Fuerzas EEUUWASHINGTON (AP) — Fuerzas estadounidenses abordaron un petrolero sancionado y vinculado a Venezuela en el Atlántico Norte después de perseguirlo durante semanas, dijo un funcionario estadounidense.
El funcionario habló con The Associated Press el miércoles bajo condición de anonimato para poder hablar sobre operaciones militares delicadas. Aseguró que el ejército estadounidense confiscó el buque y entregó el control a las fuerzas del orden.
Estados Unidos había estado persiguiendo al petrolero desde el mes pasado después de que intentó evadir un bloqueo estadounidense a buques petroleros sancionados alrededor de Venezuela.
El barco fue sancionado por Estados Unidos en 2024 por presunto contrabando de carga para una empresa vinculada al grupo militante libanés Hezbolá. La Guardia Costera estadounidense intentó abordarlo en el Caribe en diciembre cuando se dirigía a Venezuela. El barco se negó a abordarlo y cruzó el Atlántico.
El barco, antes conocido como Bella 1, pasó a llamarse Marinera y tenía bandera rusa, según muestran las bases de datos navieras.
Más temprano el miércoles, sitios web de rastreo marítimo de código abierto indicaron que se encontraba entre Escocia e Islandia, rumbo al norte. El funcionario estadounidense también confirmó que el barco se encontraba en el Atlántico Norte.
Aviones militares estadounidenses sobrevolaron el barco y el martes un avión de vigilancia de la Royal Air Force fue visto en sitios de seguimiento de vuelo sobrevolando la misma zona.
La incautación del petrolero se produce pocos días después de que fuerzas militares estadounidenses realizaran una redada nocturna sorpresa en la capital de Venezuela, Caracas, y capturaran al presidente Nicolás Maduro y a su esposa .
A raíz de esta redada, los funcionarios de la administración Trump han dicho que tienen la intención de seguir confiscando buques sancionados vinculados al país.
Por  KONSTANTIN TOROPIN
(Foto AP/Matias Delacroix)
Trump evocaWASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump no se ha andado con rodeos sobre el mensaje más amplio que está tratando de enviar al mundo con la incursión militar de fuerzas estadounidenses en Venezuela, las cuales capturaron a Nicolás Maduro y trasladaron al depuesto mandatario y a su esposa a Estados Unidos para enfrentar cargos federales de narcotráfico.
“La dominación estadounidense en el hemisferio occidental”, declaró Trump tras la captura de Maduro, “nunca volverá a ser cuestionada”.
En los días posteriores a la audaz incursión, Trump y su equipo han reafirmado la idea de que el nuevo enfoque en la preeminencia estadounidense en el hemisferio ha llegado para quedarse. También han utilizado la captura de Maduro para instar a los vecinos a obedecer o de lo contrario podrían enfrentar consecuencias.
La retórica de Trump evoca el discurso enérgico de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando los presidentes estadounidenses desplegaban a las fuerzas armadas para conquistas territoriales y de recursos, incluyendo en Cuba, Puerto Rico, Hawai, Honduras, Panamá, Nicaragua, México, Haití y la República Dominicana.
“Ha habido períodos —Vietnam e Irak son ejemplos— que han suscitado preguntas sobre un retorno al imperialismo estadounidense, pero los mensajes de los líderes estadounidenses en esos períodos se encubrían con discursos sobre democracia. La forma en que Trump está hablando de esto es algo que no hemos visto en mucho tiempo”, declaró Edward Frantz, historiador de la Universidad de Indianápolis.
Tras la operación, la retórica dura de Trump se ha dirigido a aliados en Groenlandia —donde reiteró sus exhortaciones para que Estados Unidos se haga cargo del territorio danés por razones de seguridad nacional— y México. Trump dice que el vecino del sur necesita “ponerse las pilas” en su lucha contra los cárteles de la droga.
Trump también ha advertido que el añejo adversario Cuba está “en declive” ahora que Maduro —que ha proporcionado petróleo a precios muy reducidos al gobierno económicamente aislado en La Habana— ha sido depuesto. Y el mandatario estadounidense ha incrementado la ansiedad en Colombia —epicentro de la producción mundial de cocaína y vecino de Venezuela— al decirle a los periodistas que una operación militar en territorio colombiano “me suena bien”.
El presidente republicano también ha dicho que su gobierno “dirigirá” la política de Venezuela, y ha amenazado a la nueva gobernante del país, la presidenta encargada Delcy Rodríguez, con un desenlace peor que el de Maduro si no “hace lo correcto”. Ha dejado claro que espera que Caracas abra sus vastas reservas de petróleo a las empresas energéticas estadounidenses, lo que ha avivado aún más la especulación sobre la extralimitación de Washington.
