MIAMI (AP) — El plazo para que el gobierno de Trump decidiera sobre las protecciones legales de unos 200.000 inmigrantes de El Salvador venció sin ningún anuncio público, lo que alimentó las esperanzas de algunos de que podrían prorrogarse por seis meses.
El Departamento de Seguridad Nacional ha guardado silencio sobre sus planes y señaló en un comunicado el miércoles que haría un anuncio “en el momento apropiado” y que el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para El Salvador seguiría vigente hasta entonces. Ese silencio hizo que abogados y defensores se apresuraran a explicar qué podría ocurrir a continuación.
Según la ley de inmigración, el estatus temporal se prorroga automáticamente por seis meses si el gobierno no toma ninguna medida. Pero algunos abogados advirtieron que el gobierno podría actuar sin emitir una declaración pública o que podría anunciar una decisión en un futuro cercano.
Aun así, esto dio un breve respiro a los inmigrantes salvadoreños y elevó las expectativas de que podrían librarse, a diferencia de cientos de miles de inmigrantes que han visto terminar el TPS desde que el presidente Donald Trump volvió a asumir el cargo el año pasado. El TPS permite que las personas que ya están en el país permanezcan, con permisos de trabajo, por periodos renovables de hasta 18 meses, si el secretario de Seguridad Nacional determina que las condiciones no son seguras para su regreso.
En mayo, las protecciones se prorrogaron automáticamente por seis meses para unos 11.000 libaneses.
El Estatus de Protección Temporal para El Salvador expiraba el miércoles, fecha que llegó y pasó sin que hubiera declaraciones públicas en sitios web clave de Seguridad Nacional ni en cuentas de redes sociales sobre si terminaría o se renovaría. No se publicaron actualizaciones hasta primeras horas del jueves.
EEUU ha retirado protecciones para más de una docena de países
En el segundo mandato de Trump, Seguridad Nacional ha puesto fin al TPS para más de 1 millón de personas de más de una docena de países, como Venezuela, Haití, Honduras, Nicaragua, Afganistán y Siria. Unas 103.000 personas de Ucrania, Sudán y Líbano, permanecen en Estados Unidos bajo el TPS.
El gobierno de Trump obtuvo una victoria importante cuando la Corte Suprema dictaminó en junio que actuó dentro de su autoridad al poner fin al TPS para unos 350.000 haitianos y 6.000 sirios.
Tom Homan, el “zar de la frontera” de Trump, quien ha abogado por terminar el TPS, afirmó el martes que la decisión recae en el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin.
“Si vence, depende del secretario”, declaró Homan. “Estatus de protección temporal significa temporal. Seamos sinceros: ahora El Salvador es un país mucho más seguro de lo que jamás ha sido con un nuevo presidente allá”.
El Congreso creó las protecciones temporales en 1990
El TPS fue creado por el Congreso en 1990 para evitar deportaciones a países que sufren desastres naturales o conflictos internos.
Se concedió a El Salvador tras dos devastadores terremotos en 2001 que dejaron a cientos de miles de personas sin hogar. Poco antes de dejar el cargo, el presidente Joe Biden lo prorrogó para El Salvador por 18 meses, hasta el 9 de septiembre de 2026.
El Salvador ha sido un aliado de Trump
El Salvador, que en el pasado fue uno de los lugares más violentos del mundo, se ha convertido en uno de los países más seguros de América desde que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, ordenó arrestos masivos en 2022.
Bukele ha sido un aliado de la política de deportaciones masivas de Trump y fue uno de los primeros países en recibir deportados, reteniéndolos en una megaprisión conocida como CECOT. Ambos se han reunido dos veces en Washington desde abril del año pasado.
Grupos de derechos humanos y defensores han denunciado arrestos masivos y arbitrarios, tortura y desapariciones en el sistema penitenciario de la nación centroamericana.
Los salvadoreños en Estados Unidos enviaron 9.900 millones de dólares en remesas a El Salvador el año pasado, lo que representó el 24% del producto interno bruto del país, según el banco central de El Salvador.
