SAN SALVADOR (AP) — El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, negó el sábado que los restos que recibieron funcionarios de la nación centroamericana en el aeropuerto de Haití correspondan a los cuatro salvadoreños que fueron reportados como desaparecidos luego de un ataque de pandillas el pasado 18 de octubre.
Un funcionario con conocimiento de la investigación, quien habló con The Associated Press bajo condición de anonimato al no estar autorizado a declarar públicamente sobre el caso, destacó que se cree que los cuatro cuerpos no son los de los técnicos de aviación salvadoreños.
Bukele afirmó que una organización no gubernamental les entregó los restos de un niño, un hombre de gran estatura y de otra persona que portaba un uniforme distinto al que vestían los salvadoreños. Destacó que también se recibieron identificaciones y uniformes militares de otras nacionalidades.
“No son nuestros hombres”, expresó Bukele en la red social X.
Según el mandatario, la organización que les entregó los restos aseguró que pertenecían a los cuatro aerotécnicos.
En tanto, el diario The New York Times, citando a una organización de ayuda humanitaria, informó de la posibilidad de que los cuatro cadáveres sean los de los salvadoreños desaparecidos, pero aclaró que los restos se encontraban “sumamente quemados” por lo que se requieren análisis forenses para su identificación.
Los cuatro técnicos salvadoreños forman parte la Fuerza de Supresión de Pandillas, creada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para combatir al crimen organizado en la nación caribeña.
El Salvador desplegó el jueves a 100 elementos de sus fuerzas especiales hacia Haití para asistir en las labores de rescate de los técnicos salvadoreños. Bukele había anunciado el día anterior una operación militar en la nación caribeña, además de advertir de una respuesta más contundente si los salvadoreños no eran liberados con vida y sin daños. El mandatario salvadoreño ha advertido que los cuatro desaparecidos no son militares especializados en asuntos de guerra, sino técnicos de aviación.
El gobierno de Haití calificó el hecho de secuestro y aseguró que su localización es una prioridad absoluta.
CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El papa León XIV seguirá adelante con su viaje previsto del 6 al 17 de noviembre a Uruguay, Argentina y Perú, luego de que los médicos determinaran que no hay razones médicas que le impidan viajar tres semanas después de una cirugía por cáncer de pulmón, confirmó el Vaticano el lunes.
La oficina de prensa del Vaticano informó que la recuperación del Papa continúa progresando según las evaluaciones favorables de su equipo médico. Asimismo, confirmó que el Papa mantendrá su ya ambicioso programa de viaje sin cambios anunciados.
El 13 de octubre, los cirujanos extirparon un lóbulo donde se encontraba el nódulo que posteriormente fue diagnosticado como maligno, en el primer acontecimiento importante de salud durante los 17 meses de mandato de Leo. La cirugía confirmó que padecía adenocarcinoma , el tipo más común de cáncer de pulmón.
Desde su regreso al Vaticano, Leo ha retomado gradualmente sus actividades, ajustando su agenda para priorizar la recuperación y los períodos de descanso, según el comunicado.
El médico del Papa, Luigi Carbone, afirmó que no existe ninguna razón médica que impida el viaje de León XIII a Sudamérica, que incluye una docena de vuelos y dos viajes en helicóptero a gran altitud.
Leo expresó su gratitud por las oraciones y el apoyo que ha recibido durante su recuperación y dijo que estaba deseoso de regresar a una región donde pasó períodos importantes de su vida.
«Tengo muchas ganas de volver al continente donde he vivido tantos momentos de mi vida», dijo Leo el lunes. «Que este viaje sea una oportunidad para abrir nuestros corazones los unos a los otros, fortalecer nuestra comunión como hermanos y hermanas, y renovar nuestro compromiso de proclamar el Evangelio con alegría».
El Vaticano afirmó que la visita brindará al Papa la oportunidad de fortalecer los lazos con las iglesias locales, alentar a los fieles y promover un mensaje de fe, esperanza y paz en Uruguay, Argentina y Perú.
BUENOS AIRES (AP) — Los votantes brasileños le han negado a la derecha resurgente de América Latina su premio máximo, al cortar una racha de siete victorias presidenciales conservadoras consecutivas en 18 meses.
