Trump prometio alivioWASHINGTON (AP) — La mayoría de los estadounidenses todavía cree que sus impuestos son demasiado altos, según encuestas recientes, incluso después de que la ley tributaria del año pasado cumpliera varias de las promesas de campaña del presidente Donald Trump relacionadas con los impuestos.
De hecho, una nueva encuesta de Fox News indica que la gente está más molesta por los impuestos que el año pasado. Los resultados del sondeo, que se realizó a finales de marzo, son otra señal de que los estadounidenses están inquietos por sus finanzas personales mientras Estados Unidos experimenta un repunte de la inflación y un crecimiento económico lento.
Otras encuestas muestran que la frustración va más allá de las obligaciones tributarias personales: muchos creen que las personas ricas y las corporaciones no pagan la parte que les corresponde, mientras que a otros les preocupa el despilfarro del gobierno.
Las encuestas llegan después de que Trump y los republicanos aprobaran el año pasado un enorme proyecto de ley de recortes de impuestos y de gasto. La legislación estableció una serie de exenciones fiscales, entre ellas un aumento del crédito tributario por hijo y nuevas deducciones fiscales por propinas y horas extra. Los reembolsos de impuestos han aumentado esta temporada, y se espera que muchos hogares vean más ingresos gracias a la legislación tributaria de los republicanos, pero la Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que, en última instancia, otorgará los mayores beneficios a los estadounidenses más ricos.
Los republicanos han promocionado la ley como prueba de que están haciendo la vida más asequible para las familias trabajadoras. Pero las encuestas muestran que muchos estadounidenses quizá no estén sintiendo los beneficios, especialmente a medida que sus reembolsos de impuestos se ven absorbidos por los precios más altos.
La mayoría dice que los impuestos son demasiado altos
Alrededor de 7 de cada 10 votantes registrados dicen que los impuestos que pagan son “demasiado altos”, según la encuesta de Fox News. Eso representa un aumento frente a aproximadamente 6 de cada 10 el año pasado. El sondeo muestra una mayor preocupación entre los votantes muy progresistas y los hombres demócratas, pero también ha habido un incremento considerable entre grupos a los que los republicanos quieren atraer de cara a las elecciones de mitad de mandato, como los moderados, los votantes rurales y los votantes blancos sin título universitario.
El descontento con los impuestos ha ido en aumento en los últimos años. Una encuesta reciente de Gallup, realizada en marzo, encontró que alrededor de 6 de cada 10 adultos en Estados Unidos dicen que la cantidad de impuesto federal sobre la renta que tienen que pagar es “demasiado alta”, un resultado que se ha mantenido en gran medida constante en el sondeo anual desde 2023. Eso se acerca al nivel de descontento registrado en las encuestas de Gallup desde la década de 1980 hasta la de 1990, antes de los recortes de impuestos de 2001 y 2003 del presidente George W. Bush.
Ahora, alrededor de la mitad de los demócratas y cerca de 6 de cada 10 republicanos dicen que sus impuestos federales sobre la renta son demasiado altos. Los republicanos tienden a ver su factura tributaria de manera más negativa que los demócratas, pero las encuestas de Gallup muestran que esa brecha a menudo se reduce cuando un republicano es presidente.
Muchos creen que los ricos no pagan lo suficiente en impuestos
La mayoría de los estadounidenses se siente inquieta ante la idea de que algunas personas adineradas y corporaciones no pagan la parte que les corresponde de impuestos, según una encuesta del Pew Research Center realizada en enero. Alrededor de 6 de cada 10 estadounidenses dijeron que cada una de esas ideas les molesta “mucho”, una medida que se ha mantenido prácticamente sin cambios en los últimos años.
En contraste, solo alrededor de 4 de cada 10 adultos en Estados Unidos en esa encuesta dijeron que la cantidad que ellos pagan personalmente en impuestos les molesta mucho.
Aproximadamente 8 de cada 10 demócratas se sienten “muy” molestos por la sensación de que algunas corporaciones y personas ricas no están pagando la parte que les corresponde, encontró el sondeo de Pew, en comparación con alrededor de 4 de cada 10 republicanos. El gasto del gobierno es un tema más importante para los republicanos, según la encuesta de Fox News, que halló que el 75% de los votantes registrados —y una proporción similar de votantes republicanos— dicen que “casi todo” o “una gran parte” del financiamiento gubernamental es derrochador e ineficiente.
Eso apunta a un problema de percepción para muchos estadounidenses. Incluso si su propia factura tributaria es manejable, la idea de que los ricos pagan de menos —o de que el gobierno está desperdiciando su dinero— incomoda a muchos. Cerca de la mitad de los estadounidenses, el 49%, en la encuesta de Gallup dicen que el impuesto sobre la renta que pagarán este año “no es justo”, lo que coincide con el récord máximo de 2023.
Amplio descontento con la estrategia tributaria de Trump
La frustración de los estadounidenses con los impuestos venía aumentando antes de que Trump regresara a la Casa Blanca, pero sigue siendo un problema para el partido del presidente, especialmente si los estadounidenses no están sintiendo el alivio que él prometió.
