WASHINGTON (AP) — El presidente estadounidense Donald Trump manifestó que aplazará un ataque militar contra Irán previsto para el martes porque están en marcha “negociaciones serias” para poner fin a la guerra.
El anuncio de Trump en una publicación en redes sociales el lunes se produjo luego de que el fin de semana afirmó que se agotaba el tiempo para que Irán alcanzara un acuerdo o se reanudarían los combates. La semana pasada dijo que un frágil alto el fuego estaba con “soporte vital”, y las fuerzas armadas estadounidenses intercambiaron disparos con fuerzas iraníes.
Trump, quien no había revelado previamente que planeaba un ataque para el martes, no ofreció detalles sobre dicho ataque en su publicación del lunes, pero indicó que ordenó a las fuerzas armadas de Estados Unidos “estar preparadas para proceder con un ataque total, a gran escala, contra Irán, en cualquier momento, en el caso de que no se alcance un acuerdo aceptable”.
Trump ha amenazado durante semanas con que el alto el fuego alcanzado a mediados de abril podría terminar si Irán no lograba un acuerdo, con parámetros cambiantes para concretar dicho acuerdo. “Para Irán, el reloj está corriendo, y más les vale ponerse en marcha, rápido, o no quedará nada de ellos”, manifestó el fin de semana.
El lunes publicó que cancelaría el ataque planeado a petición de aliados de Estados Unidos en Oriente Medio, como los mandatarios de Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Trump ha fijado repetidamente plazos para Teherán y luego ha dado marcha atrás. Pero también en ocasiones ha indicado que aplazaría una acción militar para permitir que continúen las conversaciones, sólo para lanzar ataques después. Eso fue lo que ocurrió al inicio de la guerra, cuando ordenó ataques poco después de indicar que dejaría que las conversaciones siguieran su curso.
En los últimos días, Trump también ha hablado con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y con el presidente chino Xi Jinping sobre la guerra con Irán.
La publicación de Trump provocó rápidamente una caída en el precio del petróleo, que había estado subiendo por la posibilidad de un prolongado enfrentamiento que mantendría cerrado el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el transporte de hidrocarburos.
Minutos antes del anuncio del presidente, los futuros del petróleo se cotizaban a 108,83 dólares por barril. Sus palabras sobre las negociaciones recortaron casi al instante más de 2 dólares del precio, y el petróleo comenzó a cotizarse en aproximadamente 106 dólares por barril.
Poco después de la publicación de Trump, la televisión estatal iraní calificó el anuncio como una “retirada” basada en el “miedo”, en su cintillo y en su cuenta de X.
Informó previamente que los sistemas de defensa fueron activados a última hora del lunes en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz. Añadió que la situación estaba “bajo control” en la que es la mayor isla iraní en el golfo Pérsico, hogar de unas 150.000 personas y de una planta desalinizadora de agua.
Con las conversaciones estancadas la semana pasada, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán dijo el viernes que la falta de confianza era el mayor obstáculo para las negociaciones.
En su última propuesta para poner fin a la guerra, Irán —que afirma que su programa nuclear tiene fines pacíficos— habría incluido algunas concesiones en materia nuclear. Pero Trump calificó la propuesta como “basura”.
Los periodistas de The Associated Press Josh Boak en Washington y Giovanna Dell’Orto en Minneapolis contribuyeron a este despacho.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
MICHELLE L. PRICE covers the White House. She previously covered the 2024 presidential campaign and politics, government and other news in New York, Nevada, Utah and Arizona. She is based in Washington.
WASHINGTON (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha considerado por encima de todo un negociador eficaz, pero parece haberse topado con un muro con Irán, donde su retórica dura, sus amenazas e incluso la acción militar no han movido a Teherán de sus posiciones arraigadas desde hace tiempo.
Con objetivos cambiantes que dificultan evaluar los resultados de la intervención de Estados Unidos, Trump y sus principales asesores han insistido en que Estados Unidos ya ganó la guerra y que Irán está listo para alcanzar un acuerdo tras la escalada de amenazas estadounidenses durante un frágil alto el fuego.
Pero Trump volvió a dar marcha atrás y afirmó el lunes que había puesto en pausa los planes para una reanudación inminente de los ataques a petición de los estados árabes del Golfo porque “ahora se están llevando a cabo negociaciones serias y que, en su opinión, como Grandes Líderes y Aliados, se logrará un Acuerdo, que será muy aceptable para los Estados Unidos de América, así como para todos los países de Oriente Medio y más allá”.
