
Un día después de que Trump ganó su segundo juicio político en el Senado en dos años, parece estar creciendo el apoyo en favor de formar una comisión independiente, similar al panel creado tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, para asegurarse de que no se repita una insurrección tan horrenda.
El final del juicio expedito difícilmente puso fin al debate sobre la culpabilidad de Trump en el asalto del 6 de enero conforme continúan las secuelas políticas, legales y emocionales.
Ya se tienen planeadas investigaciones adicionales en torno a la revuelta, y el Senado programó audiencias para finales de este mes ante la Comisión de Normas de la cámara alta. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, también solicitó a Russel Honoré, teniente general jubilado del Ejército, que encabece una revisión inmediata del proceso de seguridad del Capitolio.
Legisladores de ambos partidos indicaron el domingo que es probable que haya aún más pesquisas.
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El mandatario hizo el anuncio en el enorme complejo de los Institutos Nacionales de Salud, en las afueras de Washington, durante una visita a algunos de los principales científicos de la nación en el frente de lucha contra esta enfermedad. Recorrió el Laboratorio de Patogénesis Viral que creó la vacuna contra el coronavirus fabricada ahora por Moderna y aplicada en Estados Unidos, así como en otros países.
Con el ritmo actual de inoculación, Estados Unidos se encamina a superar la meta de Biden de aplicar 100 millones de dosis de vacunas en sus primeros 100 días de gobierno, con más de 26 millones de inyecciones en sus primeras tres semanas en la Casa Blanca.
“Eso es apenas el comienzo”, dijo Biden. “Nuestro objetivo final es derrotar al COVID-19”.
Biden anunció el jueves que Estados Unidos aseguró compromisos contractuales con Moderna y Pfizer para que entreguen 600 millones de dosis de inoculaciones para finales de julio, más de un mes antes de lo previsto inicialmente.
“Nos encaminamos a tener un suministro suficiente para 300 millones de estadounidenses para finales de julio”, afirmó el mandatario.

En las imágenes se ven escenas de lo cerca que estuvo la muchedumbre de los líderes de la nación, recorriendo los pasillos entre consignas de “Cuelguen a Mike Pence”, algunos de ellos con equipo táctico. Miembros de grupos extremistas fueron de los primeros en ingresar al recinto. En el exterior, la turba construyó horcas improvisadas.
El video también muestra el momento en que policías abren fuego contra la multitud a través de una ventana rota, matando a Ashli Babbitt, una mujer de San Diego.
Se puede ver a Pence, quien presidía la sesión para certificar el triunfo electoral de Joe Biden, siendo escoltado a una oficina en la que se resguardó junto con su familia a menos de 30 metros (100 pies) de los invasores. Pelosi fue evacuada del complejo, mientras que su personal se refugió tras puertas cerradas en sus oficinas.
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Al exponer sus argumentos, los fiscales presentaron una gran cantidad de nuevos videos sobre el letal ataque del mes pasado contra el Capitolio, en los que se ve a los miembros de la turba declarar orgullosos que simplemente obedecían a “las órdenes del presidente” de luchar para revertir los resultados electorales mientras el Congreso certificaba su derrota ante el demócrata Joe Biden. Trump está acusado de incitar la insurrección, y los fiscales señalaron que era un final predecible dadas las múltiples instrucciones públicas y detalladas que les dio a sus simpatizantes mucho antes de su discurso en la Casa Blanca que desató el asalto del 6 de enero.
“Si pretendemos que esto no sucedió, o peor, si permitimos que no tenga consecuencias, ¿quién dice que no sucederá de nuevo?”, argumentó el representante demócrata Joe Neguse, en su calidad de fiscal. Los demócratas advirtieron que, incluso fuera del gobierno, Trump podría incitar a una turba de simpatizantes a causar daños similares.
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Ya habían visto antes gran parte del video de la insurrección, pero no así: en pantallas cerca de sus escritorios, con los gritos y la angustia resonando en la cámara, al tiempo que los fiscales demócratas explicaban en detalle lo cerca que estuvieron del peligro el 6 de enero y cómo de peor pudo haber sido.
Si algunos senadores se habían sentido tentados a evitar ver imágenes de la violencia en el Capitolio, o de sepultar el recuerdo de haber huido de la turba violenta de partidarios del expresidente Donald Trump, ya no les fue posible.
“Vivimos esto una vez y fue horrible”, dijo la senadora republicana Lisa Murkowski recordando cómo se sintió cuando abandonó la sala con sus colegas. “Y ahora lo estamos viviendo con una cronología más exhaustiva”.
Aunque los videos del asedio han estado circulando desde el día del asalto, la explícita recopilación proporcionó una narrativa más completa, con un enfoque escalofriante en la búsqueda metódica de legisladores por parte de los asaltantes.
Las nuevas evidencias presentadas el miércoles incluyeron videos de seguridad del Capitolio que mostraron al senador republicano de Utah Mitt Romney y al líder de la mayoría en el Senado, Chuck Schumer, escapando por poco de la turba, y al exvicepresidente Mike Pence evacuando la sala mientras los insurrectos pedían su muerte en el exterior. En un momento dado, los asaltantes estuvieron a “58 pasos” de los senadores, dijo Eric Swalwell, coordinador del juicio político.