En 2019, durante el primer gobierno de Trump, Bukele le pidió a Trump que prorrogara el TPS. Bukele no ha dicho públicamente si ha solicitado otra prórroga.
La periodista de Associated Press Rebecca Santana en Washington contribuyó a este reportaje.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
GISELA SALOMON is a Miami-based reporter who covers Latin America and immigration affairs for The Associated Press.
Salomon es una periodista que desde Miami cubre asuntos latinoamericanos y de inmigracion.
DALLAS (AP) — El presidente Donald Trump cerró el miércoles la noche inaugural de la inusual convención republicana de mitad de mandato arremetiendo contra los demócratas, a quienes calificó de extremistas, y defendió firmemente la guerra contra Irán, mientras hacía la extraordinaria promesa de pagar 5.000 dólares a cada estadounidense adulto si su partido conserva el control de ambas cámaras del Congreso después de noviembre.
La propuesta, que podría costar al menos 1 billón de dólares, es financieramente y políticamente inverosímil. Pero reflejaba el aparente cálculo de Trump de que necesita movimientos audaces para revitalizar las posibilidades de los republicanos, mientras los demócratas intentan aprovechar los bajos índices de aprobación del mandatario en reñidas contiendas en todo el país.
Trump disfrutó el convertir las próximas elecciones en algo centrado por completo en él, aunque no está claro si eso ayudará o perjudicará a su partido. Muchos republicanos están saltándose el evento de dos días en Dallas, mientras que otros esperaban que su presencia los colocara bajo los reflectores nacionales mientras trabajan para movilizar a los simpatizantes de Trump en un año en el que él no aparece en las boletas.
“Si entregamos el futuro de Estados Unidos a los demócratas de la izquierda radical, nuestra nación pasará la próxima década simplemente tratando de volver a ponerse de pie”, dijo Trump. “Voten por los republicanos y dejaremos al mundo muy atrás durante generaciones”.
El presidente instó a la multitud a fingir que él se postula en noviembre, y dijo que había unas 35 contiendas clave en el Senado y la Cámara de Representantes, mientras su partido espera mantener el control del Congreso. Prometió “ir a cada uno de esos estados”, lo que deja entrever que podría visitar algunos repetidamente.
Pero también mencionó una y otra vez la impopular guerra en Irán, e incluso pareció reconocer que había perjudicado la economía de Estados Unidos. “Nos estaba yendo muy bien”, expresó Trump, antes de acercarse a sus asesores económicos para decirles: “Odio tener que hacerles esto”, y explicó que necesitaba iniciar el conflicto porque Irán estaba quizá “a dos, tal vez tres semanas de tener un arma nuclear”.
De manera similar, defendió la imposición de aranceles generalizados a los socios comerciales de Estados Unidos, insistiendo en que la turbulencia económica resultante valdría la pena a largo plazo.
Sin embargo, las declaraciones más impactantes de Trump fueron su promesa: “Si los republicanos ganan el Senado y la Cámara (de Representantes), gracias a nuestra enorme fortaleza y éxito económico, emitiré un dividendo de 5.000 dólares para cada ciudadano adulto en Estados Unidos”.
El presidente dijo que la única condición sería que los beneficiarios gastaran el dinero en el país. No dio detalles sobre cómo se implementaría un plan así, pero declaró: “Se llamará el dividendo Trump”.
La convención fue en parte mitin, en parte recaudación de fondos
La reunión se realizó mientras los republicanos intentan aumentar el entusiasmo de cara al tramo final antes del día de las elecciones, pese a las preocupaciones económicas de los votantes y el descontento con la guerra en Irán. En el evento los demócratas fueron descritos como comunistas, antiestadounidenses e incluso malvados. Los republicanos se presentaron como una alternativa de “sentido común”.
Trump dedicó varios minutos de su discurso a elogiar al fiscal general republicano de Texas, Ken Paxton, quien enfrenta una dura contienda por el Senado en lo que normalmente es el mayor estado republicano del país.
“Puede que él no hable de manera totalmente perfecta y que no sea el tipo más apuesto que he visto”, comentó Trump sobre Paxton, y añadió: “se merece ser su próximo senador”.
