- Detalles
- Kevin Viscafe
- El Mundo
- 18
RÍO DE JANEIRO (AP) — Ana Beatriz Bon Raggio no se deja convencer ni por el presidente brasileño izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva ni por el senador de extrema derecha Flávio Bolsonaro de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 25 de octubre.
“La derecha mezcla la religión con la fe, mientras que yo creo que esas cosas deberían estar separadas, y el Partido de los Trabajadores (de Lula) le ha robado al país”, manifestó Bon Raggio, una joven de 19 años que estudia teatro en Río de Janeiro, mientras caminaba por un centro comercial en el centro de Río. “Estoy muy indecisa”.
Su desconfianza tiene raíces históricas: Bolsonaro está bajo investigación por corrupción y Lula estuvo encarcelado 19 meses por cargos de corrupción y lavado de dinero, que posteriormente fueron anulados. El padre de Bolsonaro, el expresidente Jair Bolsonaro, cumple actualmente una condena de 27 años por planear un golpe de Estado tras su derrota ante Lula en 2022.
A medida que se acerca la segunda vuelta, Lula y Bolsonaro están totalmente concentrados en conquistar a votantes indecisos como Bon Raggio, y también a quienes sufragaron por alguno de los candidatos eliminados en la primera vuelta. Más de 33 millones de personas —el 21% del electorado— no acudieron a las urnas el domingo.
Se prevé una segunda vuelta reñida
El porcentaje de abstención es el más alto desde 1998 para una primera vuelta. La falta de participación en la primera ronda ha ido aumentando lentamente desde 2006, según datos del tribunal electoral de Brasil. No votar en el país conlleva una pequeña multa, ya que la participación es obligatoria para los ciudadanos alfabetizados de 18 a 70 años.
“Una abstención del 20% no es lo ideal”, destacó el presidente del tribunal electoral, Kassio Nunes Marques, tras los comicios del domingo. “La idea es intensificar y perfeccionar todos los mecanismos disponibles para disminuir este porcentaje en la segunda vuelta”.
Ni Lula ni Bolsonaro superaron el 50% el domingo en la primera ronda, y ahora se enfrentarán en el balotaje previsto para el 25 de octubre.
Bolsonaro tiene al menos dos ventajas: obtuvo 2 millones de votos más que Lula el domingo, y los candidatos que quedaron en tercer, cuarto y quinto lugar —Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado— se ubican a la derecha del espectro político. Caiado, que sumó unos 2,6 millones de sufragios, respaldó a Bolsonaro el martes. Cury y Santos han dicho que no apoyarán a ninguno de los dos candidatos.
Las penurias económicas y la polarización electoral atenazan a Brasil
Casi seis millones de personas emitieron un voto en blanco o nulo, entre ellas Alexandre Moreira, un estudiante universitario de 21 años. De cara a la segunda vuelta, él también está indeciso, aunque se inclina por Lula porque cree que el mandatario es de mente abierta.
“Pero las cosas están más caras, y lo estoy sintiendo”, comentó Moreira, que trabaja en tres empleos de medio tiempo para ganarse la vida mientras estudia.
Se refirió al aumento del precio de la gasolina, que pasó de 5 reales (1 dólar) por litro en enero de 2023 a 6,54 reales (1,31 dólares) en septiembre de 2026, según la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles de Brasil.
El domingo, muchos hicieron fila para votar con gorras y camisetas rojas —señal de apoyo al partido de Lula— o con el amarillo y verde de la bandera brasileña, tradicionalmente usados por el movimiento de Bolsonaro, lo que refleja la polarización en que está inmerso el país.
Pero otros se sienten ajenos, mal representados y agotados por las fuerzas políticas enfrentadas, expresó Carolina Almeida de Paula, politóloga de la Universidad Estatal de Río de Janeiro.
“Hablamos mucho de polarización en Brasil, pero olvidamos que hay un mayor porcentaje de personas a las que no les gusta esta pelea”, sostuvo Almeida de Paula.
La encuestadora brasileña Datafolha pronosticó que alrededor del 11% de las personas estaban indecisas antes de la primera vuelta. Aproximadamente en la misma época en 2022, un sondeo de la misma empresa halló que sólo el 2% estaba indeciso.
El resultado final podría ser sorpresivo
Meri Oliveira, de 62 años, está entre quienes no votarán por ninguno de los dos candidatos dentro de tres semanas. “Flávio Bolsonaro es tan corrupto como Lula”, declaró.
Oliveira calificó al actual presidente como “el mayor ladrón de Brasil”, y aludió a su paso por la prisión. También criticó los comentarios misóginos de Jair Bolsonaro y su manejo de la pandemia de COVID-19, durante la cual murieron más de 700.000 personas en el país, la segunda cifra más alta a nivel mundial después de Estados Unidos.
Lograr que la gente participe en la segunda vuelta es difícil, observó Almeida de Paula, y añadió que las campañas electorales de este año han sido inusualmente apagadas tras varios escándalos.
“Podríamos ver más movilización de cara a la segunda vuelta, lo que podría aportar muchos más votos. Eso podría significar más votos para Bolsonaro o permitir que Lula le dé la vuelta a los comicios”, agregó Almeida de Paula.
Bon Raggio, la estudiante de teatro, dijo que, si las elecciones se llevaran a cabo al día siguiente, ella probablemente emitiría un voto en blanco.
“La situación de Brasil es complicada; no creo que sea una buena idea que gobierne ninguno de los dos”, apuntó. “Pero yo todavía podría cambiar de opinión”.