La encuesta de Fox News encontró que alrededor de 6 de cada 10 votantes registrados, el 64%, dicen que desaprueban la manera en que Trump está manejando los impuestos, frente al 53% de abril pasado. La desaprobación ha aumentado con mayor fuerza entre los independientes, pero también entre demócratas y republicanos.
Esto coincide con una sensación más amplia de que Trump no está haciendo lo suficiente para abordar la inflación. La mayoría de los estadounidenses dijo que Trump había empeorado el costo de vida “mucho” o “un poco” en su segundo mandato, según una encuesta de AP-NORC realizada en enero. Aproximadamente 9 de cada 10 demócratas y cerca de 6 de cada 10 independientes dijeron que Trump ha tenido un impacto negativo en el costo de vida.
Menos de la mitad de los republicanos, el 43%, dijeron que Trump había ayudado con el costo de vida, mientras que el 33% dijo que no había marcado una diferencia y solo el 23% dijo que había ayudado.
La encuesta de Fox News se realizó entre 1.001 votantes registrados del 20 al 23 de marzo. La encuesta de Gallup se realizó entre 1.000 adultos en Estados Unidos del 2 al 18 de marzo. La encuesta del Pew Research Center se realizó entre 8.512 adultos en Estados Unidos del 20 al 26 de enero. La encuesta de AP-NORC se realizó entre 1.203 adultos en Estados Unidos del 8 al 11 de enero.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
LINLEY SANDERS
Sanders is a polls and surveys reporter for The Associated Press. She develops and writes about polls conducted by The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research, and works on AP VoteCast.
POR  LINLEY SANDERS
(AP Foto/John Locher, Archivo)
Ataque Trum PapaWASHINGTON (AP) — La mayoría de los votantes católicos estadounidenses apoyaron a Donald Trump en las elecciones de 2024. No obstante, en el amplio espectro político católico —incluso entre los obispos de tendencia conservadora— hay consternación por el ataque verbal sin precedentes de Trump contra el papa León XIV, el primer estadounidense en liderar la Iglesia.
León XIV dice que él comparte un mensaje del Evangelio y que no ataca directamente a Trump ni a nadie más con sus llamados a la paz y sus críticas a actitudes que alimentan la guerra.
Las valoraciones hacia Trump provinieron del arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, y del obispo Robert Barron, con sede en Minnesota, quien hace apenas unos días aplaudía a Trump como invitado de Pascua en la Casa Blanca. Barron calificó las declaraciones del presidente de “totalmente inapropiadas e irrespetuosas” y lo instó a disculparse.
La consternación se extendió a una base aún más sólida de apoyo a Trump: los evangélicos cristianos conservadores. A muchos les indignó que Trump, tras atacar a León XIV en su propia red social Truth Social, publicara una imagen en la que se mostró a él mismo como un salvador similar a Cristo.
“QUITE ESTO, SEÑOR PRESIDENTE”, publicó David Brody, un destacado comentarista de la Christian Broadcasting Network, quien apoya a Trump. “Usted no es Dios. Ninguno de nosotros lo es. Esto va demasiado lejos. Se pasa de la raya”.
Para el mediodía del lunes, la imagen había sido retirada de Truth Social. En declaraciones desde la Casa Blanca, el presidente afirmó que nunca tuvo la intención de compararse con Jesús al publicar la ilustración.
“¿Cómo se les ocurrió eso?”, preguntó. “Se supone que soy yo como médico, haciendo que la gente mejore. Y yo sí hago que la gente mejore. Mejoro mucho a la gente”.
Trump: No hay necesidad de disculparse
Sobre su enfrentamiento con el papa, Trump se mostró igualmente desafiante: “No hay nada por lo cual disculparme. Él está equivocado”.
La disputa del presidente con las comunidades religiosas estadounidenses surge a sólo seis meses de que inicien las votaciones para las elecciones de mitad de mandato, en un momento en que Trump lidia con bajos índices de aprobación y la disensión de su base Make America Great Again (Devolvamos la grandeza a Estados Unidos, o MAGA, por sus siglas en inglés) debido a la guerra con Irán. No obstante, pocos grupos de votantes han sido más leales a Trump —e importantes para su éxito político— que los de la derecha religiosa.
Por ahora, algunos aliados de Trump se muestran optimistas de que la disputa pronto quede en el olvido.
“Existe un profundo aprecio por el presidente y sus políticas basadas en la fe que trasciende y eclipsa cualquier desacuerdo sobre una publicación en redes sociales”, dijo Ralph Reed —miembro del consejo asesor religioso del presidente— a The Associated Press.
A lo largo de la historia estadounidense, numerosos presidentes de Estados Unidos han tenido diferencias políticas con diversos papas. No obstante, los expertos en el Vaticano y la historia religiosa no recuerdan ningún intercambio comparable al que se ha dado entre Trump y León XIV por la condena del papa por el papel de Estados Unidos en la guerra contra Irán.