Aunque dijo que había cancelado los ataques previstos para el martes, Trump mantuvo la fanfarronería y señaló que les dijo a los líderes militares “que estén preparados para avanzar con un asalto total, a gran escala, contra Irán, en cualquier momento, en caso de que no se alcance un Acuerdo aceptable”. Trump ha fijado repetidamente plazos para Teherán y luego se ha echado atrás.
Pese al creciente malestar interno, una economía paralizada y la muerte de muchos de sus dirigentes, no hay indicios de que Irán esté dispuesto a satisfacer las exigencias de Trump, muchas de las cuales ha rechazado desde hace tiempo. De hecho, se ha atrincherado. Eso ha dejado sin cumplir los principales objetivos declarados por Trump: Irán aún no ha aceptado abandonar su programa nuclear ni su desarrollo de misiles balísticos, ni cesar el apoyo a sus aliados en la región, incluidos los de Gaza, Irak, Líbano y Yemen.
La Casa Blanca defendió el lunes la estrategia del presidente y afirmó que “la preferencia de Trump es siempre la paz y la diplomacia”, pero sólo aceptará un acuerdo que ponga a Estados Unidos primero. “El presidente Trump tiene todas las cartas y, con sabiduría, mantiene todas las opciones sobre la mesa para garantizar que Irán nunca pueda tener un arma nuclear”, expresó en un comunicado a The Associated Press la portavoz Olivia Wales.
Irán tiene influencia con el estrecho de Ormuz
De manera crucial, Irán aún mantiene un férreo control sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para los suministros mundiales de petróleo, incluso mientras el ejército de Estados Unidos ha impuesto su propio bloqueo a los puertos iraníes. Las bruscas oscilaciones que siguieron en el mercado energético global han elevado los precios de la gasolina, perjudicando a los consumidores estadounidenses y generando posibles problemas para el Partido Republicano de Trump de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre.
El manual de Trump de aumentar la presión —económica y militar— para doblegar a gobiernos extranjeros a su voluntad no está funcionando en Irán como lo ha hecho en Venezuela, Cuba y otros lugares. Los bloqueos petroleros han asfixiado a esos dos países y el gobierno de Trump expulsó rápidamente al líder venezolano Nicolás Maduro, pero no cuentan con una ficha de negociación tan eficaz como el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz.
Mientras la guerra con Irán eleva los costos para los estadounidenses, el índice de aprobación de Trump en materia económica ha caído, según una encuesta de AP-NORC realizada el mes pasado, y hasta los republicanos muestran menos confianza en su liderazgo.
Pese a toda la retórica de Trump, Irán no ha estado dispuesto a aceptar limitaciones a ninguna de sus políticas que vayan más allá de lo que concedió durante las negociaciones de un acuerdo nuclear con las potencias mundiales durante el gobierno de Obama. Trump lo calificó como el “peor de la historia” negociado por Estados Unidos y se retiró de él en su primer mandato, en 2018.
Desde que una frágil tregua en la guerra entró en vigor el mes pasado, Trump ha arremetido contra el lento ritmo de las negociaciones para alcanzar un acuerdo permanente.
“Para Irán, el reloj está corriendo, y más les vale moverse, RÁPIDO, o no quedará nada de ellos”, escribió Trump el domingo en redes sociales, poco después de una llamada con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
La respuesta iraní fue rápida. Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo de Irán, declaró en la televisión estatal: “Los dedos de nuestras fuerzas armadas están en el gatillo, mientras la diplomacia también continúa”.
Ninguna de las partes se ve derrotada, dice un experto
Ali Vaez, director para Irán del International Crisis Group, quien ha seguido durante años la diplomacia infructuosa entre Washington y Teherán, afirmó que ninguno de los viejos adversarios se ve a sí mismo como derrotado por el conflicto más reciente.
“Desde que entró en vigor el alto el fuego, tanto Washington como Teherán parecen estar trabajando bajo el supuesto de que el tiempo juega a su favor: cada uno cree que el bloqueo y el contrabloqueo en el estrecho de Ormuz elevan los costos para la otra parte, al tiempo que dan un respiro para prepararse ante una posible reanudación de las hostilidades”, explicó Vaez.