“Haremos que nuestras enormes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada —la infraestructura petrolera— y comiencen a ganar dinero para el país”, declaró Trump el fin de semana.
La incursión en Venezuela ha dividido a América Latina: algunos gobernantes que simpatizan con Trump —en su mayoría de derecha— elogiaron la destitución de Maduro, y otros gobernantes no alineados con Washington la condenaron por motivos de soberanía. Ha agudizado las preocupaciones de que el mandatario estadounidense realmente podría estar hablando en serio sobre su deseo de anexarse Groenlandia.
Apoyándose en la Doctrina Monroe, Trump pone a los vecinos en alerta
La primera ministra danesa Mette Frederiksen advirtió el lunes que Trump marcaría la ruina de la alianza militar transatlántica, la OTAN, si intenta cumplir su afirmación de que Estados Unidos necesita “absolutamente” tomar control de Groenlandia por razones de seguridad nacional. La alianza, que incluye a Estados Unidos y Dinamarca, ha sido un pilar fundamental de la seguridad tras la Segunda Guerra Mundial.
“Si Estados Unidos elige atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detiene”, declaró Frederiksen a la emisora danesa TV2.
En los primeros años del siglo XX, los presidentes estadounidenses recurrieron repetidamente a la Doctrina Monroe —un documento fundamental de la política exterior de Estados Unidos, redactado por el quinto presidente de la nación, James Monroe— cuyo objetivo era oponerse a la intromisión europea en el hemisferio occidental.
Ahora, Trump también se apoya en la doctrina para justificar la intervención de Estados Unidos en Venezuela y amenazar con acciones en todo el hemisferio en aras de proteger la seguridad y el bienestar de los estadounidenses.
“La retórica de Trump evoca imágenes de Teddy Roosevelt y la diplomacia de las cañoneras. La retórica es un regreso a una era previa a la Gran Guerra”, expresó Frantz, refiriéndose a las intervenciones del 26º presidente en economías inestables del Caribe y Centroamérica, así como su respaldo a la secesión de Panamá de Colombia en nombre del interés nacional de Estados Unidos.
Pocas semanas antes de la destitución de Maduro, Trump presentó una largamente esperada Estrategia de Seguridad Nacional, la cual tenía algunos elementos dispares que parecían contraponerse entre sí.
Por un lado, Trump —quien durante mucho tiempo ha rehuido hablar del papel de Estados Unidos en guerras extranjeras— aseveró que el gobierno tendría una “predisposición al no intervencionismo”. Pero el documento de estrategia también dejó claro que la administración presionaría “para restablecer la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”.
Con la destitución de Maduro, es evidente que el gobierno ha redoblado sus empeños en este último aspecto.
“Este es el hemisferio occidental”, dijo el secretario de Estado Marco Rubio en una presentación el domingo en el programa “Meet the Press”, de la cadena NBC. “Aquí es donde vivimos, y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea una base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”.
Enojo en el Consejo de Seguridad de la ONU
La captura de Maduro y la retórica de Trump ciertamente podrían ser un momento decisivo para los líderes mundiales mientras sopesan qué podría suceder en los últimos tres años del segundo mandato de Trump.
En una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU el lunes, la embajadora colombiana Leonor Zalabata Torres dijo que la incursión en Venezuela recuerda “los peores momentos de injerencias en la política latinoamericana y del Caribe”.
“La democracia no puede ser promovida ni defendida mediante la violencia o la coerción, y tampoco puede estar supeditada a intereses económicos ajenos”, agregó Zalabata Torres, cuyo país solicitó la reunión.
Al mismo tiempo, algunos miembros del Partido Demócrata están cuestionando si las acciones de Trump han creado una estructura permisiva para el presidente ruso Vladímir Putin, quien tiene planes de capturar más territorio de la vecina Ucrania, y el presidente chino Xi Jinping, que ha prometido anexarse la isla autogobernada de Taiwán.
“En esencia, lo que el presidente ha hecho en este caso es darle a Putin y a Xi Jinping un pase libre”, declaró el senador independiente Angus King en una presentación en la cadena CNN.
Los rusos, por su parte, han condenado la acción de Trump en Venezuela. El embajador Vassily Nebenzia, el enviado del país ante la ONU, declaró que el organismo mundial “no puede permitir que Estados Unidos se proclame a sí mismo como una especie de juez supremo” del mundo.
Las periodistas de la AP Jennifer Peltz y Farnoush Amiri en Naciones Unidas contribuyeron a este despacho.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
AAMER MADHANI covers the White House for The Associated Press. He is based in Washington.
(AP Foto/Alex Brandon)
POR  AAMER MADHANI