“Esta es una crítica sin precedentes a un papa por parte de un presidente estadounidense”, dilucidó David Campbell, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Notre Dame, en un correo electrónico.
“En cuanto a si tendrá un gran impacto en la opinión que los votantes católicos estadounidenses tienen de Trump, esa es una incógnita”, agregó Campbell. “Dado que las actitudes hacia el presidente están influenciadas en gran medida por la afiliación partidista de la gente —que es difícil de cambiar—, probablemente no tendrá un gran impacto en la actitud de los católicos hacia Trump”.
David Gibson, director del Centro de Religión y Cultura de la Universidad de Fordham, señaló que muchos católicos laicos han apoyado a Trump en las últimas semanas y han criticado a los obispos que critican al presidente.
“Si este ataque al papa no cambia esa dinámica de manera significativa, será un momento decisivo... pues los católicos estadounidenses habrán elegido a un presidente que ataca a los católicos en lugar de a su propio papa”, añadió Gibson.
Si nos remontamos a la historia mundial, el intento de Trump de “doblegar al papa León” XIV no es nada nuevo, dijo Kathleen Sprows Cummings, profesora de Historia y Estudios sobre Estados Unidos en la Universidad de Notre Dame.
“Emperadores, monarcas y déspotas han amenazado desde hace mucho tiempo a los papas para obligarlos a someterse a su voluntad”, agregó por correo electrónico. “Sin embargo, en el contexto estadounidense, la invectiva de Trump representa un giro histórico”.
“Durante la mayor parte de la historia de este país, los estadounidenses vieron al papa como una amenaza belicista, ávida de dinero y antidemocrática que ambicionaba la Casa Blanca”, agregó. “Hoy, la amenaza reside en la Casa Blanca, y es el papa quien defiende los ideales de libertad y dignidad humana”.
En un servicio religioso el sábado, el pontífice denunció la “ilusión de omnipotencia” que, según él, alimenta la guerra con Irán. Sin mencionar a Trump ni a Estados Unidos específicamente, el papa recalcó: “¡Basta de demostraciones de poder! ¡Basta de guerra!”.
El lunes, León XIV respondió de forma específica a las críticas del presidente al declarar: “No le temo al gobierno de Trump”.
Surgen dudas sobre el converso católico JD Vance
El vicepresidente JD Vance —un converso católico quien ocasionalmente ha tenido discrepancias con líderes católicos sobre sus críticas a la política migratoria del gobierno de Trump, dijo en una entrevista con Fox News Channel el lunes por la noche que la publicación que hizo el mandatario en redes sociales con la imagen como si fuera Jesús era “una broma”.
“Por supuesto, lo retiró porque se dio cuenta de que mucha gente no entendía su humor”, alegó Vance.
Restó importancia al interés prestado a la disputa del presidente con el papa. Pero también insinuó que el papa debería ocuparse de sus propios asuntos.
“Sin duda creo que, en algunos casos, lo mejor para el Vaticano sería limitarse a cuestiones de moralidad, a lo que ocurre dentro de la Iglesia católica, y dejar que el presidente de los Estados Unidos se ocupe de dictar la política pública estadounidense”, dijo Vance.
Algunos evangélicos partidarios de Trump criticaron el meme que lo representa como un sanador con una apariencia que se asemeja a Jesús, aun cuando mantienen su apoyo a Trump.
“No es difícil condenar esto rotundamente”, dijo Willy Rice, candidato a la presidencia de la Convención Bautista del Sur y pastor de la iglesia Calvary en Clearwater, Florida.
“Muchos cristianos aprecian el gobierno del presidente y lo han apoyado de maneras importantes, pero esto está mal”, publicó Rice en X.
También dio su punto de vista Doug Wilson, cofundador de la Comunión de Iglesias Evangélicas Reformadas, una confesión calvinista firmemente conservadora con una gran influencia en el gobierno actual. Entre los miembros de sus iglesias se encuentra Pete Hegseth, el secretario de Defensa.
“Me sentí muy agradecido al ver cuántos cristianos conservadores denunciaron de inmediato la blasfema imagen de Jesús/Trump”, publicó Wilson en X.
Megan Basham, una comentarista evangélica conservadora, publicó que estaba de acuerdo con las críticas de Trump a León XIV por ser “débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior”. Pero calificó su meme de “blasfemia indignante” e instó a Trump a “pedir perdón al pueblo estadounidense y luego a Dios”.
Un vistazo a las cifras de los bloques religiosos ahora que se aproximan las elecciones
Tal disensión pública contra Trump por parte de los líderes evangélicos es poco común.
En 2024, los protestantes evangélicos blancos fueron un componente significativo de la coalición ganadora de Trump, según AP VoteCast —una encuesta nacional de votantes y no votantes estadounidenses—. Aproximadamente un tercio de los votantes de Trump, el 34%, se identificaron como evangélicos blancos o cristianos renacidos, en comparación con el 8% de quienes votaron por Kamala Harris. Los evangélicos blancos representaron aproximadamente 2 de cada 10 votantes ese año, y la gran mayoría —el 79%— votó por Trump.
