Simpatizantes presidenteBOGOTÁ, Colombia (AP) — El extravagante abogado pro-Trump Abelardo de la Espriella tomó la delantera en la carrera por la presidencia de Colombia en la primera vuelta de las elecciones del fin de semana, capitalizando un creciente apetito por la represión enérgica contra los grupos criminales en toda América Latina.
Pero el candidato que quedó en segundo lugar, el senador progresista Iván Cepeda, y su aliado, el presidente Gustavo Petro, cuestionaron los resultados de las elecciones el domingo por la noche, sin aportar pruebas.
De la Espriella ganó terreno rápidamente en el período previo a las elecciones del domingo, obteniendo casi el 44% de los votos y superando a Cepeda, quien había liderado consistentemente las encuestas durante toda la campaña y obtuvo menos del 41% de los votos.
Está previsto que ambos candidatos pasen a una segunda vuelta electoral el 21 de junio, donde se espera que de la Espriella consiga votos adicionales de colombianos que apoyaron a otros candidatos conservadores en la primera vuelta.
Cepeda se enfrentará a una dura batalla en la segunda vuelta, afirmó Sergio Guzmán, analista político. “Abelardo de la Espriella ganó la primera vuelta. En otras palabras, se trata de un cambio en la opinión pública muy difícil de superar. Por lo tanto, ahora Abelardo se perfila como el favorito para ganar”.
Sumarse a un cambio político en las Américas
De la Espriella, conocido como “El Tigre”, nunca ocupó un cargo público en Colombia y se enorgullecía de llevar una vida lujosa en Italia antes de decidir postularse a la presidencia. Se presentó como un candidato ajeno al sistema que se acercaría al presidente Donald Trump y apoyaría la guerra contra las pandillas del presidente salvadoreño Nayib Bukele , la cual ha reducido las tasas de homicidio pero ha alimentado las acusaciones de violaciones de derechos humanos.
“Acabaré con el narcoterrorismo y con aquellos a quienes he declarado objetivo militar, como cucarachas, como ratas. Desataré sobre ellos la ira de Dios jamás vista”, dijo De la Espriella en una entrevista con The Associated Press en la recta final de la campaña, donde prometió abrir 10 megaprisiones para combatir el crimen.
Se une a un número creciente de líderes en toda América Latina, desde Chile hasta Honduras, que buscan adoptar el "modelo Bukele", ya que los votantes latinoamericanos están abandonando cada vez más a los líderes que propusieron políticas progresistas destinadas a abordar las causas profundas del conflicto, como la falta de oportunidades para los jóvenes y la corrupción.
Los seguidores de De la Espriella provienen de diversos orígenes. Yolanda Pérez, una mujer de 64 años que sirve café en el centro de Bogotá, la capital de Colombia, dijo con un guiño el día antes de las elecciones: "Estoy pensando en votar por El Tigre".
Miguel Maheca, un joven de 20 años que votaba por primera vez, le mostró a su madre un comprobante de su voto mientras salía del centro de votación el domingo, diciendo con una sonrisa: "El amor no es lo que nos va a mantener seguros en Colombia".
Pero los expertos afirman que los éxitos de El Salvador en materia de seguridad serán prácticamente imposibles de replicar en un lugar como Colombia, que es más de 50 veces más grande que la nación centroamericana y tiene muchos más grupos armados que luchan por el territorio.
La polarización de los votos se produce en un momento en que la administración Trump está desempeñando un papel más agresivo en América Latina que cualquier otro gobierno estadounidense en décadas, ejerciendo una presión creciente sobre países como Colombia, México y Ecuador para que repriman la delincuencia.
De la Espriella, de 47 años, se labró una reputación como abogado defensor de clientes de alto perfil como el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), así como de figuras controvertidas como Alex Saab, un estrecho aliado del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro, que enfrenta problemas legales en Estados Unidos y a quien dejó de representar hace unos siete años.