La convención recibió un impulso de una fuente improbable: el senador demócrata John Fetterman, de Pensilvania, quien dijo en un mensaje en video que “siempre voy a rechazar los extremos y el socialismo”. Fetterman, que ha chocado con los líderes de su partido, aludió a la industria siderúrgica de su estado al prometer “trabajar con el presidente Trump para luchar y defender el modo de vida del acero”.
Una cartelera de Trump y más Trump
Las convenciones políticas normales se celebran cada cuatro años y cumplen un propósito más allá del boato, ya que los partidos nominan formalmente a sus candidatos presidenciales. En cambio, la convención de esta semana es el Espectáculo de Trump, de principio a fin.
Las paredes del estadio donde juegan los Mavericks de Dallas estaban cubiertas con fotografías de Trump, incluso en los ascensores. Muchos asistentes llevaban sombreros y botas de vaquero y se veían muchas lentejuelas, además de gorras y otros artículos de “Hagamos grande a Estados Unidos otra vez” y de la bandera estadounidense.
Personas entre el público agitaban carteles que decían: “Los republicanos están arreglando el desastre de los demócratas”, pese a que los republicanos controlan la Cámara de Representantes, el Senado y la presidencia.
Durante las primeras horas de programación, se pronunciaron discursos ante decenas de asientos vacíos, incluso en zonas cercanas al escenario. La multitud empezó a llenarlos en su mayor parte antes del discurso de Trump, aunque las secciones superiores siguieron con poca gente.
Tras su intervención del miércoles, Trump volverá a subir al estrado para la clausura el jueves, después de que el vicepresidente JD Vance pronuncie su propio discurso.
“No voy a hacer nada tan importante como esto”, señaló Trump al concluir su discurso en la noche inaugural, que rondó las dos horas de duración.
Washburne dijo que se prevé que el evento atraiga a unas 30.000 personas entre ambas noches, pero conseguir tiempo en televisión fue un reto. La temporada de la NFL comenzó el miércoles con un partido entre los Seahawks de Seattle y los Patriots de Nueva Inglaterra. El jueves, los 49ers de San Francisco y los Rams de Los Angeles jugarán en Australia.
Candidatos clave tienen su turno en el escenario
Entre los oradores estuvieron líderes republicanos del Congreso y miembros del gabinete. También habló el secretario de Justicia Todd Blanche, algo inusual para el máximo responsable de las fuerzas del orden en el país, ya que los dirigentes del Departamento de Justicia no suelen participar en este tipo de eventos, dada la tradición de independencia política de la agencia.
Blanche dijo que Trump y Vance “ponen a las familias estadounidenses primero. Demuestran que el orden y la prosperidad van de la mano”.
El candidato republicano al Senado por Michigan, Mike Rogers, que se enfrenta a Abdul El-Sayed, no dará su discurso hasta el jueves por la noche. Sin embargo, muchos oradores de la noche inaugural señalaron a El-Sayed como una muestra de que los demócratas eran demasiado radicales.
Hay 12 horas de programación en dos noches, con más de 100 oradores y segmentos centrados en temas como recortes de impuestos, acusaciones de fraude y seguridad fronteriza.
Trump también dejó entrever que hablaría mucho sobre Irán incluso antes de salir hacia Dallas. Mientras hablaba con reporteros en la pista junto al Air Force One, dijo que los precios del petróleo, que se han disparado por el conflicto, probablemente no bajarán hasta después de las elecciones de mitad de mandato, un pronóstico económico que podría ensombrecer las perspectivas de su partido.
“Justo después de los comicios, los precios del petróleo van a caer en picada”, prometió, mientras los precios del crudo subían más de 3% el miércoles.
Los organizadores dicen que no les preocupa que algunos republicanos se salten la convención
A algunos republicanos no les agradaron las altas cuotas para poder ingresar. A miembros republicanos de la Cámara de Representantes se les pedía pagar 25.000 dólares por boletos y alojamiento para la convención, según personas al tanto de la situación y a quienes se les concedió el anonimato para hablar con franqueza sobre el acuerdo privado.