Pese al impacto de la campaña de presión económica de Estados Unidos, los funcionarios iraníes no han alcanzado el umbral de dolor “hasta el punto de aceptar lo que percibe como exigencias capitulatorias”, indicó.
David Schenker, ex subsecretario de Estado para Oriente Medio en el primer gobierno de Trump y actualmente en The Washington Institute for Near East Policy, describió la situación actual como “un estancamiento”.
Afirmó que Trump probablemente tiene “reservas” sobre volver a un conflicto militar a gran escala, especialmente por la ansiedad de los estados árabes del Golfo ante una represalia iraní y por la volatilidad de los mercados energéticos, con sus implicaciones políticas en Estados Unidos.
Rich Goldberg, un halcón respecto a Irán y exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional en ambos gobiernos de Trump, que ahora trabaja en el centro de estudios Foundation for Defense of Democracies, insistió en que Trump sigue operando desde una posición de fuerza, incluso con el estrecho de Ormuz.
Goldberg, quien tiene un interés especial en el dominio energético estadounidense, sostuvo que, si bien reabrir el estrecho aliviaría el “dolor en el surtidor” que sienten muchos estadounidenses, no era algo crítico.
“El dolor a corto plazo en el surtidor está distrayendo a la gente del dominio energético general de Estados Unidos”, afirmó. “Esto no es una crisis permanente”.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FARNOUSH AMIRI covers foreign policy and the United Nations as a correspondent for The Associated Press, based in New York
WASHINGTON (AP) — China ha aceptado incrementar la adquisición de productos agrícolas de Estados Unidos como la carne de res y las aves de corral, con compras a un ritmo anualizado de 17.000 millones de dólares al año para 2026 y a ese nivel para 2027 y 2028, anunció la Casa Blanca el domingo, dos días después de que el presidente Donald Trump regresara de una cumbre en Beijing en la que procuró aliviar el impacto sobre los agricultores estadounidenses de la guerra comercial que él inició el año pasado.
Beijing restablecería el acceso al mercado para la carne de res de Estados Unidos, y reanudaría las importaciones de aves de corral procedentes de estados estadounidenses que el Departamento de Agricultura del país norteamericano (USDA, por sus siglas en inglés) determine que están libres de gripe aviar, agregó la Casa Blanca. Los acuerdos son adicionales a los compromisos de compra de soya que el gobierno chino adquirió el año pasado.
Los acuerdos ofrecen cierta esperanza a los agricultores estadounidenses perjudicados por la guerra comercial, ya que vieron cómo se les agotaba un importante mercado de exportación para la soya y otros productos. Los agricultores también sienten nueva presión por otras políticas del gobierno de Trump: la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán ha reducido el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, un corredor comercial vital que ha restringido el suministro mundial de fertilizantes y ha disparado esos precios.
De momento no hubo confirmación de los términos por parte de Beijing.
El Ministerio de Comercio de China señaló el sábado que ambas partes “resolverán o lograrán avances sustanciales hacia la resolución de ciertas barreras no arancelarias y cuestiones de acceso al mercado” relacionadas con bienes agrícolas.
Estados Unidos “trabajará activamente” para atender las preocupaciones de China sobre la retención de sus productos lácteos y mariscos, la exportación de bonsáis en maceta, y el reconocimiento de la provincia de Shandong como una zona libre de gripe aviar, mientras que la parte china “del mismo modo trabajará activamente” para atender las preocupaciones de Washington sobre el registro de instalaciones de procesamiento de carne de res, y la exportación de carne de ave desde ciertos estados hacia China, afirmó un portavoz del ministerio.
Ambas partes también acordaron ampliar el comercio, incluido el de productos agrícolas, a través de medidas como reducciones arancelarias recíprocas sobre “una gama específica de productos”, aunque el portavoz no precisó cuáles.
Al reconocer el vínculo entre la seguridad alimentaria y la seguridad nacional, China ha diversificado sus fuentes de importación de soya, carne de res y otros productos agrícolas, recurriendo cada vez más a Brasil, Argentina y otros países en lugar de Estados Unidos.