Un duro golpe para Cepeda
El ascenso de De la Espriella como candidato presidencial supone un problema para el progresista Cepeda, quien lideró consistentemente las encuestas en el período previo a las elecciones del domingo, aunque su competidor rápidamente ganó terreno en las semanas previas a la votación.
Cepeda es un senador progresista que ha prometido continuar con el complejo plan de su aliado Petro para lograr la "paz total" mediante la negociación de pactos de paz con guerrilleros y bandas criminales.
Su movimiento político nació del rechazo vehemente de muchos colombianos a una ofensiva militarizada llevada a cabo por Uribe décadas atrás para repeler a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que terminó con la muerte de miles de civiles a manos de las fuerzas colombianas en un escándalo conocido como "falsos positivos".
“De la Espriella representa un retorno a la política paramilitar y al narcotráfico, un pasado plutocrático, corrupto y dominado por la mafia que el país vivió durante las dos administraciones de Álvaro Uribe”, declaró Cepeda el domingo.
Petro, un exrebelde, ganó la presidencia de Colombia en 2022 en unas elecciones históricas que pusieron fin a décadas de dominio de la derecha por parte de líderes del movimiento político de Uribe. Obtuvo un apoyo masivo de los colombianos de zonas rurales, indígenas y de bajos recursos, quienes sentían que los líderes colombianos nunca se habían dirigido directamente a ellos.
Ahora, ese movimiento se encuentra acorralado.
“Esta elección es de De la Espriella, a menos que la pierda”, escribió Renata Segura, directora del Programa para América Latina y el Caribe del International Crisis Group. “Cepeda pensó que podía ganar apelando directamente a la izquierda, y eso resultó ser un error garrafal. Su estrategia en el próximo mes determinará si tiene alguna posibilidad de ganar”.
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Esta versión corrige la ortografía del nombre del principal candidato a Abelardo.
Megan Janetsky cubre temas de migración, conflicto, derechos humanos y política en México y Centroamérica para Associated Press (AP), con sede en Ciudad de México. Anteriormente, cubrió Cuba y el Caribe para AP y trabajó como periodista independiente en Colombia, informando sobre diversos países de Sudamérica.
(Foto AP/Matias Delacroix)
Iran bombardeadoDUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Estados Unidos bombardeó instalaciones de radar y control de drones en Irán después de que Teherán derribara este fin de semana un dron estadounidense, informó el lunes el ejército estadounidense. Irán reconoció haber lanzado un ataque de represalia, mientras que Kuwait indicó que estaba interceptando fuego entrante.
El alto el fuego teórico entre Irán y Estados Unidos ha sido puesto a prueba repetidamente con estos intercambios de fuego, incluso mientras funcionarios de ambos países intentan negociar el fin de la guerra. No está claro cómo de cerca están de un acuerdo, y siempre existe el riesgo de que un ataque pueda descarrilar esas conversaciones.
Mientras tanto, Irán ha mantenido su control asfixiante sobre el estrecho de Ormuz, lo que ha interrumpido los suministros energéticos mundiales y ha hecho subir el precio del combustible en todo el mundo, con consecuencias de gran alcance.
Los combates también se han intensificado entre Israel y el grupo político y militar libanés Hezbollah, a pesar de su alto el fuego oficioso. Israel ha extendido su ocupación adentrándose en Líbano, y Hezbollah — que se unió a la guerra en apoyo de su principal patrocinador, Irán — continúa lanzando drones hacia Israel.
Ataques del ejército estadounidense en Irán
El Comando Central del ejército estadounidense señaló que llevó a cabo los ataques en Irán el sábado y el domingo en torno a la ciudad de Geruk y en la isla de Qeshm.
“Los ataques, medidos y deliberados, ocurrieron (...) en respuesta a acciones iraníes agresivas que incluyeron el derribo de un dron estadounidense MQ-1 que operaba sobre aguas internacionales”, indicó el Comando Central.