Otros 2.000 boletos fueron distribuidos por el Comité Nacional Republicano del Congreso, en gran medida a donantes y otras personas para asistir a la convención. Otros boletos se asignaron a los partidos estatales para que los distribuyeran según consideraran conveniente.
“Según el Comité Nacional Republicano, esto es una recaudación de fondos y un mitin con boletos, no una convención nacional tradicional”, escribió el Partido Republicano del condado de Denton, en Texas, en una publicación de Facebook que anunciaba paquetes de 5.000 a 20.000 dólares.
La operación política de Trump, que ha estado acumulando cientos de millones de dólares, comenzó a gastar con fuerza a través de un nuevo grupo, No Going Back PAC Inc., informó el New York Times el miércoles. El grupo ha reservado 49 millones de dólares en seis contiendas competitivas para el Senado y una contienda competitiva para la Cámara de Representantes.
Eso se suma a los 10 millones de dólares que MAGA Inc., el super comité de acción política de Trump, ha gastado en la contienda por el Senado en Texas.
Weissert informó desde Washington. Los periodistas de The Associated Press Michelle L. Price en Dallas, Steven Sloan, Aamer Madhani y Lisa Mascaro en Washington, Marc Levy en Harrisburg, Pensilvania, Hannah Fingerhut en Des Moines, Iowa, y Sarah Rankin en Richmond, Virginia, contribuyeron a este despacho.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
JILL COLVIN is an Associated Press national political reporter covering campaigns and elections.
THOMAS BEAUMONT covers national politics for The Associated Press. He is based in Des Moines, Iowa.
WILL WEISSERT covers the White House for The Associated Press. He is based in Washington.
WASHINGTON (AP) — Los estadounidenses son ahora más escépticos respecto a la información gubernamental que hace unos años, y la mayoría afirma tener poca o ninguna confianza en la información del gobierno federal sobre elecciones y política, asuntos exteriores o medio ambiente, según revela una nueva encuesta.
La encuesta realizada por el Centro de Investigación de Asuntos Públicos Associated Press-NORC y USA Facts muestra que, si bien la desconfianza en la información gubernamental ha aumentado desde 2024 , también es mayor que al final del primer mandato del presidente Donald Trump, lo que subraya cómo sus recientes intentos de desmantelar partes de la burocracia federal pueden haber afectado la confianza pública en el poder ejecutivo, particularmente entre los demócratas.
Estas sospechas se extienden a los resultados de las próximas elecciones de mitad de mandato. Solo el 34% de los adultos estadounidenses confía "mucho" o "bastante" en las certificaciones gubernamentales de los resultados electorales, una cifra ligeramente inferior al 40% de 2024. La certificación es un proceso rutinario en el que los funcionarios locales y estatales confirman el recuento de votos, pero se ha politizado desde que Trump perdió las elecciones presidenciales de 2020.
La encuesta también reveló que la confianza en la información gubernamental se ha vuelto más partidista desde el primer mandato de Trump.
“Es muy difícil confiar en cualquier cosa que se comunique”, dijo Shannon Ingram, de 46 años, demócrata residente de Maryland, señalando las cambiantes recomendaciones de salud como un ejemplo de información gubernamental “cuestionable” que ha visto desde que Trump volvió a la presidencia. “Hay un sesgo considerable, y proviene de quienes elaboran el contenido”.
Menor confianza en la información del gobierno federal
Aproximadamente 6 de cada 10 adultos estadounidenses tienen poca confianza en la información del gobierno federal sobre el medio ambiente, los asuntos exteriores, las elecciones y la política, el aborto o la inmigración, y afirman que confían en ella "solo un poco" o "nada en absoluto".
La desconfianza en lo que dice el gobierno federal ha aumentado, al menos ligeramente, en casi todos los temas que se abordaron en una encuesta de AP-NORC/USA Facts de 2019. Esto incluye la educación, que ha pasado del 37 % en 2019 al 53 % actual, con un incremento de 9 puntos porcentuales en el último año.