Una encuesta de febrero de The Associated Press-Centro NORC para la Investigación de Asuntos Públicos —una organización apartidista de investigación y análisis de datos sobre temas clave— encontró que aproximadamente dos tercios de los protestantes renacidos blancos aprueban la gestión de Trump como presidente, mientras que aproximadamente un tercio la desaprueba.
Los católicos se mostraron mucho más descontentos con el desempeño de Trump en esa encuesta. Sólo alrededor de 4 de cada 10 aprobó su gestión presidencial, cifra similar a la de la población estadounidense en general.
William Barbieri, profesor de ética de la Universidad Católica, dijo que las declaraciones de Trump parecían dirigidas más a su base política que al propio León XIV.
“La respuesta del papa León ha sido serena y mesurada, de una manera que crea un contraste poco halagador para el presidente”, dijo Barbieri por correo electrónico.
“Se opone al uso de la fuerza letal... y expresa su solidaridad con las personas que sufren en muchos países”, agregó Barbieri, quien señaló la contraposición entre el inicio del viaje pastoral de León XIV a África esta semana con la asistencia de Trump a un evento de artes marciales mixtas de la Ultimate Fighting Championship el fin de semana.
Crary informó desde Nueva York y Smith desde Pittsburgh. Los periodistas de The Associated Press Amelia Thomson DeVeaux y Michelle L. Price en Washington contribuyeron a este despacho.
La cobertura de religión de The Associated Press recibe apoyo a través de la colaboración de AP con The Conversation US, con financiamiento de Lilly Endowment Inc. La AP es la única responsable de este contenido.
DAVID CRARY has headed AP’s 11-person Religion team since 2020. Among previous AP jobs, he was a foreign correspondent for 14 years, and has used that experience to bolster AP’s worldwide religion coverage.
(Foto AP/Gregorio Borgia)
POR  DAVID CRARY, PETER SMITH and STEVE PEOPLES
Trump declaraWASHINGTON (AP) — En el episodio piloto de “The Apprentice” de enero de 2004, Donald Trump dijo algo que hoy nunca admitiría.
“No siempre fue tan fácil”, entona en una voz en off, al señalar que para finales de la década de 1980 “estaba en serios problemas” y con “miles de millones de dólares en deudas”.
Es una de las pocas veces que Trump ha reconocido públicamente un fracaso. Incluso entonces, estaba leyendo un guion pensado para promover ante los televidentes unas credenciales de superación contra todo pronóstico, anticipando el carisma combativo que impulsó su carrera política una década después.
“Contraataqué”, afirmó Trump. “Y gané. A lo grande”.
Trump nunca pierde. Al menos en su mente.
Declaró la victoria a los pocos días de iniciada la guerra con Irán, y lo repitió constantemente, incluso mientras Teherán atacaba objetivos estadounidenses y de sus aliados y estrangulaba el estrecho de Ormuz, afectando a la economía mundial.
Con un alto al fuego ya en vigor, Trump sostiene que Estados Unidos ha cumplido sus objetivos.
El presidente proclamó un cambio de régimen después de que el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, fuera asesinado. Pero fue reemplazado por su hijo, Mojtaba Jamenei, considerado aun más de línea dura. Trump dice que Irán no podrá tener un arma nuclear, pero Teherán cuenta con reservas de uranio enriquecido. Y el estrecho de Ormuz sigue bajo control militar iraní.
Cuando el consejo editorial de The Wall Street Journal escribió que Trump había proclamado una victoria prematura en Irán, el presidente respondió en redes sociales: “En realidad, es una Victoria”.
El sábado publicó que a los medios de comunicación “les encanta decir que Irán está ‘ganando’ cuando, de hecho, todo el mundo sabe que están PERDIENDO, ¡y PERDIENDO A LO GRANDE!”. Consultado más tarde ese mismo día sobre el estado de las negociaciones con Irán, Trump contestó: “Pase lo que pase, ganamos”.
Reclamar el manto del ganador ha sido parte de la psique de Trump desde que era un hombre joven y un promotor inmobiliario en Nueva York. Ha persistido en asuntos grandes y pequeños.
En los torneos de golf en sus clubes, siempre es el campeón. Si un tribunal falla en contra, Trump insiste en que las cosas le salieron a su favor. Anuncia acuerdos que nunca se concretan.
“Tiene esta narrativa ficticia en la cabeza” y es “como un guionista”, declaró David Cay Johnston, autor de “The Making of Donald Trump”. “Cuando necesitas cambiar la narrativa, simplemente la cambias”.
Ningún ejemplo es tan contundente como el rechazo de Trump a aceptar su derrota ante el demócrata Joe Biden en las elecciones de 2020, un resultado ratificado en más de 60 casos judiciales y por su propio secretario de Justicia. Sin embargo, Trump ha declarado la victoria tantas veces que sus seguidores le creen. Conoce el poder de la repetición y del volumen.