China redujo drásticamente las importaciones de Estados Unidos durante la guerra comercial
Datos del USDA muestran que las importaciones chinas de bienes agrícolas estadounidenses alcanzaron su punto máximo en 2022 con 38.000 millones de dólares, pero cayeron a 8.000 millones en 2025. Estas cifras incluyen casi 18.000 millones de dólares en compras de soya en 2022, y 3.000 millones en 2025.
De momento no está claro cuánto más compraría China a los productores estadounidenses de soya, a los que la guerra comercial afectó con especial dureza. China, tradicionalmente el mayor comprador extranjero de soya estadounidense, dejó de adquirirla por completo el año pasado después de que Trump aumentara los aranceles a los productos chinos.
El acuerdo más reciente se basa en una tregua comercial que Trump alcanzó en octubre con el presidente chino Xi Jinping, en la que Beijing aceptó reanudar las compras de soya de Estados Unidos. La Casa Blanca indicó entonces que China se comprometió a comprar 12 millones de toneladas métricas en el actual año de comercialización y 25 millones de toneladas métricas en cada uno de los tres años siguientes.
Según la Casa Blanca, cientos de plantas estadounidenses de carne de res, incluidas las operadas por Tyson y Cargill, también podrán volver a exportar a China, aunque no está claro de momento cuánta carne de res venderán las empresas estadounidenses al país asiático.
China dejó vencer el año pasado las licencias de cientos de plantas estadounidenses de carne de res, y el valor de las importaciones en 2025 cayó a menos de 500 millones de dólares, de acuerdo con cifras del USDA. Las compras chinas de carne de res estadounidense habían alcanzado un máximo de 2.140 millones de dólares en 2022, según muestran los datos gubernamentales.
La exportación de carnes y productos avícolas de Estados Unidos a China fue de 286 millones de dólares en 2025, un descenso con respecto a más de 1.000 millones en 2022.
Trump y Xi usaron la reunión para encontrar áreas de cooperación económica
Durante su reunión de la semana pasada, Trump y Xi conversaron sobre maneras de reforzar la cooperación económica, incluida la ampliación del acceso al mercado para las empresas estadounidenses en China y el aumento de la inversión china en industrias de Estados Unidos, había informado la Casa Blanca. Ambos gobernantes acordaron crear juntas separadas de comercio e inversión, aunque ofrecieron pocos detalles sobre las propuestas o sobre cómo se diferenciarían de los diálogos comerciales existentes.
La Junta de Comercio permitirá que ambos gobiernos gestionen el comercio de “bienes no sensibles”, y la Junta de Inversiones ofrecería un espacio para que las dos partes aborden asuntos relacionados con la inversión, según la Casa Blanca.
El Ministerio de Comercio de China indicó que ambos organismos atenderán las preocupaciones respectivas sobre comercio e inversión. La Junta de Comercio, explicó el portavoz del ministerio, permitirá que ambas partes discutan cuestiones como reducciones arancelarias sobre productos específicos. “En principio, ambas partes acordaron reducir los aranceles sobre productos de preocupación respectiva a una escala equivalente”, afirmó el portavoz.
Al reunirse la semana pasada con líderes empresariales de Estados Unidos que acompañaron a Trump en el viaje, Xi manifestó que la puerta de oportunidades de China se abrirá más. Entre quienes viajaron a Beijing estaba Brian Sikes, director general del gigante agrícola Cargill.
La soya, que se utiliza en China para alimento del ganado y biocombustibles, figura entre las principales exportaciones agrícolas de Estados Unidos. En el pasado, las exportaciones de soya a territorio chino habían representado aproximadamente la mitad de las exportaciones estadounidenses de bienes agrícolas a la nación asiática.
Datos del USDA muestran que Estados Unidos exportó 10,9 millones de toneladas métricas de soya a China hasta el 7 de mayo, lo que pone al gobierno chino en camino de cumplir su compromiso previo para finales del año de comercialización, el 31 de agosto. Esto está muy por debajo de los 25 a 30 millones de toneladas métricas que China compró en años anteriores.
Antes del viaje de Trump a Beijing, que inicialmente iba a ser a finales de marzo y fue pospuesto por la guerra contra Irán, la Asociación Estadounidense de la Soya lo instó a darle prioridad a este producto en las conversaciones comerciales con Xi.
Scott Metzger, presidente de la asociación, declaró el jueves que al grupo le gustaría ver “compras adicionales de soya en este año de comercialización, así como avances continuos hacia el cumplimiento de los futuros compromisos de compra”.