Estos hallazgos se producen tras un año y medio de agitación en el poder ejecutivo. Trump comenzó a desmantelar partes clave de la burocracia federal poco después de llegar a la Casa Blanca por segunda vez, poniendo fin a programas de larga data y cerrando agencias enteras .
Desde entonces, miles de empleados federales han sido despedidos o han abandonado sus puestos de trabajo, lo que ha reducido sustancialmente el número de estadísticos gubernamentales y de expertos que advierten sobre los riesgos para la calidad de los datos.
Los cambios en las regulaciones y recomendaciones también han provocado cambios drásticos en las políticas gubernamentales. Las recientes modificaciones a las recomendaciones sanitarias vigentes han generado discrepancias entre médicos y organizaciones médicas y la administración Trump en materia de vacunación. A principios de este año, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) revocó un hallazgo científico que había respaldado las acciones gubernamentales para combatir el cambio climático durante más de una década.
Jeremy Cove, un republicano de 44 años de Missouri, confía en las directrices de la administración Trump en asuntos como las vacunas, pero discrepa de su afirmación de que el cambio climático no está ocurriendo o de que los seres humanos no están contribuyendo a él.
“Me encanta Trump; voté por él, pero algunas de las cosas que está haciendo me generan aún más desconfianza”, dijo Cove. “Cosas como cambiarle el nombre al lago Ontario por Lago América te hacen reflexionar sobre cuáles son sus prioridades. Entonces te das cuenta de que no son las que deberían ser, lo que a su vez, aumenta aún más la desconfianza”.
La confianza en la información gubernamental se ha vuelto más partidista.
La brecha entre la confianza de republicanos y demócratas en la información gubernamental es mucho mayor que durante el primer mandato de Trump, un cambio que comenzó a manifestarse bajo la presidencia de Joe Biden.
En general, los demócratas tendían a confiar menos en la información gubernamental durante el primer mandato de Trump, aunque no mucho más que los republicanos. Esta situación cambió cuando la Casa Blanca pasó a manos de los republicanos. La desconfianza de los republicanos hacia la información gubernamental aumentó durante la presidencia de Biden y disminuyó tras la llegada de Trump al poder. Mientras tanto, las dudas de los demócratas disminuyeron con Biden y se dispararon cuando Trump recuperó el poder.
Por ejemplo, el 61% de los demócratas ahora tienen poca confianza en la información sobre el presupuesto federal, en comparación con el 42% de los republicanos, mientras que el 60% de los demócratas tienen poca confianza en la información sobre la delincuencia, en comparación con solo el 32% de los republicanos.
Larry Haith, un republicano de 76 años de Idaho, dice que tiende a confiar en el gobierno federal, aunque reconoce que esa confianza puede variar según la administración de turno.
“En términos generales, hoy tengo más confianza en el gobierno federal que en años anteriores”, afirmó.
Mientras tanto, los votantes independientes se volvieron más desconfiados de la información gubernamental bajo el mandato de Biden y no han cambiado de opinión bajo el mandato de Trump.
El único tema que no presenta una división partidista sustancial en la nueva encuesta son las recomendaciones y la seguridad de las vacunas: aproximadamente 6 de cada 10 demócratas, republicanos e independientes confían en el gobierno federal en materia de recomendaciones y seguridad de las vacunas "solo un poco" o "nada".
Pocos confían en los mensajes políticos, incluso de su propio partido.
A medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato de 2026, la preocupación pública por la exactitud de los resultados electorales es generalizada. Casi la mitad de los adultos estadounidenses están "extremadamente" o "muy" preocupados de que el gobierno federal desacredite o cuestione públicamente los resultados electorales, los manipule o presione a los funcionarios electorales estatales para que cambien la forma en que certifican o informan los resultados.
En los últimos meses, Trump ha reiterado acusaciones, ya desmentidas, de fraude electoral masivo en las elecciones de 2020, ha intentado imponer nuevas restricciones al voto por correo antes de las elecciones de mitad de mandato y ha presionado al Congreso para que exija la presentación de un comprobante de ciudadanía para registrarse y votar. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, también ha advertido a los funcionarios estatales que podrían perder financiación o enfrentarse a investigaciones si no acceden a las exigencias de Trump en materia de seguridad electoral.