El triunfo del actual presidente izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre Flávio Bolsonaro el domingo, con el 51,8% de los votos frente al 48,2%, limita el esfuerzo del presidente de Estados Unidos Donald Trump por afianzar su control sobre el hemisferio occidental y consolida al país más poblado de América Latina y su mayor economía como un contrapeso a Washington. Una victoria de Bolsonaro habría dejado a Claudia Sheinbaum, de México, como la única presidenta progresista entre las potencias de la región.
Para el gobierno de Trump, que ha recurrido a aranceles punitivos, sanciones severas y fuerza militar para reafirmar su predominio en la región, la victoria de Lula complica su campaña para sumar a Brasil a su coalición militar contra los cárteles y para obtener acceso preferencial a los minerales críticos del país, según analistas.
Sin embargo, ambos bandos ven motivos para cooperar. Washington quiere acceso al vasto tesoro brasileño de tierras raras para reducir la dependencia de su industria de defensa respecto de China. Lula quiere inversión extranjera y alivio arancelario para los exportadores brasileños.
“Lula es lo suficientemente pragmático como para acordar algún tipo de modus operandi con el gobierno de Trump”, afirmó Will Freeman, investigador de estudios sobre América Latina en el Council on Foreign Relation, y añadió que los aliados de los Bolsonaro en Washington probablemente perderían influencia tras la segunda derrota electoral de la familia. El padre de Flávio, el expresidente Jair Bolsonaro, perdió ante Lula en 2022.
“No estoy seguro de que alguien en el gobierno de Trump, más allá de unas pocas personas, quiera seguir convirtiendo a los Bolsonaro en el tema central de la relación entre Estados Unidos y Brasil”, señaló.
La pieza que le falta a Trump
En gran parte de América Latina, los votantes, hartos del crimen organizado y de la inseguridad económica, han recompensado a candidatos presidenciales que prometen restablecer el orden. Desde Keiko Fujimori en Perú hasta Abelardo de la Espriella en Colombia y José Antonio Kast en Chile, conservadores recién electos han cortejado a Trump mientras toman como referencia al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, cuya amplia ofensiva contra las pandillas ha reducido drásticamente los homicidios a costa de detenciones masivas y de la suspensión de libertades civiles.
Trump ha reforzado ese giro con respaldos electorales, rescates financieros y millones de dólares en ayuda militar.
“Estados Unidos ciertamente está poniendo el dedo en la balanza para tratar de ayudar a los elementos de derecha más duros en la región”, comentó Kenneth Roberts, profesor de gobierno en la Universidad de Cornell.
Brasil habría sido la incorporación más trascendental para Washington. Bolsonaro había prometido sumarse a la coalición de seguridad liderada por Estados Unidos “con gran entusiasmo y gran honor”, convirtiendo su alianza con Trump en parte de su discurso ante los votantes.
Lula, en cambio, ha defendido la larga tradición brasileña de no alineamiento, cultivando vínculos con potencias rivales. Su gobierno profundizó los lazos comerciales con China y buscó mayor influencia global a través de los BRICS, un grupo de economías emergentes.
El apoyo contundente de Trump a los Bolsonaro reforzó ese mensaje. Los aranceles de dos dígitos que impuso a una serie de productos brasileños para castigar a Brasil por procesar al expresidente Jair Bolsonaro por un plan golpista para derrocar a Lula provocaron una reacción nacionalista que el líder izquierdista canalizó en el grito de movilización “Brasil pertenece a los brasileños”.
“En la medida en que la superpotencia regional se convierte en una amenaza para las instituciones democráticas de Brasil, defender la soberanía nacional brasileña también se convierte en una forma de defender la democracia brasileña”, sostuvo Roberts.
Las líneas rojas de Lula
Brasil se resistió a sumarse al Escudo de las Américas, una coalición militar liderada por Estados Unidos que apunta contra los cárteles.
Cuando Washington en mayo designó a las dos mayores facciones criminales de Brasil —el Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho— como organizaciones terroristas, Lula advirtió que esas etiquetas podrían convertirse en un pretexto para una intervención estadounidense.
“No aceptamos que nos traten como niños”, declaró tras el anuncio. Sobre las pandillas, agregó: “Las combatiremos aquí, en casa”.