Ese es el mundo de Trump — un vendedor eterno que moldea su historia y de la de otros avanzando a base de consignas. Una gorra de béisbol que usa y promociona resume el enfoque en cinco palabras: “TRUMP TENÍA RAZÓN EN TODO”.
“Es mucho más fácil liderar cuando tienes éxito y estás ganando”, le dijo Trump a una reciente conferencia saudí de inversiones en Florida, donde también admitió que “en realidad siempre me gusta rodearme de perdedores, porque me hace sentir mejor”.
“La gente te sigue si ganas”, añadió Trump.
Durante décadas, las presidencias estadounidenses han intentado presentar las malas noticias como buenas con la esperanza de suavizar evaluaciones desfavorables. Pero Trump ha convertido el hecho de ganar en un eje central de su presidencia.
Si la Corte Suprema anula sus aranceles, Trump promete sortear el fallo para que sus impuestos a las importaciones puedan “usarse de una manera mucho más poderosa y desagradable, con certeza legal”. Si las inversiones en Estados Unidos que él ha promocionado no se materializan, simplemente dice que sí lo hicieron, a veces inflando su valor ficticio.
Su Departamento de Justicia deja de apelar fallos judiciales que bloquean órdenes ejecutivas destinadas a castigar a grandes bufetes de abogados, y luego revierte el rumbo porque no apelar podría parecer una admisión de derrota.
Esta forma de programación alternativa se ha convertido en un principio de gobierno y en un valor de la familia Trump.
Uno de los hijos del presidente, Eric, indicó que su padre “nunca ha necesitado proyectar una ‘imagen de ganador’”.
“Él ES la definición de un ganador”, dijo Trump hijo en un comunicado, “por lo que ha construido y logrado”.
“Esa era la estrategia de mensajes”
Sarah Matthews, ex subsecretaria de prensa de la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump, que renunció cuando una turba de simpatizantes del mandatario asalto el Capitolio el 6 de enero de 2021, señaló que el “ego no le permite reconocer la derrota” y que “la realidad simplemente se dobla” ante eso.
“Esa era la estrategia de mensajes”, explicó Matthews. “Era: ‘¿Cómo podemos redefinir esta derrota como una victoria?’”.
Dijo que ahora lo lamenta, pero en aquel entonces “siempre había una manera de encontrar una excusa para justificar esa derrota y defender su posición”.
Más recientemente, la Casa Blanca del segundo mandato de Trump marcó su primer año de regreso en el cargo enumerando “365 victorias” en el mismo número de días. Entre ellas había algunas afirmaciones repetitivas y exageradas como el alza de los mercados bursátiles, la baja de los precios de la gasolina y una fuerte creación de empleo. En su mayoría, todas esas frases ya no son ciertas.
El portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, apuntó que Trump “proyecta con orgullo la grandeza inigualable de nuestro país de manera constante en sus comentarios públicos”.
John Bolton fue uno de los asesores de seguridad nacional de Trump en su primer mandato y un temprano partidario de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán. Pero dijo que la declaración de victoria de Trump sobre Irán siempre estuvo “incorporada” independientemente del resultado real.
“El mundo para él está dividido entre ganadores y perdedores”, sostuvo Bolton. “Y él siempre es un ganador”.
Presentar los reveses como victorias
En 1973, las autoridades federales demandaron a Trump y a su padre, alegando discriminación racial en el alquiler de apartamentos construidos por su empresa en Brooklyn y Queens, dos distritos de la ciudad de Nueva York. Quien instó a los Trump a contrademandar fue Roy Cohn, el notorio abogado que promovió agresivamente las audiencias anticomunistas del senador Joseph McCarthy de la década de 1950.
El caso se resolvió cuando ambas partes firmaron un acuerdo dos años después que prohibía a los Trump “discriminar contra cualquier persona”. El futuro presidente republicano lo calificó de una victoria, señalando que no hubo admisión de culpabilidad, pese a que el Departamento de Justicia calificó el acuerdo como “uno de los más amplios jamás negociados”.
Trump conoció por primera vez a Cohn en 1973 en el exclusivo Le Club de Manhattan, y se atribuye a Cohn haberle inculcado reglas como nunca admitir error ni reconocer una derrota, y atacar a cualquiera que te ataque.
Cohn “le enseñó a Donald a no ceder ni una coma”, expresó Johnston.
“Cualquier postura que hayas adoptado, esa es la postura, y cualquiera que te desafíe está equivocado, es repugnante, es incompetente, es idiota”, dijo Johnston. “Si son las fuerzas del orden, son corruptas”.
Las bancarrotas no dañaron la imagen de Trump
A lo largo de los años, Trump perdió dinero de manera constante, lanzando líneas fallidas de productos con su nombre que incluían bistecs, agua embotellada, vodka, una revista, una aerolínea, una empresa de hipotecas y clases en línea. Su Trump Plaza Hotel se declaró en bancarrota, su equipo de fútbol americano New Jersey Generals desapareció y la carrera ciclista Tour de Trump nunca se convirtió en la respuesta de Estados Unidos al Tour de Francia.