Al mismo tiempo, pocos estadounidenses confían en la información que reciben de las campañas políticas. Solo alrededor de 1 de cada 10 adultos estadounidenses afirma que los mensajes de campaña del Partido Demócrata o del Partido Republicano se basan "siempre" o "a menudo" en información veraz.
Como muestra de la profunda desconfianza existente, solo alrededor de una cuarta parte de los demócratas confían en que los mensajes de campaña de su partido sean veraces al menos "a menudo", mientras que una proporción similar de republicanos opina lo mismo sobre su partido.
Menos de la mitad de los demócratas, el 44%, confían "mucho" o "bastante" en las certificaciones gubernamentales de los resultados electorales, lo que supone un descenso sustancial respecto al 65% de 2024.
Aun con el regreso de Trump a la Casa Blanca, los republicanos no han experimentado un aumento similar en la confianza. Solo el 29% de los republicanos confía plenamente en las certificaciones gubernamentales de los resultados electorales, una cifra ligeramente superior a la de 2024.
La confianza en otras fuentes de información sobre los resultados electorales, como los medios de comunicación nacionales o las cadenas de noticias por cable, también es baja en general.
Kim Murza, una demócrata de Colorado, confía en la capacidad del país para celebrar elecciones justas, pero culpa a la administración Trump de erosionar la confianza de los estadounidenses en el proceso.
“Mi preocupación radica más en lo que está haciendo la administración actual”, dijo Murza, de 45 años. “Creo que están haciendo todo lo posible para sembrar la desconfianza en la gente”.
La encuesta AP-NORC/USA Facts, realizada entre el 29 de julio y el 10 de agosto a 1036 adultos, utilizó una muestra del panel AmeriSpeak de NORC, basado en probabilidades y diseñado para ser representativo de la población estadounidense. El margen de error muestral para el total de adultos es de más o menos 4,1 puntos porcentuales. Para los republicanos, el margen de error muestral es de más o menos 6,4 puntos porcentuales, y para los demócratas, de más o menos 6,0 puntos porcentuales.
AMELIA THOMSON-DEVEAUX es la editora de encuestas y sondeos de la AP.
LINLEY SANDERS es analista de encuestas y sondeos para Associated Press. Desarrolla y escribe sobre las encuestas de AP-NORC, trabaja en la encuesta de votantes de AP y cubre los cambios en la opinión pública.
HARRISBURG, Pensilvania (AP) — Hace aproximadamente dos años, el senador John Fetterman era muy solicitado en la campaña electoral, recorriendo condado por condado en Pensilvania para ayudar a los demócratas en todos los niveles de la boleta electoral.
Ahora, tras dos años de enfrentamientos con los demócratas y de apoyo a algunas de las prioridades del presidente Donald Trump , no aparece por ningún lado en los mítines electorales.
Ningún demócrata del estado quiere que lo vean con él. Su índice de aprobación entre los republicanos es mucho mejor que entre los demócratas. Y se está gestando una especie de primaria paralela para el escaño de Fetterman en el Senado en 2028, incluso si se presenta de nuevo.
Fetterman ha reconocido su aislamiento dentro del partido, ya que mantiene un firme apoyo a la guerra de Israel en Gaza y critica a los candidatos de izquierda que pertenecen a los Socialistas Democráticos de América . En el Senado, a menudo ha actuado por su cuenta, votando repetidamente con los republicanos para poner fin al cierre del gobierno el año pasado, al tiempo que apoyaba varias nominaciones de Trump y se oponía a los esfuerzos para terminar con la guerra en Irán.
Sin embargo, Fetterman ha dicho repetidamente que no cambiaría de partido debido a su apoyo a los sindicatos, los derechos LGBT y otras cuestiones importantes para la izquierda.
“No voy a ser republicano, sino un demócrata que va a dialogar con quienquiera que esté actuando con honestidad”, declaró Fetterman al presentador de Fox News, Sean Hannity.
La oficina de Fetterman y su asesor político no respondieron a los mensajes en los que se solicitaban comentarios.