Los países situados a lo largo de las principales rutas hacia el norte del tráfico de cocaína y de migrantes, muchos de ellos muy dependientes del mercado estadounidense, han sido más complacientes. En Ecuador, tropas de Estados Unidos se han sumado a la policía local en redadas contra presuntas redes de narcotráfico en las llanuras costeras. Honduras, Guatemala y Colombia también han aceptado operaciones militares conjuntas, según ha dicho el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aunque el gobierno de Guatemala lo ha negado.
Brian Winter, analista veterano de América Latina y editor en jefe de Americas Quarterly, una revista de política pública, indicó que “Brasil no es Honduras. Es un país grande, con una historia muy independiente y unas fuerzas armadas que no verían con buenos ojos tropas extranjeras en su propio territorio”. Y añadió: “El gobierno de Trump tendrá que moverse con cuidado aquí”.
Washington también podría tener menos motivos para presionar a Lula en materia de cooperación militar. La mayor parte de la cocaína que pasa por Brasil se consume en el país o se envía a Europa y África, en lugar de a Estados Unidos.
En cuanto a minerales críticos, Lula quiere que Brasil controle sus recursos y preserve su libertad de vender más allá de Estados Unidos.
Brasil posee las segundas mayores reservas conocidas de tierras raras del mundo, utilizadas en potentes imanes para misiles guiados, teléfonos inteligentes, turbinas eólicas y vehículos eléctricos.
El mes pasado, USA Rare Earth, en la que el gobierno de Estados Unidos tiene participación, completó la adquisición de Serra Verde por 2.800 millones de dólares, la empresa brasileña propietaria de una de las pocas minas fuera de Asia que produce las cuatro tierras raras necesarias para esos imanes. Alarmado por la expansión del papel de Estados Unidos, el gobierno de Lula aceleró una legislación que endurece la supervisión de los minerales críticos.
“Revisar el acuerdo Serra Verde–USA Rare Earth quizá no sea lo primero que haga Lula cuando sea reelegido, pero lo tiene en el radar”, señaló Monica de Bolle, investigadora principal del Peterson Institute for International Economics.
Brasil también produce alrededor del 90% del niobio mundial, un elemento crítico para motores de aviones, cohetes y otros equipos militares, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Cualquier restricción brasileña a las exportaciones podría alterar las cadenas de suministro de los fabricantes de defensa estadounidenses.
“Brasil tiene margen de maniobra”, afirmó de Bolle. “Con Lula, Estados Unidos pisa terreno más inestable”.
Compromiso en casa y en el exterior
Pese a sus declaraciones públicas desafiantes, Lula ha buscado la paz con Trump. Su visita a la Casa Blanca en mayo para hablar de comercio, crimen organizado y minerales críticos debilitó la afirmación de los Bolsonaro de que solo ellos podían tratar con Washington.
Sin duda se avecinan más negociaciones con Trump por los aranceles y con el Congreso de Brasil, donde los conservadores ampliaron sus filas en las elecciones del 4 de octubre, privando a Lula del respaldo que necesita para impulsar reformas significativas. Tras tres mandatos anteriores, Lula se enfrenta a votantes impacientes por calles más seguras y alivio ante el alto costo de vida.
“Lula tiene las manos atadas”, señaló Guilherme Casarões, profesor asociado de estudios brasileños en la Universidad Internacional de Florida. “Prácticamente todo lo que ha intentado hacer ha sido bloqueado en el Congreso”.
En toda América Latina, las coaliciones que se unieron contra un adversario común a menudo se han fragmentado a medida que se imponen las realidades de gobernar. Los nuevos aliados de Trump ya están perdiendo apoyo en Chile, Bolivia y Perú, lo que sugiere que el giro a la derecha de la región podría ser menos duradero de lo que parece. Lula desafió la tendencia contra los oficialismos, pero su respaldo podría evaporarse rápidamente mientras negocia con adversarios —en el Congreso y más allá de las fronteras de Brasil— para ofrecer los resultados que los votantes esperan.
El periodista de The Associated Press Mauricio Savarese en Sao Paulo contribuyó a este reportaje.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
ISABEL DEBRE writes about Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay and Uruguay for The Associated Press, based in Buenos Aires. Before moving to South America in 2024, she covered the Middle East reporting from Jerusalem, Cairo and Dubai.
CARACAS (AP) — La líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, reapareció en Venezuela el domingo por primera vez desde diciembre, poco antes que el ejército estadounidense depuso al entonces presidente Nicolás Maduro.