“Aviones de combate estadounidenses respondieron con rapidez eliminando defensas antiaéreas iraníes, una estación de control terrestre y dos drones de ataque unidireccional que representaban amenazas claras para los buques que transitaban por aguas regionales”.
Kuwait reporta fuego entrante
Kuwait, por su parte, informó que sus defensas antiaéreas abrieron fuego a primera hora de la mañana del lunes para interceptar fuego entrante de drones y misiles.
En torno a la misma hora, la Guardia Revolucionaria, una fuerza paramilitar de Irán, afirmó que respondió a un ataque estadounidense sin precisar dónde, probablemente en referencia al ataque contra Kuwait. En un comunicado difundido por la agencia estatal de noticias IRNA, la Guardia dijo que fuerzas estadounidenses habían atacado una torre de telecomunicaciones.
Kuwait alberga al Mando Central del Ejército de Estados Unidos, el comando de vanguardia de la región de Oriente Medio para el Ejército. La Fuerza Aérea de Estados Unidos ya no opera el MQ-1 Predator, aunque el Ejército de Estados Unidos todavía lo utiliza.
La televisión estatal iraní compartió más tarde imágenes del lanzamiento de un misil balístico, incluido un primer plano que mostraba un adhesivo en el proyectil que representaba al presidente estadounidense Donald Trump magullado superpuesto sobre un estrecho de Ormuz “cerrado” con el texto: “Hasta que el último soldado estadounidense abandone la región”.
Los ataques remecen las conversaciones sobre el alto el fuego
Los ataques suponen la última escalada entre Estados Unidos e Irán. Durante el fin de semana, Estados Unidos disparó un misil contra la sala de máquinas de un buque de carga con bandera de Gambia que intentaba romper su bloqueo de los puertos iraníes.
Un goteo de barcos ha logrado salir del estrecho, por el que antes pasaba una quinta parte de todo el petróleo y el gas natural comercializados, pero la presión continúa sobre los suministros energéticos mundiales, así como sobre los fertilizantes químicos, lo que ha generado temores de escasez de alimentos. La región del golfo Pérsico produce el 30% de los fertilizantes químicos comercializados a nivel mundial.
Trump se reunió con asesores el viernes, pero aún no ha decidido si avanzar con un acuerdo para ampliar el alto el fuego y reabrir el estrecho. Irán ha dicho que el acuerdo no había sido finalizado.
Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra con ataques contra Irán el 28 de febrero. Trump ha ofrecido objetivos cambiantes para el conflicto, aunque impedir que Irán construya un arma nuclear es uno de ellos. Irán ha insistido en que su programa nuclear es pacífico, aunque tiene suficiente uranio altamente enriquecido para construir varias armas nucleares, si decidiera hacerlo.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, sugirió la semana pasada que los negociadores intentan acordar términos generales sobre el programa nuclear de Irán, y que los detalles se concretarán en las conversaciones posteriores.
El portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Esmail Baghaei, volvió a acusar el lunes a Estados Unidos de cambiar “constantemente” sus posiciones.
“Desde el principio, sabíamos — y seguimos sabiendo — que estamos negociando en un ambiente de desconfianza”, dijo Baghaei a los periodistas.
Trump expresó optimismo sobre las conversaciones en una publicación en su plataforma Truth Social a primera hora del lunes en Washington.
“Irán realmente quiere llegar a un acuerdo, y será uno bueno para Estados Unidos y para quienes están con nosotros”, escribió. “Simplemente siéntense y relájense, todo saldrá bien al final — ¡Siempre ocurre!”.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
JON GAMBRELL is the news director for the Gulf and Iran for The Associated Press. He has reported from each of the Gulf Cooperation Council countries, Iran and other locations across the world since joining the AP in 2006.
(AP Foto/Vahid Salemi)
Presidente GuatemalaCIUDAD DE GUATEMALA (AP) — El presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, negó el jueves la existencia de un acuerdo con Estados Unidos para llevar a cabo operaciones contra el narcotráfico en territorio guatemalteco.