“Una mayor certidumbre y constancia en el mercado ayudan a darles a los agricultores la confianza que necesitan mientras toman decisiones para el año que viene”, añadió Metzger.
El periodista de la AP Kevin Vineys contribuyó a este despacho.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
DIDI TANG joined the AP Washington bureau in 2023 after spending 11 years in Beijing as a China correspondent. She covers anything related to the Indo-Pacific region with a focus on U.S.-China competitions
NUEVA ORLEANS (AP) — Cuando Charles Wandfluh votó en las primarias republicanas de Luisiana durante el fin de semana, no pudo más que evocar la poco favorecedora imagen de un roedor presa del pánico al hablar del desesperado intento de Bill Cassidy por aferrarse a su escaño en el Senado de Estados Unidos pese a la oposición del presidente Donald Trump.
“Es solo una ardilla que corre alrededor del árbol, persiguiendo nueces para encontrar lo que sea que pueda conseguir para beneficiarse”, comentó Wandfluh, de 57 años, en un suburbio de Nueva Orleans.
El forcejeo de Cassidy fue en vano, y su derrota del sábado demostró que es casi imposible tener un futuro político dentro del Partido Republicano sin el beneplácito de Trump. Pese a gastar más que sus rivales, el candidato terminó tercero en las primarias, sin siquiera lograr una segunda vuelta. El resultado fue el más reciente y quizá el más espectacular fracaso de un republicano que intentó enfrentarse a Trump y salir ileso.
Incluso en un partido notorio por sus contorsiones políticas durante la era Trump, Cassidy destacaba. Como médico, pasó por alto el activismo antivacunas de Robert F. Kennedy Jr. para respaldar su nominación como secretario de Salud de Trump, solo para chocar inevitablemente con Kennedy una vez que este asumió el cargo.
Cassidy tampoco logró recomponer su relación con Trump cinco años después de votar a favor de condenarlo durante su juicio político por el ataque del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos. Aunque intentó asegurar a los votantes republicanos que seguía comprometido con la agenda de Trump, eso no satisfizo su lealtad hacia el presidente republicano.
“Intentaba presentarse codo a codo con Trump, como si hubiera trabajado con él en esto y aquello”, se quejó Wandfluh. “Y yo pensé: ‘¡Votaste para destituir al tipo!’”.
La candidata respaldada por Trump
La representante federal Julia Letlow, respaldada por Trump, y el tesorero estatal John Fleming, exfuncionario del gobierno de Trump, competirán por la nominación republicana el 27 de junio.
“No hay mayor respaldo que el respaldo del presidente Trump”, afirmó Letlow, quien obtuvo el primer lugar en la votación del sábado. “Siempre estaremos cantándolo a los cuatro vientos”.
A Trump le gustó lo que oyó y publicó en redes sociales que fue un “¡¡¡gran discurso de victoria esta noche de Julia!!!”. El presidente pisoteó la tumba electoral de Cassidy, al describir al senador como desagradecido por el apoyo previo.
“Su deslealtad hacia el hombre que hizo que resultara electo ahora forma parte de la leyenda, ¡y es agradable ver que su carrera política se ACABÓ!”, escribió Trump.
El senador republicano de Carolina del Sur Lindsey Graham, que en el pasado se enfrentó a Trump, pero desde entonces se ha convertido en un modelo de lealtad al presidente, no mostró ninguna simpatía por su colega derrotado.
“¿Cuál es la gran noticia? Trump es fuerte. Los que intenten destruir políticamente a Trump, los que se interpongan en el camino de su agenda, van a perder”, dijo Graham el domingo en “Meet the Press” de NBC. “Puedes discrepar con el presidente Trump, pero si intentas destruirlo, vas a perder. Porque este es el partido de Donald Trump”.
Depurar el partido
Graham llegó a describir a Trump como un “chiflado” que era “no apto para el cargo”, y pareció distanciarse del mandatario tras el disturbio del 6 de enero al decir “ya basta”. Pero no votó para condenar a Trump durante el juicio político, a diferencia de Cassidy y otros seis senadores republicanos.
Cuatro de ellos —Richard Burr, de Carolina del Norte, Mitt Romney, de Utah, Ben Sasse, de Nebraska, y Pat Toomey, de Pensilvania— no se postularon para otro mandato.