Barbara Res, quien trabajó para Trump en su empresa durante casi dos décadas, recuerda que a él le gustaba enfrentar a los principales ejecutivos entre sí para asegurarse de seguir siendo la voz más poderosa, incluso mientras se acumulaban las pérdidas.
Para el Trump de hoy, dijo ella, “nada está mal para él, si le ayuda”.
“No siempre fue así. Antes entendía la diferencia”, afirmó Res, autora de “Tower of Lies: What My Eighteen Years of Working With Donald Trump Reveals About Him”. “No puedo decir por qué cambió. Podría ser porque tiene tanto poder. O porque en realidad nunca lo creyó”.
Nada de eso empañó la imagen que Trump proyectaba de sí mismo como rico y famoso, que se potenció al máximo con el éxito televisivo “The Apprentice”.
Pero Robert Thompson, profesor de televisión y cultura popular en la Universidad de Syracuse, explica que ese éxito se construyó sobre factores anteriores, incluida la arrogancia incorporada en el título del libro de Trump de 1987, “The Art of the Deal”, su agresivo cortejo de los medios de comunicación y su obsesión por poner su nombre a las cosas.
Eso ayudó a que Trump se convirtiera en el “multimillonario típico”, y lo llevó a aparecer en programas como “The Jeffersons”, “The Fresh Prince of Bel-Air”, “The Nanny” y en “Home Alone 2”, dijo Thompson.
“Si necesitas a alguien que represente rápida y eficientemente al ‘multimillonario’, Trump se ha colocado a sí mismo en ese papel”, manifestó Thompson, “y todo el mundo lo acepta”.
Trump no reconoció sus asombrosas pérdidas. Después de que sus tres casinos en Atlantic City, Nueva Jersey, se declararan en bancarrota, insistió ante The Associated Press en 2016 en que Atlantic City había sido “un gran período para mí”.
A partir de 2007, mientras tanto, se convirtió en una figura habitual junto al ejecutivo de la WWE Vince McMahon, cuya esposa, Linda, es ahora la secretaria de Educación. El futuro presidente disfrutaba de eventos estruendosos hechos para la televisión, en los que el luchador al que él apoyaba siempre ganaba.
Trump también empezó a dirigirse a multitudes, perfeccionando “la actuación y el ritmo” que más tarde se convertirían en su fortaleza como político, dijo Thompson: “Los mítines nacen en la lucha libre”, afirmó.
“Ganar es una actitud, no un conjunto de hechos”, explicó Thompson. “Ganar es, en este caso, siempre definido por la persona que está ganando”.
“Él crea su propia realidad”
Trump llevó esa visión de que no se puede perder a su carrera política.
Después de perder los caucus republicanos de Iowa en 2016, publicó que el ganador, el senador de Texas Ted Cruz, “lo robó ilegalmente”. Trump afirmó haber ganado el voto popular contra la demócrata Hillary Clinton ese noviembre, “si descuentas a millones de personas que votaron ilegalmente”. Además de sus falsas afirmaciones de que la contienda de 2020 fue robada, alegó irregularidades generalizadas en las elecciones de 2024, pese a haber ganado todos los estados pendulares clave.
Russell Muirhead, profesor del Dartmouth College que ha escrito sobre el estilo caótico de gobierno de Trump, destacó que el presidente ha practicado esto el tiempo suficiente “como para vivir en un mundo en el que él crea su propia realidad” y no existe un mundo real “fuera de su propia mente”.
Incluso la forma en que Trump juega al golf implica acumular victorias —al menos en sus propias propiedades—.
Trump dice que ha ganado 38 veces en clubes de golf que le pertenecen. Eso incluye un torneo de 2018 en West Palm Beach, Florida, en el que no jugó pero venció al ganador en un partido posterior; otro en el que se perdió la primera ronda; y otro durante el cual registró un 67 en la ronda final, una puntuación que incluso algunos golfistas profesionales envidiarían.
Matthews enfatizó que, cuando trabajó para él en la Casa Blanca, no recuerda que Trump haya admitido alguna vez estar equivocado, ni siquiera en privado.
“Cuando es evidente que es una derrota, tienes que darle un giro para convertirlo de algún modo en una victoria”, dijo. “Porque eso es lo que Trump querría”.
Will Weissert ha cubierto política para The Associated Press desde 2011 y la Casa Blanca desde 2022.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
POR  Análisis Noticioso de AP. Por WILL WEISSERT
(AP Foto/Julia Nikhinson, Pool)
Hotel 23 pisosMIAMI (AP) — Un hotel en una de las ubicaciones más exclusivas de Miami fue demolido el domingo para dar paso a algo más grande.
Expertos en demolición completaron la implosión controlada del antiguo Hotel Mandarin Oriental en Brickell Key, una isla artificial en la desembocadura del río Miami, frente al centro de la ciudad. Según las autoridades, fue la mayor implosión en Miami en más de una década.