Estas declaraciones se producen después de que The New York Times informara de que la nación centroamericana acordó llevar a cabo ataques conjuntos.
Este caso es el más reciente de una serie de tensiones entre la administración Trump y los gobiernos latinoamericanos que buscan lograr un equilibrio entre la cooperación bilateral para combatir el narcotráfico y el mantenimiento de la soberanía.
“No existe ningún acuerdo. Se trata de una solicitud que se enmarca dentro de los acuerdos vigentes en varios países”, declaró Arévalo en una rueda de prensa.
“Lo que estamos firmando son tipos de colaboración que ya se venían dando en el pasado. Llevamos a cabo interceptaciones marítimas en las que Estados Unidos ha colaborado con capacitación, desarrollo de capacidades y equipamiento”, dijo Arévalo.
Afirmó que las acciones del gobierno están en conformidad con la ley guatemalteca y la Constitución.
“El único organismo que puede autorizar operaciones con soldados en territorio guatemalteco es el Congreso de la República. El gobierno guatemalteco no solicita esta cooperación ni tiene planes de hacerlo”, declaró el presidente.
Al ser preguntado sobre el supuesto acuerdo, el secretario de prensa interino del Pentágono, Joel Valdez, dijo que no podía "especular sobre operaciones futuras ni hablar de asuntos de seguridad operativa", pero enfatizó que el Departamento de Guerra trabaja con socios en la región para combatir el narcotráfico y otras amenazas transnacionales.
El gobierno guatemalteco también publicó un comunicado de prensa y dos cartas en las que su ministro de Defensa analiza las operaciones militares conjuntas en virtud de acuerdos preexistentes con el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth.
La muerte en abril de dos agentes de la CIA en el norte de México, tras una operación para destruir un laboratorio de drogas, puso de manifiesto la presencia de agentes estadounidenses en Latinoamérica y suscitó interrogantes sobre la creciente implicación de Estados Unidos en la región. En los días posteriores, las autoridades mexicanas ofrecieron versiones contradictorias sobre la cantidad de información que el país poseía respecto a la participación de los agentes de la CIA.
El gobierno mexicano reconoce la presencia de agencias estadounidenses en territorio mexicano, pero afirma que no pueden participar en operaciones sobre el terreno.
Ben Finley, desde Washington D.C., contribuyó a este informe.
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(Foto AP/Moises Castillo, archivo)
De La EspriellaBOGOTÁ (AP) — Cuando fervorosas seguidoras se acercaron a Abelardo de la Espriella para pedirle una fotografía, él les agradeció por ponerle “una raya a El Tigre”, el animal que adoptó como apodo y que se ha convertido en el símbolo de su campaña a la presidencia de Colombia.
La ferocidad de ese felino es la que promete utilizar para combatir a los grupos armados ilegales y los narcotraficantes que azotan al país.
“Al narcoterrorismo, a quienes he sentenciado y los he declarado objetivo militar, los voy a acabar como unas cucarachas, como unas ratas. Voy a hacer caer sobre ellos la ira de Dios como nunca antes se ha visto”, aseguró De la Espriella en entrevista con The Associated Press en la recta final de la campaña.
De estilo frontal, De la Espriella decidió que su primera aspiración electoral fuera por el cargo más importante del país. Asegura que su campaña se financió con el dinero que ha acumulado en su carrera de abogado y luego como empresario con marcas propias de vino, ron y ropa y se describe como un candidato independiente.
De la Espriella, de 47 años, se hizo un nombre como abogado defendiendo clientes de alto perfil como el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) y también polémicos como Alex Saab, un aliado cercano del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro que enfrenta problemas con la justicia estadounidense y a quien dejó de representar hace aproximadamente siete años.
Férreo opositor
De la Espriella asegura que Colombia está en sus “horas más oscuras” bajo el mandato de Gustavo Petro, el primer presidente de tendencia izquierdista en la historia del país.