Lisa Murkowski, de Alaska, que sigue en el cargo y es una crítica abierta del presidente, ganó la reelección en 2022 cuando Trump estaba fuera del poder. También está Susan Collins, de Maine, quien ha enfrentado la ira del mandatario, pero no un desafío en las primarias mientras se postula para un sexto mandato en noviembre. Como senadora republicana de un estado que ganó la candidata demócrata Kamala Harris en la última elección presidencial, sigue siendo crucial para el control del Congreso por parte de su partido.
El control de Trump sobre su partido es notable dado su estatus de político sin futuro —la Constitución le prohíbe postularse para un tercer mandato, aunque ha fantaseado con ello— y sus bajos números en las encuestas. Enfrenta una inflación persistente, descontento económico y una guerra impopular con Irán, y aun así, los republicanos se mantienen alineados con él.
A medida que se acerca a la segunda mitad de su segundo mandato, Trump parece estar culminando una remodelación total del partido que comenzó hace una década, y su apetito de represalias no parece disminuir.
A principios de este mes, logró desalojar a cinco senadores estatales de Indiana que se opusieron a su plan de redistribución de distritos. El martes, respaldará a un contendiente del representante federal Thomas Massie en las primarias de Kentucky. Massie enfureció a Trump al oponerse a su emblemática legislación fiscal por preocupaciones sobre la deuda nacional, presionar para que se divulgaran los archivos de Jeffrey Epstein y oponerse a su decisión de ir a la guerra con Irán.
Durante el fin de semana, Trump sugirió que su próximo objetivo podría ser la representante federal Lauren Boebert, de Colorado, por su apoyo a Massie.
“Aunque hace mucho tiempo respaldé a Boebert, si apareciera la persona adecuada, sería un Honor retirar ese Respaldo y respaldar una alternativa buena y apropiada”, dijo Trump, aunque el plazo de inscripción de candidatos en Colorado venció hace meses.
Todo gira en torno a Trump
Tras su derrota, Cassidy abordó la influencia de Trump sin mencionarlo por su nombre.
“Nuestro país no se trata de un solo individuo. Se trata del bienestar de todos los estadounidenses, y se trata de nuestra Constitución”, dijo el senador a sus simpatizantes en Baton Rouge. “Y es al bienestar de mi gente, y de mi estado, y de mi país, y a nuestra Constitución a lo que soy leal”.
Pero el papel de Trump fue central para muchos votantes republicanos.
Mark Schulingkanp, de 46 años y trabajador de la industria naviera, señaló que votó por Letlow precisamente para evitar el conflicto que ha marcado la relación de Cassidy con Trump.
“Conseguir dinero federal para el estado es lo más importante para mí, para ayudar a la gente con empleos”, explicó. “Está claro que tener a un senador que no le gusta al presidente podría generar un problema o impedir que llegue dinero federal al estado para carreteras, puentes y muchos programas distintos”.
Jeanelle Chachere, una enfermera de 66 años, describió a Cassidy como un “farsante” y afirmó que votó por Letlow únicamente por el respaldo de Trump.
“Me guío por lo que él dice porque me gusta lo que hace”, manifestó.
Como señal de hasta qué punto Cassidy se había arrinconado políticamente, también perdió apoyo en algunos sectores por ceder a las exigencias de Trump.
Mark Workman, un médico jubilado de 75 años, indicó que votó por Fleming para castigar a Cassidy por respaldar la confirmación de Kennedy.
“Si Cassidy se hubiera plantado y hubiera bloqueado a RFK, sin duda lo habría apoyado porque habría sido una jugada fuerte, con agallas”, sostuvo Workman. “Tenía la capacidad de detenerlo y fue demasiado débil para hacerlo”.
Beaumont informó desde Des Moines, Iowa. El periodista de The Associated Press Bill Barrow contribuyó a este despacho desde Atlanta.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
THOMAS BEAUMONT covers national politics for The Associated Press. He is based in Des Moines, Iowa.
JACK BROOK in New Orleans, Brook covers Louisiana with a focus on state government, environmental issues and infrastructure. He is a Report for America corps member and can be reached on the secure messaging app Signal at jackbrook.88
WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump excedió su autoridad cuando emitió una orden ejecutiva para restringir la capacidad de los votantes de emitir su voto por correo , dijeron el jueves los abogados de los demócratas y de grupos de derechos civiles ante un juez federal.