rubio-venezuela

WASHINGTON (AP) — El secretario de Estado Marco Rubio planteó el domingo que Estados Unidos no gobernará el quehacer diario de Venezuela sino que aplicará una “cuarentena petrolera”, un cambio de postura después de que el presidente Donald Trump anunciara un día antes que su gobierno regirá al país sudamericano tras la destitución de su líder Nicolás Maduro.

Las declaraciones de Rubio parecieron diseñadas para apaciguar las preocupaciones de que el operativo para lograr un cambio de régimen en Venezuela podría llevar a Washington a otra intervención extranjera prolongada o a un intento fallido de construcción de una nación. Contrastaban con las amplias pero vagas afirmaciones de Trump de que, al menos temporalmente, Estados Unidos “gobernará” la nación rica en petróleo, comentarios que dejaban entrever algún tipo de estructura de gobierno bajo la cual Caracas sería controlada desde la Casa Blanca.

Rubio ofreció una perspectiva más matizada, diciendo que Estados Unidos continuará aplicando la cuarentena petrolera que ya existía antes de que Maduro fuera retirado del poder, y que usaría esa cuarentena para impulsar cambios de política en Venezuela.

“Y ese es el tipo de control al que el presidente se refiere cuando dice eso”, expresó Rubio en el programa “Face the Nation” de la cadena CBS. “Continuamos con esa cuarentena, y esperamos ver que habrá cambios, no sólo en la forma en que se maneja la industria petrolera para el beneficio del pueblo, sino también para que detengan el tráfico de drogas”.

Horas después, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, invitó a Trump a “colaborar”, y le dijo que desea tener “relaciones respetuosas”, en un tono sorprendentemente más conciliador que en sus posiciones previas.

“Invitamos al gobierno de Estados Unidos a colaborar con nosotros en una agenda de cooperación orientada hacia el desarrollo compartido en el marco del derecho internacional, con el fin de fortalecer la convivencia comunitaria duradera”, escribió Rodríguez en línea.

Había pronunciado discursos el mismo fin de semana en los que proyectaba una encarnizada resistencia al gobierno de Trump y le exigía a Estados Unidos liberar a Maduro. Pero su declaración en inglés en su cuenta de Instagram mostró un cambio drástico en el tono.