Su postura crítica al gobierno le ha valido la simpatía de sectores opositores como la reserva militar y los uribistas —la corriente del expresidente Uribe— que ven en su figura la representación de los valores conservadores que defienden.
“Representa devolvernos la seguridad a nosotros y rescatarnos de las garras del comunismo que nos tiene azotados, devolver a las aulas a Dios, devolver la seguridad de que los niños no vuelvan a ser adoctrinados”, dijo a AP Lucila Poveda, una de sus seguidoras.
De la Espriella recogió miles de firmas de ciudadanos que apoyaron su candidatura por el movimiento Defensores de la Patria y rechazó el apoyo explícito de los partidos tradicionales.
Simpatía por Bukele, Trump y Milei
De la Espriella dijo a AP que es ciudadano estadounidense y miembro del Partido Republicano. En marzo se reunió en Miami con el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, y la representante republicana María Elvira Salazar.
“Hablamos de la cooperación internacional, de la necesidad de estrechar los vínculos y de resolver todo tan pronto se vaya este nefasto gobierno de Petro”, detalló el candidato, quien asegura que no va a permitir que salga más cocaína de Colombia y que quiere fumigar con herbicidas biológicos los plantíos de hoja de coca.
Petro ha tenido una relación tensa con el gobierno estadounidense desde la vuelta al poder de Donald Trump por diferencias en temas de migración, seguridad regional y lucha antinarcóticos, la cual mejoró luego de un encuentro en la Casa Blanca en febrero.
De la Espriella aseguró que adhiere a la política antidrogas de Trump, incluyendo los bombardeos a embarcaciones que presuntamente trafican drogas.
“Lancha que salga cargada de droga voy a dar la orden de que la hundan con la gente que vaya adentro”, sentenció De la Espriella.
Además, es vocal en su simpatía por el presidente salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei, de quienes dice tomaría algunas de sus políticas como referencia.
“Me gusta mucho el tema de las cárceles y la seguridad del presidente Bukele, haciendo la salvedad que son dos países muy distintos, con conflictos y situaciones muy diferentes”, explicó De la Espriella. “Me gustan del presidente Milei algunos de sus manejos económicos, ha reducido sustancialmente la inflación”, agregó.
Sin embargo, dice que será un “líder original” y no una copia de otros políticos.
De la Espriella nació en Bogotá en 1978, pero se crió en la costa Caribe. Es hijo de María Eugenia Otero Aldana y del abogado Abelardo de la Espriella Juris, simpatizante del uribismo. Se casó con la empresaria Ana Lucía Pineda, con quien tiene cuatro hijos.
El candidato se precia de tener una vida lujosa y sosegada en Italia, donde vivía hasta antes de ser candidato, que cambió por “servirle a la patria” y que le ha costado vivir rodeado de escoltas y vestir chalecos antibalas por amenazas contra su vida denunciadas en la campaña.
POR  ASTRID SUÁREZ
(AP Foto/Fernando Vergara)
Protestas BoliviaLA PAZ, Bolivia (AP) — Hace menos de seis meses, la toma de posesión del presidente centrista Rodrigo Paz parecía anunciar una nueva realidad para los bolivianos, que se recuperaban de la peor crisis económica en una generación y estaban hartos de dos décadas de liderazgo socialista casi ininterrumpido.
Las largas filas en las gasolineras desaparecieron cuando Paz, defensor de los intereses empresariales, aseguró las importaciones de combustible. La moneda boliviana, crónicamente depreciada, se disparó en el mercado negro mientras los mercados bursátiles se desplomaban ante su plan para reducir el déficit presupuestario. Tras años de aislamiento diplomático , los bolivianos se enorgullecieron de las decenas de delegaciones internacionales que celebraron la toma de posesión de Paz, quien restableció las tensas relaciones con Estados Unidos y las potencias regionales.