El juez federal Carl Nichols no se pronunció en primera instancia sobre la solicitud de los demandantes de una orden que impidiera a los funcionarios implementar la orden de Trump del 31 de marzo, la segunda relacionada con las elecciones desde que ganó su segundo mandato en la Casa Blanca. Este caso es uno de los varios litigios presentados para bloquear la orden, argumentando que solo los estados y el Congreso, y no el presidente, tienen la facultad constitucional para decidir cómo se llevan a cabo las elecciones.
La orden ejecutiva inicial de Trump para reformar las elecciones exigiendo prueba documental de ciudadanía, emitida el año pasado, fue bloqueada en gran medida por varios jueces federales por motivos similares. Emitió su última orden solo después de que el proyecto de ley electoral que él mismo respaldaba se estancara en el Congreso . La actual batalla legal surge cuando el país se encuentra en plena temporada de elecciones primarias y los funcionarios electorales se preparan para las complejidades de las elecciones de mitad de mandato de otoño.
“Comprendo la presión del tiempo”, dijo Nichols, quien interrogó a ambas partes pero no dio ninguna indicación clara de hacia dónde se inclina.
El presidente no puede modificar las reglas electorales para obtener una ventaja partidista para sí mismo y para el Partido Republicano, afirmaron los abogados de los demandantes. Argumentaron que los requisitos de la orden ejecutiva son ilegales y están diseñados para coaccionar a los estados a limitar el registro de votantes y el acceso a las urnas.
“Esto perjudica a nuestros clientes a diario en plena temporada electoral”, declaró Orion Nevers, abogado que representa a la NAACP.
Los demócratas son más propensos a votar por correo. Desde antes incluso de su derrota en 2020, Trump ha insinuado falsamente que existe un fraude masivo en esta práctica y ha luchado por restringirla, incluso después de que sus afirmaciones infundadas provocaran el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio de los Estados Unidos y fueran desmentidas repetidamente por auditorías y revisiones, incluidas algunas realizadas por republicanos .
Desde que regresó al cargo, Trump ha dicho que quiere que los republicanos "tomen el control" de las elecciones en las zonas demócratas y ha puesto en marcha investigaciones sobre la votación de 2020 .
Su última orden ejecutiva exige al Departamento de Seguridad Nacional que elabore una lista de votantes elegibles en cada estado y busca prohibir que el Servicio Postal de los Estados Unidos envíe boletas de voto en ausencia a aquellos que no figuren en la lista aprobada de cada estado.
La administración está pidiendo al juez que desestime las demandas de los demandantes. El abogado del Departamento de Justicia, Stephen Pezzi, sugirió el jueves que el litigio es prematuro, calificándolo de "combate en la sombra" por parte de los demandantes al impugnar una lista que aún no se ha creado.
“Es un poco difícil abordar estas cuestiones en abstracto”, dijo Pezzi.
Nichols, quien fue nominado para el cargo por Trump, le preguntó a Pezzi por qué sería legal difundir la lista a los estados.
“Creo que correspondería a los demandantes explicar por qué es ilegal”, respondió Pezzi. “No pretendo ser ingenioso con esa respuesta”.
La orden ejecutiva de Trump exige que las agencias federales elaboren una lista de adultos que el gobierno estadounidense supuestamente ha "confirmado" como ciudadanos estadounidenses y que la compartan con cada estado al menos 60 días antes de cada elección federal.
“No existe una forma legal de recopilarlo”, dijo Lalitha Madduri, abogada de los demandantes del Partido Demócrata.
Danielle Lang, representante de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, afirmó que la orden ejecutiva tiene como objetivo crear "la mayor cantidad de caos y confusión" para los funcionarios electorales locales.
Radio América es una emisora de habla hispana que transmite desde la ciudad de Laurel en el estado de Maryland cubriendo con sus 1,900 vatios de potencia toda el área metropolitana de Washington D.C. en la cual residen cerca de 1 millón de Latinos.
Su propietario es Alejandro Carrasco considerado como la personalidad radial hispana mas influyente en Washington, Maryland y Virginia.
Su frecuencia, 900 AM una Ubicación ideal en el dial para alcanzar a toda la comunidad latina en el area metropolitana de Washington.