Incluso antes del operativo en el que Maduro fue capturado, expertos cuestionaron la legalidad de algunos aspectos de la campaña de presión del gobierno de Trump contra el mandatario venezolano, incluidos los mortíferos ataques a embarcaciones acusadas de tráfico de drogas, que, según algunos académicos, traspasaron los límites del derecho internacional.

Cuba anunció el domingo por la noche que 32 agentes de seguridad cubanos murieron en el operativo estadounidense en Venezuela, algo que Trump reconoció: “Muchos cubanos murieron ayer”.

“Hubo mucha muerte en el otro bando”, declaró Trump a bordo del Air Force One mientras regresaba a Washington desde su propiedad de Mar-a-Lago, en Florida. “No hubo muertes en nuestro bando”.

Trump sigue diciendo que Estados Unidos “gobernará” Venezuela

La promesa de Trump de “gobernar” Venezuela, repetida más de media docena de veces el sábado en una conferencia de prensa en Florida, generó preocupaciones entre algunos demócratas. También provocó inquietud en partes de su propia coalición republicana, incluyendo la facción de “Estados Unidos primero” que se opone a las intervenciones extranjeras, y de observadores que recordaron los empeños pasados de reconstrucción en Irak y Afganistán.

Rubio desestimó tales críticas, y dijo que la intención de Trump había sido malinterpretada.

“Todo el aparato de política exterior piensa que todo es Libia, todo es Irak, todo es Afganistán”, comentó el secretario de Estado. “Esto no es Oriente Medio. Y nuestra misión aquí es muy diferente. Este es el hemisferio occidental”.

Rubio también planteó que Estados Unidos le daría tiempo para gobernar a los subordinados de Maduro que ahora están a cargo, y señaló: “Vamos a juzgar todo por lo que hagan”. Y aunque no descartó que vuelva a haber infantería estadounidense en Venezuela, declaró que Estados Unidos ya es capaz de detener barcos de drogas y petroleros sancionados.

Un día antes, Trump dijo a los periodistas: “Vamos a gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”. Luego señaló a su equipo de seguridad nacional que lo acompañaba, entre los que estaban Rubio y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, diciendo que los encargados de gobernar Venezuela serán “las personas que están justo detrás de mí. Vamos a gobernarla, vamos a lograr que se recupere”.

A pesar de que Rubio intentó desmentir esa idea, Trump reiteró el domingo que Estados Unidos controlaría Venezuela, al señalar: “Vamos a manejar todo”.

“Vamos a manejarlo y a repararlo”, declaró el domingo. Y añadió: “Tendremos elecciones en el momento oportuno”, pero no especificó cuándo.

Maduro se presentará en la corte el lunes

Un operativo nocturno extrajo a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, de su domicilio en una base militar de Caracas, un acto que el gobierno de Maduro calificó de “imperialista”. La pareja enfrenta cargos en Estados Unidos por participar en una conspiración narcoterrorista.

La impactante captura culminó una intensa campaña de presión sobre el líder autocrático de Venezuela y meses de planificación secreta, lo que resultó en la acción estadounidense más enérgica para lograr un cambio de régimen desde la invasión de Irak en 2003. Expertos jurídicos plantearon cuestionamientos sobre la legalidad del operativo, que se realizó sin la aprobación del Congreso.

Rodríguez ha dicho que Maduro es el líder legítimo del país, incluso luego de que el Tribunal Supremo de su nación la nombró presidenta interina. El ministro de Defensa del país, el general Vladimir Padrino López, también respaldó al mandatario: dijo que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana rechaza “contundentemente el cobarde secuestro” y les pidió a los venezolanos mantener la paz y el orden.

Cuando se le preguntó sobre los comentarios de Rodríguez en los que apoya a Maduro, Trump respondió: “No creo que sea una respuesta negativa”, y planteó que el hecho de que ella haya dicho que lo que ocurrió es que Maduro fue secuestrado no es “un mal término”.