Ahora, ese optimismo se ha transformado en temor ante las violentas protestas que sacuden al gobierno del aliado de la administración Trump. Manifestantes armados con dinamita han bloqueado las principales ciudades , provocando escasez de alimentos, combustible y suministros médicos. Los bolivianos indígenas y rurales que apoyaron las promesas de campaña de Paz de transformar el statu quo y proteger el bienestar social le han pedido que renuncie.
Aquí hay cinco cosas que debes saber sobre las protestas que sacuden Bolivia , mientras Paz amenazaba el miércoles con declarar el estado de emergencia, lo que podría allanar el camino para una dura represión de seguridad.
«Si no quieren dialogar... entonces no hay otra opción», dijo refiriéndose a los manifestantes en un discurso a la nación el miércoles, al tiempo que insistió en que prefería negociar. «Tenemos muertes a causa de los bloqueos. Alguien tiene que responder por ello».
Los manifestantes se sienten abandonados por el gobierno de Paz.
Los antiguos partidarios del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido que dominó Bolivia durante mucho tiempo y que ayudó a Paz a llegar al poder , han expresado cada vez más su preocupación por el hecho de que su gobierno no los represente.
Poco después de asumir el cargo, Paz llegó a acuerdos con los partidos de derecha en el Congreso. Marginó al vicepresidente populista, considerado por muchos como el responsable de su éxito electoral.
No nombró a ningún miembro de la mayoría indígena de Bolivia para puestos de alto nivel. Apoyó un proyecto de ley de reforma agraria para impulsar la agroindustria, que según los agricultores indígenas los ponía en riesgo de desalojo. Eliminó los subsidios a los combustibles, lo que provocó un aumento de precios de casi el 90%. Los automovilistas se quejaron de que la gasolina estaba contaminada y dañaba sus autos.
Para mitigar el impacto del aumento de precios derivado de la guerra con Irán, Paz ofreció transferencias de efectivo a familias vulnerables. Aumentó el salario mínimo un 20 %. Derogó la controvertida ley de tierras. Sin embargo, también rechazó las demandas de nuevos aumentos salariales, lo que enfureció al sindicato nacional.
“No es que de un día para otro le pidieran que renunciara”, dijo Mirian Huarina, una de las líderes de las protestas. “Tuvo tiempo para ofrecer una solución a estos problemas y a las demandas de los diferentes sectores sociales”.
Los bloqueos de carreteras han derrocado gobiernos en el pasado.
Debido a una peculiaridad geográfica, las barreras erigidas a lo largo de las laderas que descienden hacia La Paz, la capital de Bolivia, pueden aislar por completo a más de 1,6 millones de habitantes de la ciudad y sus alrededores, lo que representa más del 13% de la población del país.
Los movimientos indígenas han empleado durante mucho tiempo la estrategia del asedio, popularizada durante una rebelión de finales del siglo XVIII contra el colonialismo español.
En 2003 y 2005, manifestantes que bloquearon La Paz en protesta por las intenciones extranjeras sobre las reservas de gas natural de su país derrocaron a dos gobiernos prooccidentales consecutivos, allanando el camino para el ascenso del expresidente Evo Morales , fundador del MAS.
Mientras los bloqueos viales que paralizan La Paz entran en su cuarta semana, miles de camiones cargados con alimentos y otros artículos de primera necesidad, como oxígeno para hospitales, permanecen varados en las carreteras. La carne de res, los huevos y la fruta han desaparecido de los estantes de los supermercados. El pollo subsidiado está siendo transportado a La Paz por vía aérea en aviones militares. El gobierno afirma que al menos cuatro personas han muerto por falta de atención médica; los hospitales siguen funcionando, pero el personal está racionando los suministros y concentrándose en los casos críticos.
Los comerciantes y los trabajadores del transporte que se oponen a las protestas están aumentando la presión sobre Paz para que reabra las carreteras a cualquier precio. Golpeando cacerolas vacías mientras marchaban por el centro el martes, coreaban: “¡Queremos soluciones! ¡No podemos más!”.