Fetterman ha caído en desgracia entre los demócratas de Pensilvania.
Fetterman no se ha pronunciado sobre sus planes de hacer campaña en Pensilvania este año, y los demócratas afirman que no le están pidiendo ayuda.
“Creo firmemente que Fetterman nos traería más daño que bien”, dijo Lori McFarland, presidenta del Partido Demócrata en el condado de Lehigh, donde se ubican un escaño en el Congreso y otro en el Senado estatal que los demócratas intentan arrebatar. “Nadie ha pedido verlo, nadie ha solicitado su presencia, y la gente, para ser honestos, está enojada con él y no quiere tener nada que ver con él. Aquí, la gente se siente traicionada por él”.
Las encuestas reflejan este cambio. Según una encuesta del New York Times de agosto, solo alrededor del 20% de los demócratas registrados en Pensilvania tienen una opinión favorable de Fetterman. Esto representa un giro drástico con respecto a 2024, cuando el 74% tenía una opinión positiva. Ahora, los votantes republicanos del estado lo ven con mejores ojos, con un 73% que le otorga una calificación positiva. Esta cifra ha aumentado desde el 25% de hace un par de años.
Una encuesta de Quinnipiac realizada en julio también reveló que la mayoría de los republicanos aprueban la forma en que Fetterman está desempeñando su cargo, mientras que la mayoría de los demócratas no.
La frustración con Fetterman ha ido en aumento.
Fetterman sufrió un derrame cerebral durante la campaña electoral antes de ganar su escaño en el Senado en 2022 y luego fue hospitalizado por depresión clínica en los primeros meses de su mandato.
La frustración de los progresistas con Fetterman comenzó a manifestarse a finales de 2023 con su apoyo a la guerra de Israel contra Hamás. Pero la situación ha evolucionado desde que Trump asumió la presidencia. Los demócratas lo han visto menospreciar sus intentos de oponerse a Trump, mientras se convertía en el favorito de los medios conservadores.
“Está provocando a los demócratas, aparentemente por placer”, dijo JJ Abbott, estratega demócrata.
La dedicación de Fetterman a su trabajo también ha sido cuestionada. El año pasado, comenzó a acumular ausencias en votaciones y audiencias en el Senado. Una reunión en Washington con representantes de un sindicato de maestros se interrumpió después de que comenzara a repetirse, gritar y golpear la mesa con las manos. Además, ha evitado otras reuniones y eventos públicos, incluido el funeral de tres policías fallecidos en acto de servicio.
Funcionarios públicos de todo Pensilvania afirman no haberlo visto en varios años. Algunos ni siquiera recuerdan cuándo fue la última vez que lo vieron.
“No sabría decirlo”, dijo el representante estatal Peter Schweyer de Allentown. “Dábamos por sentado que cuando lo tuviéramos allí, tendríamos a alguien que lucharía por nosotros. Y en cambio, lo que obtuvimos fue a alguien que simplemente desapareció”.
Los demócratas de Pensilvania se juegan mucho en noviembre.
El estado tiene varias contiendas electorales importantes este año. El gobernador demócrata Josh Shapiro, considerado un probable candidato presidencial en 2028, se postula para la reelección y lidera los esfuerzos del partido para mantener una estrecha mayoría en la Cámara de Representantes estatal, obtener la mayoría en el Senado estatal por primera vez en décadas y arrebatar cuatro escaños en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
En una de esas reñidas contiendas para la Cámara de Representantes de EE. UU., el demócrata Bob Harvie intenta desbancar al representante republicano Brian Fitzpatrick. Un portavoz de su campaña afirmó que Harvie no le ha pedido ayuda a Fetterman.
No está claro si Fetterman volverá a la campaña electoral, ni siquiera si desea un nuevo mandato en 2028, dado que dedica gran parte de su tiempo a criticar a su partido y el mal funcionamiento del Congreso. A menudo se sienta solo en el pasillo durante las votaciones del Senado, evitando conversar con sus colegas dentro del hemiciclo.