El regreso de Machado, tras más de 10 meses en el exilio, se produce en un momento en que se intensifican las dudas sobre el futuro democrático de Venezuela y el papel de Estados Unidos en ese proceso.
Tras una larga travesía desde el centro oeste del país, Machado llegó por la noche a la capital Caracas, a la que ingresó en caravana en medio de la algarabía de sus seguidores que ondeaban banderas tricolor del país, tocaban bocinas y gritaban “libertad”.
“Estoy aquí. Con ustedes” fue el mensaje con el que temprano Machado alertó en X sobre su presencia.
El excandidato presidencial de la coalición opositora, Edmundo González, confirmó su llegada. “Hoy es un día muy importante para los venezolanos”, festejó en X.
La primera aparición pública de la líder opositora fue en la popular plaza de Santa Rosa, en el estado de Lara, en el centro occidente de Venezuela. Ovacionada por sus seguidores, Machado ingresó a la iglesia local, donde varios buscaban abrazarla y le daban la bienvenida.
“Te amo, Corina”, “el futuro de mis hijos está en ti” se escuchaba gritar a sus seguidores en el vecino estado de Yaracuy, el segundo punto de su recorrido.
En Caracas, Iván Brito, un trabajador retirado, se mostró alegre porque “los que queremos un cambio real para este país estábamos esperando la guía directa de ella”, dijo a The Associated Press.
Para Marlon Gonzales “es lo mejor que ha pasado”.
El domingo, al ser consultado por periodistas sobre el regreso de Machado a Venezuela, el presidente estadounidense Donald Trump, dijo: “No sé nada al respecto, pero creo que es una mujer muy agradable. Ella me dio su Premio Nobel. Así que, ¿qué más puedo decir? Espero que esté a salvo. Es una mujer muy agradable. Pero nos está yendo muy bien en Venezuela”.
Poco después el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, aseveró en X que el retorno “seguro” de la política es resultado de las “conversaciones de reconciliación” apoyadas por Estados Unidos y que aspiró sean respaldadas por todos los actores políticos. Son “la mejor oportunidad” que ha tenido Venezuela en tres décadas para lograr elecciones libres, justas y una democracia duradera, consideró.
Hasta el momento, el gobierno venezolano no se ha pronunciado sobre el retorno de la opositora.
La AP solicitó un pronunciamiento al equipo de prensa de la presidencia y de Machado, pero no ha recibido respuesta hasta el momento.
Desde la destitución de Maduro, Venezuela ha estado bajo el mando de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, una aliada de larga data de Maduro que contó con el beneplácito de la administración del presidente Trump para sucederlo. Rodríguez ha superado el plazo para el cual fue autorizada a ejercer como presidenta interina y no hay elecciones programadas.
Machado permaneció oculta en Venezuela durante 11 meses tras ser detenida brevemente a raíz de una protesta en enero de 2025. Tras abandonar el país de forma clandestina, reapareció en diciembre de ese mismo año en Noruega, donde fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz por su desafío pacífico al gobierno autoritario de Maduro.
En busca de elecciones presidenciales
Machado y sus aliados exigen que se fije una fecha para las elecciones presidenciales en Venezuela.
En septiembre, durante la Asamblea General de la ONU, Rodríguez afirmó que serán los venezolanos quienes determinarán el momento adecuado para los próximos comicios.
En tanto, que el secretario de Estado estadounidense ha sostenido que antes de celebrar nuevas elecciones Venezuela debe estabilizar su economía y reconstruir sus instituciones, incluidos el Poder Judicial y el Consejo Nacional Electoral.
Para Brian Fonseca, experto en Venezuela y profesor de la Universidad Internacional de Florida, “mientras no se produzca un cambio institucional o no exista un espacio institucional para la oposición democrática, esto no es más que un gesto simbólico”.
Fonseca indicó que la llegada de Machado podría complicar la estrategia de Washington y tal vez sea una señal de que existen conversaciones sobre las elecciones en Venezuela.
El camino de la oposición en las últimas elecciones
En octubre de 2023, Machado ganó las elecciones primarias de la oposición y tenía la intención de desafiar a Maduro en los comicios presidenciales de 2024, pero el gobierno le impidió postularse a un cargo público.