Aumenta la presión sobre Paz para que tome medidas enérgicas.
Aunque las fuerzas de seguridad han utilizado gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes y han arrestado a más de 120 personas, Paz se ha resistido hasta ahora a las peticiones de desplegar mayor fuerza para romper los bloqueos. Consciente de que las muertes de manifestantes a manos de la policía solo pueden exacerbar las tensiones, Paz ha insistido en que el diálogo es la mejor salida a la crisis.
Paz ha ofrecido bonificaciones a los maestros, ha llegado a acuerdos con algunos mineros que protestan y convocó un consejo el miércoles para incluir a los sectores sociales subrepresentados en la toma de decisiones económicas. Redujo su propio salario a la mitad, destituyó a su impopular ministro de Trabajo y nombró para el cargo a un abogado perteneciente a la mayoría indígena del país.
Aumentan las peticiones para que Paz imponga el estado de emergencia, lo que pondría a las fuerzas armadas a cargo de restablecer el orden público durante 60 días. Tras la aprobación el martes por la noche de una ley por parte del Congreso que levanta las restricciones al papel del ejército en la represión de los disturbios civiles, Paz ahora tiene la autoridad constitucional para invocar este poder. Él lo ha descrito como una opción de último recurso.
El expresidente Morales observa desde bambalinas.
Morales, el exlíder sindical que se convirtió en el primer presidente indígena de Bolivia en 2006 y gobernó durante 14 años, un periodo sin precedentes, está pidiendo elecciones anticipadas.
“A Paz solo le quedan dos caminos: una decisión suicida como la militarización o... unas elecciones en los próximos 90 días”, escribió en X.
Desde hace casi dos años, Morales se esconde en la región boliviana de Chapare, zona productora de coca, evadiendo una orden de arresto por cargos de trata de personas relacionados con haber mantenido relaciones sexuales con una niña de 15 años. Él rechaza las acusaciones, calificándolas de políticamente motivadas.
Algunos de los sindicatos y grupos indígenas que se manifiestan contra Paz están aliados con Morales, cuyos intentos de aferrarse al poder más tiempo del que permitía la constitución alienaron a gran parte de su otrora vasta base de apoyo y condujeron a su tensa destitución en 2019 .
Los leales a Morales, manifestantes acérrimos de los sindicatos de cultivadores de coca, se unieron al movimiento de protesta la semana pasada para exigir la renuncia de Paz.
El gobierno de Paz ha acusado a Morales de financiar las manifestaciones, algo que él niega.
Las reacciones globales revelan fisuras políticas.
Los gobiernos aliados de Trump que recientemente llegaron al poder en toda América Latina —desde Argentina y Chile hasta Honduras y Costa Rica— han prometido su apoyo a Paz y han denunciado las protestas como desestabilizadoras.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro —uno de los pocos líderes de izquierda que aún se mantienen en el poder en la región— defendió las protestas como una “lucha por la dignidad latinoamericana”. Bolivia expulsó al embajador colombiano en respuesta.
Estados Unidos ha adoptado una postura inflexible, calificando las manifestaciones como un intento de golpe de Estado.
“No permitiremos que los criminales y los narcotraficantes derroquen a los líderes elegidos democráticamente en nuestro hemisferio”, declaró la semana pasada el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
La embajada de Estados Unidos en La Paz anunció que permanecería cerrada el miércoles y el jueves debido a los disturbios.
DeBre informó desde Buenos Aires, Argentina.
ISABEL DEBRE escribe sobre Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay para Associated Press, con sede en Buenos Aires. Antes de mudarse a Sudamérica en 2024, cubrió Oriente Medio informando desde Jerusalén, El Cairo y Dubái.
Por  ISABEL DEBRE y PAOLA FLORES
(Foto AP/Juan Karita)

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