Maduro se presentará por primera vez el lunes en el tribunal federal de Manhattan.

Él y otros funcionarios venezolanos fueron encausados en 2020 de cargos de conspiración de narcoterrorismo, y el Departamento de Justicia publicó el sábado una nueva acusación formal de Maduro y su esposa en la que se decía que su administración era un “gobierno corrupto e ilegítimo”, alimentado por una operación de tráfico de drogas que inundó a Estados Unidos con cocaína. Washington no reconoce a Maduro como el presidente del país.

Silencio en Venezuela tras la operación

El gobierno venezolano continuó operando normalmente el fin de semana, ya que los ministros permanecieron en sus cargos.

Caracas estaba inusualmente tranquila el domingo, con pocos vehículos circulando y el cierre de tiendas de conveniencia, gasolineras y otros negocios.

El hijo de Maduro, el diputado Nicolás Ernesto Guerra, no ha aparecido en público desde el ataque. El sábado publicó en Instagram un comunicado del gobierno, en el cual repudiaba la captura de su padre y su madrastra.

La Asamblea Nacional entrante del país prestará juramento en el palacio legislativo de Caracas. La asamblea unicameral seguirá bajo el control del partido gobernante.

Según la ley venezolana, Rodríguez asumiría el cargo de Maduro. Sin embargo, ella enfatizó durante una pesentación el sábado en la televisión estatal que no planeaba asumir el poder, antes de que el Tribunal Supremo le ordenara asumir la presidencia interina.

En una entrevista el domingo, Trump le dijo a la revista The Atlantic que Rodríguez podría “pagar un precio muy alto” si no hace lo que él cree que es correcto para Venezuela.

En declaraciones posteriores a la prensa, Trump señaló que Rodríguez está “cooperando”, pero reiteró la amenaza. Aseguró que quería que ella brindara “acceso total”, desde las principales operaciones petroleras hasta infraestructura básica como carreteras, para que todo pudiera reconstruirse.

Su advertencia contrastó con sus comentarios sobre Rodríguez el sábado, cuando dijo que Rubio había hablado con ella y que estaba dispuesta a hacer lo que Estados Unidos considere necesario para mejorar la calidad de vida en Venezuela.