El edificio de 23 pisos, que abrió hace 25 años, se desplomó en menos de 20 segundos tras las explosiones que ocurrieron alrededor de las 8:30 de la mañana.
Las personas que observaron la implosión a una distancia segura aplaudieron y grabaron videos con sus teléfonos mientras la estructura del edificio colapsaba tras una serie de cargas rápidas. El polvo llenó el aire a medida que la estructura se venía abajo. Algunos espectadores llevaban mascarillas al retirarse del área.
Los residentes a 244 metros (800 pies) a la redonda recibieron instrucciones de permanecer dentro de sus apartamentos durante la explosión, con las ventanas y puertas cerradas.
En el lugar se erguirá un desarrollo ultralujoso de hotel y residencias de dos torres llamado The Residences at Mandarin Oriental, según la compañía Swire Properties. El proyecto está previsto a concluir en el 2030.
La operación se produce tras casi dos años de planificación y coordinación con contratistas especializados y con la ciudad, indicaron los desarrolladores. Se eligió la implosión como el método más seguro y eficiente para mantener el cronograma del proyecto, al tiempo que se minimizaban las interrupciones y se garantizaba la seguridad de la comunidad de Brickell Key.
Poco antes de la implosión se vio lo que parecían ser fuegos artificiales azules y rosados lanzados desde el tope del edificio.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
POR  THE ASSOCIATED PRESS
(AP foto/Rebecca Blackwell)
Fragl planWASHINGTON (AP) — La búsqueda del presidente Donald Trump de una salida a la guerra con Irán está encontrando obstáculos dentro de su Partido Republicano.
En la década transcurrida desde que el movimiento "Estados Unidos Primero" de Trump llegó al poder rechazando la intervención militar, su coalición rara vez se ha visto puesta a prueba como ahora. Los esfuerzos de Trump por retirarse —primero mediante amenazas de aniquilación , luego con un alto el fuego que está demostrando ser precario— no están logrando disimular las tensiones que se han enquistado desde que comenzó la guerra hace seis semanas.
Laura Loomer , activista conservadora cercana al presidente y a menudo una de sus principales defensoras, rechazó la idea de negociar un acuerdo con Irán. En una entrevista, criticó al vicepresidente JD Vance por estar "a cargo" de las conversaciones que se espera comiencen el sábado en Pakistán, en un momento en que asume un papel diplomático más importante de cara a una posible candidatura a la Casa Blanca en 2028.
“Apoyo al presidente Trump”, dijo Loomer en una entrevista. “Simplemente no creo en negociar con terroristas islámicos”.
La oficina de Vance no respondió a la solicitud de comentarios.
La excongresista Marjorie Taylor Greene de Georgia, quien pasó de ser partidaria de Trump a crítica, pidió la destitución del presidente mediante la 25ª Enmienda de la Constitución, luego de que este declarara a principios de esta semana que "toda una civilización morirá esta noche" a menos que Irán llegara a un acuerdo. Megyn Kelly, la expresentadora de Fox News que ahora conduce un podcast, arremetió contra Trump con un discurso soez y preguntó: "¿Acaso no puede comportarse como una persona normal?".
Durante la grabación reciente de "The Charlie Kirk Show", el presentador se preguntó qué terminaría primero: su episodio o el acuerdo de alto el fuego.
A pesar de las crecientes críticas, los líderes republicanos en el Congreso guardaron silencio en gran medida. Muchos se sentían incómodos en privado con las amenazas de Trump en las redes sociales y les preocupaba cómo se desarrollaría la situación, especialmente en un año electoral. Pero con el Congreso en receso durante las dos primeras semanas de abril, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson (republicano por Luisiana), y el líder de la mayoría del Senado, John Thune (demócrata por Arkansas), han ofrecido poca reacción pública a las acciones de Trump.
Algunos decían que los acontecimientos se estaban desarrollando demasiado rápido.
“¿Cómo se puede dar una presentación o un discurso en una situación donde, cada 12 horas, la historia de fondo cambia radicalmente?”, preguntó en una entrevista el representante Dave Schweikert , republicano de Arizona que se postula para gobernador. “En muchos sentidos, es un acto de arrogancia pensar que uno puede hablar de algo cuando la historia aún está en desarrollo”.
¿Un factor a tener en cuenta en las elecciones de mitad de mandato?
Esto deja a los republicanos en una posición incierta, muy parecida a la situación de la guerra. El partido ya se enfrenta a fuertes vientos en contra de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, y algunos dicen que su mejor opción es que los votantes se olviden de Irán para entonces.
“Espero que para cuando se emitan los votos, esto ya haya quedado atrás”, dijo Chris Wilson, un veterano estratega republicano. “Afortunadamente para el Partido Republicano, los conflictos en política exterior rara vez deciden las elecciones de mitad de mandato por sí solos, especialmente cuando los votantes están mucho más centrados en la economía y los precios en su país”.
Por ahora, Trump y su Casa Blanca se muestran confiados. Tras el anuncio del alto el fuego, Trump lo calificó como un “gran día para la paz mundial”. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, proclamó una “victoria para los Estados Unidos de América, lograda gracias al presidente y a nuestras increíbles fuerzas armadas”.