González, un diplomático retirado, reemplazó a Machado en la boleta electoral y , según pruebas creíbles presentadas por la oposición, derrotó a Maduro por un margen superior a 2 a 1. No obstante, el Consejo Nacional Electoral —integrado en su totalidad por personas leales al partido gobernante— declaró a Maduro ganador.
Tanto el periodo previo a las elecciones como sus secuelas estuvieron marcados por una represión gubernamental generalizada, que incluyó desapariciones forzadas, torturas y otras violaciones de los derechos humanos. Más de 2.000 personas, entre ellas miembros de las mesas electorales, fueron detenidas en los días posteriores a la votación.
Machado fue detenida brevemente en enero de 2025 tras unirse a sus simpatizantes para protestar contra la ceremonia de toma de posesión de Maduro.
Un año después el ejército estadounidense capturó a Maduro en Caracas y lo trasladó a Nueva York para que enfrente cargos relacionados con el narcotráfico, acusaciones que él ha negado. Muchos venezolanos quedaron atónitos ante la decisión del gobierno de Trump de colaborar con Rodríguez, en lugar de Machado, para intentar revitalizar un país sumido en una profunda crisis.
Intentos fallidos antes del regreso de Machado
Machado había prometido en repetidas ocasiones regresar a Venezuela y, según su partido, realizó siete intentos fallidos.
Activistas de la oposición han acusado al gobierno de Venezuela de impedir el regreso de Machado, lo que las autoridades han negado. Otros también se han preguntado si la administración Trump ha estado involucrada en los esfuerzos para evitar su retorno, pero el gobierno de Trump lo ha desmentido.
Saint John reportó desde Caracas y Coto desde San Juan. La periodista Gabriela Molina contribuyó a este despacho desde Quito.
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Un exfiscal general del estado mexicano podría enfrentar un juicio por traición por acusaciones de que lanzó ilegalmente una operación conjunta con la CIA sin informar al gobierno federal.
La operación para desmantelar un laboratorio de drogas en el estado de Chihuahua, en el norte de México , en abril, atrajo la atención pública después de que dos agentes de la CIA y dos funcionarios estatales murieran en un accidente automovilístico cuando regresaban.
Esto generó interrogantes sobre las acciones del gobierno de Trump en territorio mexicano e indignó a la presidenta Claudia Sheinbaum , quien ha hecho de la defensa de la soberanía nacional un pilar fundamental de su administración. El fiscal de distrito estatal, César Jáuregui, renunció, afirmando que quería facilitar la investigación de la operación.
Fue arrestado el 17 de octubre por cargos estatales de ejercicio ilegal de un cargo público, los cuales, según dictaminó un juez el jueves, pueden ser llevados a juicio. Posteriormente, las autoridades federales añadieron el cargo de traición, y un juez federal decidirá el sábado si admite la acusación formal.
México ha colaborado durante mucho tiempo con Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado, pero esto ha generado temores de que las agencias estadounidenses no respeten la soberanía del país. Sheinbaum y su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, impulsaron cambios legislativos para impedir que agencias extranjeras operen en México sin el consentimiento del gobierno federal.
Jáuregui se encuentra en prisión preventiva en una cárcel de máxima seguridad.
Héctor Villasana, uno de los abogados defensores de Jáuregui, dijo que los fiscales federales informaron al tribunal en una audiencia a puerta cerrada esta semana que buscaban un castigo ejemplar para evitar una situación como la destitución del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos .
El Departamento de Estado de Estados Unidos declaró a Associated Press que está al tanto del caso de Jáuregui y que lo está siguiendo de cerca, pero no estableció ninguna relación entre el caso y las muertes relacionadas con la CIA.
Así fue como un accidente de tráfico en las montañas de Chihuahua derivó en una acusación de traición, un delito que México no ha logrado llevar a juicio en décadas a pesar de un intento reciente.
Un accidente en las montañas de Chihuahua
El 19 de abril, la Fiscalía General de Chihuahua informó del desmantelamiento de un laboratorio de drogas en el municipio de Morelos, en la sierra de ese estado. En el regreso, un vehículo del convoy se salió de la carretera y cayó a una quebrada. Dos agentes estatales y dos estadounidenses perdieron la vida.