Marcos Rubio WASHINGTON (AP) — El secretario de Estado, Marco Rubio, y otros altos funcionarios informaron el lunes por la noche a los líderes del Congreso sobre la sorprendente operación militar de Estados Unidos en Venezuela, en medio de la creciente preocupación de que el presidente, Donald Trump, esté embarcándose en una nueva era de expansionismo sin consultar a los legisladores ni tener una visión clara para dirigir el país sudamericano.
Los líderes republicanos entraron a la sesión a puerta cerrada en el Capitolio apoyando en gran medida la decisión de Trump de quitar del poder por la fuerza al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pero muchos demócratas salieron con más preguntas, ya que Trump mantiene una flota de buques frente a la costa venezolana e insta a las empresas estadounidenses a reinvertir en la industria petrolera del país, que opera muy por debajo de sus posibilidades.
Esta semana se someterá a votación en el Senado una resolución sobre poderes de guerra que prohibiría la acción militar de Estados Unidos en Venezuela sin la aprobación del Congreso.
“No prevemos que haya soldados en el terreno”, declaró posteriormente el republicano Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes.
Dijo que no se puede permitir que el nuevo liderazgo de Venezuela se involucre en el narcoterrorismo ni el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, lo que azuzó la campaña inicial de Trump de ataques mortales a embarcaciones, los cuales han dejado más de 115 muertos.
“Esto no es un cambio de régimen. Esto es una exigencia para un cambio de comportamiento”, expresó Johnson. “No prevemos una participación directa de ninguna otra manera más allá de simplemente coaccionar al nuevo, al gobierno interino, para que eso comience”.
“Tenemos una forma de persuasión, porque como saben, sus exportaciones de petróleo han sido incautadas, y creo que eso llevará al país a un nuevo gobierno en muy poco tiempo”, agregó.
Pero la senadora Jeanne Shaheen, la demócrata de mayor rango en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dijo al término de la reunión que “Todavía hay muchas preguntas más que necesitan respuesta”.
“¿Cuál es el costo? ¿Cuánto le va a costar esto a Estados Unidos de América?”, preguntó posteriormente el representante Gregory Meeks, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.
Los legisladores ignoraban la operación
La sesión informativa, que se extendió dos horas, se llevó a cabo días después de la sorpresiva acción militar que pocos, si es que alguno, de los líderes del Congreso conocían hasta después de que se pusiera en marcha, lo que supone un notable retraso a la hora de informar a los legisladores, que tienen la última palabra en asuntos de guerra.
Los funcionarios del gobierno respondieron a una serie de preguntas, desde la participación adicional de fuerzas estadounidenses en el terreno hasta el papel del liderazgo de la oposición venezolana, que parecía haber sido dejada al margen por la Casa Blanca ya que la vicepresidenta del país, Delcy Rodríguez —aliada de Maduro— asumió rápidamente como presidenta encargada.
El secretario de Defensa Pete Hegseth; el presidente del Estado Mayor Conjunto, general de la fuerza aérea Dan Caine, y la secretaria de Justicia Pam Bondi —quien presentó cargos de tráfico de drogas contra Maduro— acudieron a la sesión confidencial. Estaba destinada a los llamados líderes del “grupo de los ocho”, que incluye a los responsables de la comisión de inteligencia, así como a los presidentes y legisladores de mayor rango en los comités de seguridad nacional.
Preguntado posteriormente por si tenía una visión más clara de quién está realmente al mando en Venezuela, el senador Mark Warner, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Inteligencia, respondió: “Desearía poder decirte que sí, pero no puedo”.
Los líderes del Comité Judicial del Senado —el presidente, que es el senador republicano por Iowa Chuck Grassley, y el demócrata de mayor rango, Richard Durbin, de Illinois— dijeron que deberían haber sido incluidos en la sesión informativa, alegando que supervisan el Departamento de Justicia comandado por Bondi.
Antes en el día, el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, advirtió que la acción de Trump en Venezuela es solo el comienzo de un enfoque peligroso en política exterior, ya que el presidente manifestó públicamente su interés en Colombia, Cuba y Groenlandia.
“El pueblo estadounidense no ha dado su consentimiento para otra ronda de guerras interminables”, manifestó Schumer .
Más tarde, Schumer dijo que la sesión informativa, “aunque extensa y larga, planteó muchas más preguntas de las que respondió”.
Los republicanos tienen opiniones encontradas que reflejan la creciente división en el movimiento “Hacer a Estados Unidos Grande de Nuevo” (MAGA, por sus siglas en inglés) de Trump, ya que el presidente, que prometió poner al país como prioridad, se aventura en enredos en el extranjero que muchos legisladores de ambos partidos quieren evitar, especialmente después de las largas guerras en Irak y Afganistán.
No está claro qué vendrá después
Los próximos pasos en el país, y los llamados a elecciones en Venezuela, son inciertos.
El gobierno de Trump había estado en conversaciones con Rodríguez, quien tomó el lugar de su aliado Maduro y se ofreció “colaborar” con la Casa Blanca. Por otra parte, Trump ha mostrado su desdén hacia la líder opositora María Corina Machado, quien el mes pasado ganó el Premio Nobel de la Paz por su lucha para lograr una transición democrática en su país. Trump ha dicho que Machado carece del “apoyo” o “respeto” para dirigir Venezuela.
Pero Rick Scott, senador republicano de Florida y firme aliado de Trump, dijo que planea hablar pronto con Machado, a quien calificó de “muy popular si se tiene en cuenta lo que sucedió en las últimas elecciones”.
“Eventualmente, creo que será la presidenta de Venezuela”, apuntó. “Va a haber un proceso para llegar a una democracia. No es fácil. Todavía hay mucha gente mala allí, así que tomará tiempo. Van a tener elecciones y creo que ella será elegida”.
El senador Rand Paul, republicano de Kentucky, uno de los principales críticos de la campaña de Trump contra embarcaciones de presuntos narcotraficantes, señaló que probablemente hay una docena de líderes en todo el mundo de los que Estados Unidos podría decir que están violando la ley internacional o de derechos humanos.
“Y nunca hemos entrado y los hemos sacado del país. Por lo tanto, esto establece un precedente muy negativo y es inconstitucional”, dijo Paul a reporteros. “No se puede decir que bombardear una capital y deponer al presidente de un país extranjero no sea una declaración de guerra”.
El periodista de The Associated Press Kevin Freking contribuyó a este despacho.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
JOEY CAPPELLETTI covers Congress for The Associated Press. He previously reported on Michigan politics for AP.
MATT BROWN covers national politics, federal policy and democracy issues for The Associated Press.
(AP Foto/José Luis Magaña)
POR  LISA MASCARO, JOEY CAPPELLETTI and MATT BROWN