En una publicación en redes sociales, Trump desestimó a sus detractores, incluidos podcasters como Kelly, calificándolos de "gente estúpida" que "dirá cualquier cosa con tal de conseguir publicidad 'gratuita' y barata".
Algunos de los partidarios del presidente en el Congreso están rechazando la sugerencia de que Trump se ha involucrado demasiado en asuntos internacionales a expensas de las prioridades nacionales.
“Parte de la política de ‘Estados Unidos Primero’ consiste en garantizar la seguridad nacional, e Irán es un factor clave para nuestra seguridad”, declaró el representante David Kustoff, republicano por Tennessee, en una entrevista. “Todos esperamos que el alto el fuego se mantenga y que Irán cumpla con su parte del acuerdo”.
Las recientes elecciones son motivo de preocupación para el Partido Republicano.
El partido de cualquier presidente suele perder escaños en el Congreso durante un año de elecciones de mitad de mandato , y las contiendas de esta semana ofrecieron un nuevo motivo de preocupación para los republicanos.
El republicano Clay Fuller ganó el distrito de Greene por aproximadamente 12 puntos porcentuales. Ella había ganado por 29 puntos porcentuales dos años antes, y Trump ganó el distrito por casi 37 puntos porcentuales. En Wisconsin, la mayoría liberal en la Corte Suprema estatal creció esta semana cuando un candidato respaldado por los demócratas ganó por un margen de dos dígitos .
Esto se produce tras los buenos resultados obtenidos por los demócratas en otras elecciones recientes, incluido el distrito legislativo estatal de Florida donde se encuentra el complejo turístico Mar-a-Lago de Trump.
Según una encuesta realizada el mes pasado por Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research, solo alrededor del 40% de los adultos estadounidenses aprobaban la gestión de Trump como presidente. Este porcentaje se ha mantenido prácticamente sin cambios desde su regreso al cargo en enero de 2025. Sin embargo, es similar al nivel que tenía Trump en este mismo punto de su primer mandato, cuando los demócratas obtuvieron 40 escaños en la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato de 2018.
Aunque Trump aún cuenta con un amplio apoyo entre los republicanos, existen indicios de que corre el riesgo de decepcionar a sus seguidores si Estados Unidos se ve envuelto en una guerra prolongada. Si bien el 63% de los republicanos respalda los ataques aéreos contra objetivos militares iraníes, según una encuesta de marzo, solo el 20% apoya el despliegue de tropas terrestres estadounidenses. El aumento del precio de la gasolina podría representar un problema, ya que aproximadamente seis de cada diez republicanos afirman estar al menos algo preocupados por el costo de la gasolina en los próximos meses, aunque su preocupación es menor que la del resto del país.
"La gente está dispuesta a soportar cierto dolor a corto plazo".
Los republicanos que han estado en contacto con los votantes durante el receso afirman creer que el partido tiene margen de maniobra política para afrontar la guerra.
Kustoff afirmó que los electores de su distrito rural en el noroeste de Tennessee parecían "en general apoyar" las acciones de Trump en Irán, incluso cuando estas han ido acompañadas de precios más altos en las gasolineras.
“Mi conclusión es que la gente está dispuesta a soportar algunas dificultades a corto plazo en lo que respecta a los precios del gas si se resuelve la situación con Irán”, dijo.
Pero a su regreso a Washington la próxima semana, los republicanos se enfrentan a una serie de decisiones difíciles.
Al inicio de la guerra, algunos legisladores republicanos afirmaron que Trump necesitaría la aprobación del Congreso si el conflicto se prolongaba más de 60 días, fecha límite que se acercaría a finales de abril si el alto el fuego no se mantenía. La administración busca miles de millones de dólares en gastos adicionales para la guerra, lo que podría generar una votación que ponga a los republicanos preocupados por el presupuesto en una situación difícil antes de las campañas electorales de otoño.
Los demócratas también están presionando para forzar otra votación sobre una resolución de poderes de guerra que limitaría las opciones de Trump en Irán. Un intento similar fracasó el mes pasado, pero otra votación podría aumentar la presión sobre los republicanos, dependiendo de cómo se desarrolle el alto el fuego.
Schweikert describió la votación sobre los poderes de guerra como la "danza de los partidos".
“Su trabajo es intentar avergonzarnos y nuestro trabajo, como mayoría, es intentar que las cosas funcionen”, dijo. “Es simplemente nuestro trabajo”.
Peoples informó desde Nueva York y Kinnard desde Columbia, Carolina del Sur. La periodista de Associated Press, Mary Clare Jalonick, contribuyó a este informe.
STEVEN SLOAN es el corresponsal de Associated Press en Washington. Estuvo a cargo de la cobertura de AP de las campañas presidenciales de 2020 y 2024.
MEG KINNARDcubre la política nacional para Associated Press. Vive en Carolina del Sur.
(Foto AP/Julia Demaree Nikhinson)

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