El Gabinete Federal de Seguridad informó del desmantelamiento de laboratorios en el lugar durante una operación conjunta de la fiscalía estatal y el ejército, pero no proporcionó detalles.
La operación concluyó sin detenciones porque los delincuentes huyeron.
La traición es un delito difícil de probar con connotaciones políticas.
Según la Fiscalía Federal, Jáuregui puso en peligro la seguridad nacional al autorizar la participación de agentes estadounidenses en la operación de campo, una decisión que solo el gobierno federal puede tomar. Los expertos afirman que se trata de una decisión política de cara a las elecciones intermedias mexicanas de 2027.
El delito conlleva una pena de entre 5 y 40 años de prisión, pero es muy difícil de probar.
Samuel González, exfiscal jefe para el crimen organizado y analista, afirmó que Jáuregui pudo haber incumplido sus obligaciones al no informar al gobierno federal o al permitir que los agentes extranjeros portaran armas en violación de la ley. Sin embargo, “incluso si ese fuera el caso, no constituiría traición”, un delito de guerra.
Luis Villegas, excoordinador de la defensa de la fiscalía, afirmó que era inaceptable que la fiscalía federal comparara la presencia de los agentes con una "invasión" extranjera.
Carlos Pérez Ricart, profesor de la universidad mexicana CIDE y autor del libro “Cien años de espías y drogas”, afirmó que, incluso si el caso finalmente se desestima, su impacto público será enorme.
Trump ha afirmado repetidamente que México no está haciendo lo suficiente contra los cárteles. Los opositores de Sheinbaum, incluido el gobernante Partido Acción Nacional de Chihuahua, han declarado que ella dirige un “narcogobierno”.
Pérez Ricart afirmó que el caso podría hacer retroceder la lucha del país contra las drogas y el crimen organizado porque “envía una señal muy negativa a Washington”, mientras que el debate debería centrarse en una “mayor o mejor” colaboración con Estados Unidos.
Contradicciones oficiales sobre el papel de los agentes.
Villegas afirmó que los dos estadounidenses fallecidos eran funcionarios que impartían capacitación relacionada con inteligencia y drones. El embajador estadounidense Ronald Johnson se limitó a decir que eran "personal de la embajada". Posteriormente, la AP confirmó que se trataba de agentes de la CIA .
Según el equipo de defensa de Jáuregui, la fiscalía federal afirmó que los agentes eran cercanos a la persona que dirigió la operación, el jefe de investigaciones de Chihuahua, quien fue uno de los dos mexicanos fallecidos.
El día de la operación, otros dos agentes estadounidenses viajaban en el convoy en otro vehículo y posteriormente fueron expulsados del país. El presidente afirmó que ninguno de ellos tenía autorización para operar en México y que las fuerzas armadas desconocían la presencia de los extranjeros.
Al día siguiente, Sheinbaum afirmó desconocer la operación. Jáuregui aclaró que los estadounidenses se habían unido al grupo posteriormente.
Presencia histórica de agencias estadounidenses en México
La presencia de agencias estadounidenses en México ha sido constante durante décadas, si bien el expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) limitó sus actividades, y Sheinbaum enmendó la Constitución para prohibir las operaciones sobre el terreno sin la autorización y cooperación expresas del gobierno mexicano. La ley no permite que los miembros de las agencias estadounidenses porten armas.
Ricart, el profesor, afirmó que, más allá de las relaciones oficiales, siempre ha habido agentes antidrogas involucrados en operaciones de este tipo, "a menudo sin el conocimiento del gobierno federal".
“Estas acciones ocurren, han ocurrido y seguirán ocurriendo porque se basan en la confianza que Estados Unidos deposita en los funcionarios estatales o locales y facilitan la colaboración continua”, afirmó.
“Sin embargo, al no existir reglas claras, esto puede dar lugar a abusos.”
Radio América es una emisora de habla hispana que transmite desde la ciudad de Laurel en el estado de Maryland cubriendo con sus 1,900 vatios de potencia toda el área metropolitana de Washington D.C. en la cual residen cerca de 1 millón de Latinos.
Su propietario es Alejandro Carrasco considerado como la personalidad radial hispana mas influyente en Washington, Maryland y Virginia.
Su frecuencia, 900 AM una Ubicación ideal en el dial para alcanzar a toda la comunidad latina en el area metropolitana de Washington.