Trump

El plan del presidente Donald Trump para tomar el control de la industria petrolera de Venezuela y pedir a las empresas estadounidenses que la revitalicen probablemente no tendrá un impacto significativo inmediato en los precios del petróleo.

La industria petrolera de Venezuela está en mal estado tras años de abandono y sanciones internacionales, por lo que podrían pasar años y requerirse grandes inversiones antes de que la producción pueda aumentar drásticamente. Sin embargo, algunos analistas son optimistas de que Venezuela podría duplicar o triplicar su producción actual de aproximadamente 1,1 millones de barriles de petróleo al día para volver a niveles históricos con relativa rapidez.

“Aunque muchos informan que la infraestructura petrolera venezolana salió ilesa de las acciones militares estadounidenses, ha estado decayendo durante muchos años y tomará tiempo reconstruirla”, declaró Patrick De Haan, analista de petróleo de GasBuddy.

Las empresas petroleras estadounidenses querrán un régimen estable en el país antes de estar dispuestas a invertir fuertemente, y el panorama político seguía siendo incierto el sábado con Trump diciendo que Estados Unidos está a cargo, mientras la corte suprema venezolana le pedía a la vicepresidenta asumir la presidencia interina y ella pidió restaurar al presidente Nicolás Maduro.

“Pero si parece que Estados Unidos tiene éxito en dirigir el país durante las próximas 24 horas, diría que habría mucho optimismo de que las empresas energéticas estadounidenses podrían entrar y revitalizar la industria petrolera venezolana con bastante rapidez”, indicó Phil Flynn, analista de mercado en el Price Futures Group.

Y si Venezuela llega a recuperar su estatus de potencia petrolera, “eso podría consolidar precios más bajos a largo plazo” y poner más presión sobre Rusia, señaló Flynn.

El petróleo no se comercializa durante el fin de semana, por lo que no hubo un impacto inmediato en los precios. Pero no se espera un cambio importante en los precios cuando el mercado vuelva a abrir. Venezuela es miembro de la OPEP, por lo que su producción ya está contabilizada allí. Y actualmente hay un excedente de petróleo en el mercado global.

Reservas probadas

Se sabe que Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo crudo del mundo, aproximadamente 303.000 millones de barriles, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Eso representa aproximadamente el 17% de todas las reservas de petróleo globales.

Por lo tanto, las empresas petroleras internacionales tienen razones para estar interesadas en Venezuela. Exxon Mobil no respondió a una solicitud de comentarios el sábado. El portavoz de ConocoPhillips, Dennis Nuss, dijo por correo electrónico que la empresa “está monitoreando los acontecimientos en Venezuela y sus posibles implicaciones para el suministro y la estabilidad energética global. Sería prematuro especular sobre cualquier actividad o inversión futura”.