Cuando los demócratas hablan de las elecciones de 2028, a menudo mencionan a otros políticos, como los representantes Chris Deluzio y Brendan Boyle, y el exrepresentante estadounidense Conor Lamb, que se han convertido en críticos acérrimos de Fetterman.
“No creo que los demócratas quieran que John Fetterman haga campaña por ellos, y lo digo como alguien que está haciendo campaña con los demócratas en los distritos más competitivos y difíciles de Pensilvania”, dijo Deluzio a The Associated Press.
Deluzio afirmó que decidirá después de las elecciones de noviembre si se presenta al Senado en 2028. Sin embargo, añadió: «Los habitantes de Pensilvania eligieron a John Fetterman como demócrata para el Senado de los Estados Unidos. Esperan que siga siendo demócrata durante los dos años que le quedan de mandato».
Fetterman afirma que tiene una "línea roja" con su partido.
Aunque Fetterman ha insistido en que no cambiará de partido, no lo ha descartado, afirmando que si el Partido Demócrata se volviera antiisraelí, sería una "línea roja" que lo obligaría a dimitir.
También ha entablado una estrecha relación con el otro senador de Pensilvania, el republicano David McCormick, apareciendo junto a él en diversos eventos y creando un comité conjunto de recaudación de fondos políticos, un acuerdo inusual para senadores de partidos opuestos.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, demócrata por RS.D., declaró en julio que él y otros republicanos habían hablado con Fetterman sobre los "desafíos" que enfrenta en el grupo parlamentario demócrata. "Si alguna vez llega a la conclusión de que está listo para cambiar de bando, sin duda lo recibiremos con los brazos abiertos".
Los demócratas tienen 47 escaños en el Senado. Si consiguieran cuatro escaños más en las elecciones, un cambio de partido de Fetterman podría restablecer la composición del Senado a un empate 50-50, dando la mayoría a los republicanos y colocando al vicepresidente JD Vance en posición de desempatar.
La periodista de Associated Press, Mary Clare Jalonick, en Washington, contribuyó a este informe.
WASHINGTON (AP) — Los abogados pidieron el lunes a la Corte Suprema que suspenda la ejecución de un recluso del corredor de la muerte de Florida, cuya ejecución por inyección letal estaba programada para el jueves por el secuestro y estrangulamiento en 1996 de un hombre que fue encontrado desnudo y castrado.
Daniel Conahan Jr., de 72 años, fue condenado a muerte por el asesinato de Richard Montgomery en abril de 1996. La víctima fue encontrada en una zona boscosa del condado de Charlotte, Florida, que fue descrita como lo que parecía ser un vertedero lleno de basura.
Según las autoridades, Conahan asesinó a Montgomery tras pagarle para que posara desnudo en fotografías. Se le sospecha de homicidios similares cometidos en la década de 1990 en el suroeste de Florida.
Conahan ha negado su participación en el asesinato de Montgomery. La petición indica que ha estado solicitando pruebas de ADN desde marzo de 2025 de las pruebas recogidas en el lugar de los hechos y del cuerpo de Montgomery para "demostrar de forma concluyente que no es responsable de la muerte".
El gobernador Ron DeSantis firmó su sentencia de muerte el 11 de agosto mientras su solicitud de análisis de ADN estaba pendiente, según consta en la petición de suspensión. Veinticuatro horas después de la firma de dicha sentencia, el tribunal estatal de apelaciones denegó la solicitud.
“El señor Conahan no pide ser declarado inocente en esta situación. Tampoco pide ser liberado de prisión. Lo único que pide es que este Tribunal suspenda su inminente ejecución para que pueda revisar sus alegaciones fundadas”, dice el documento.
Radio América es una emisora de habla hispana que transmite desde la ciudad de Laurel en el estado de Maryland cubriendo con sus 1,900 vatios de potencia toda el área metropolitana de Washington D.C. en la cual residen cerca de 1 millón de Latinos.
Su propietario es Alejandro Carrasco considerado como la personalidad radial hispana mas influyente en Washington, Maryland y Virginia.
Su frecuencia, 900 AM una Ubicación ideal en el dial para alcanzar a toda la comunidad latina en el area metropolitana de Washington.