Chevron es la única con operaciones significativas en Venezuela, donde produce alrededor de 250.000 barriles al día. Chevron, que invirtió por primera vez en Venezuela en la década de 1920, hace negocios en el país a través de empresas conjuntas con la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A., comúnmente conocida como PDVSA.

“Chevron sigue centrado en la seguridad y el bienestar de nuestros empleados, así como en la integridad de nuestros activos. Continuamos operando en total cumplimiento con todas las leyes y regulaciones relevantes”, sostuvo el portavoz de Chevron, Bill Turenne.

Pero incluso con esas enormes reservas, Venezuela ha estado produciendo menos del 1% del suministro mundial de petróleo crudo. La corrupción, la mala gestión y las sanciones económicas de Estados Unidos hicieron que la producción disminuyera constantemente desde los 3,5 millones de barriles por día bombeados en 1999 hasta los niveles actuales.

El problema no es encontrar el petróleo. Es una cuestión del entorno político y de si las empresas pueden contar con que el gobierno cumpla con sus contratos. En 2007, el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizó gran parte de la producción de petróleo y obligó a grandes actores como ExxonMobil y ConocoPhillips a salir.

“El problema no es solo que la infraestructura está deteriorada, sino que se trata principalmente de cómo lograr que las empresas extranjeras comiencen a invertir dinero antes de tener una perspectiva clara sobre la estabilidad política, la situación contractual y similares”, apuntó Francisco Monaldi, director del programa de energía latinoamericana en la Universidad de Rice.

Pero la infraestructura sí necesita una inversión significativa.

“La estimación es que para que Venezuela aumente de un millón de barriles por día —que es lo que produce hoy— a cuatro millones de barriles, tomará alrededor de una década y aproximadamente 100.000 millones de dólares de inversión”, aseguró Monaldi.

Fuerte demanda

Venezuela produce el tipo de petróleo crudo pesado que se necesita para el combustible diésel, asfalto y otros combustibles para equipos pesados. El diésel escasea en todo el mundo debido a las sanciones sobre Venezuela y Rusia y porque el petróleo crudo más ligero de Estados Unidos no puede reemplazarlo fácilmente.

Hace años, las refinerías estadounidenses en la Costa del Golfo estaban optimizadas para manejar ese tipo de crudo pesado en un momento en que la producción de petróleo de Estados Unidos estaba cayendo y el crudo venezolano y mexicano era abundante. Por lo tanto, las refinerías desearían tener más acceso al crudo de Venezuela porque les ayudaría a operar de manera más eficiente, y tiende a ser un poco más barato.

Aumentar la producción venezolana también podría facilitar la presión sobre Rusia porque Europa y el resto del mundo podrían obtener más del diésel y el petróleo pesado que necesitan de Venezuela y dejar de comprar a Rusia.

“Ha habido un gran beneficio para Rusia al ver colapsar la industria petrolera de Venezuela. Y la razón es porque eran un competidor en el escenario global para ese mercado petrolero”, comentó Flynn.

Panorama legal complicado

Pero Matthew Waxman, profesor de derecho de la Universidad de Columbia que fue funcionario de seguridad nacional en la administración de George W. Bush, asevera que tomar el control de los recursos de Venezuela abre problemas legales adicionales.

“Por ejemplo, un gran problema será quién realmente posee el petróleo de Venezuela”, escribió Waxman en un correo electrónico. “Una potencia militar ocupante no puede enriquecerse tomando los recursos de otro estado, pero la administración Trump probablemente afirmará que el gobierno venezolano nunca los tuvo legítimamente”, añadió.

Pero Waxman, quien sirvió en los departamentos de Estado y Defensa y en el Consejo de Seguridad Nacional bajo Bush, señaló que “hemos visto a la administración hablar de manera muy despectiva sobre el derecho internacional cuando se trata de Venezuela”.

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