BUCHA, Ucrania (AP) — El primer hombre llegó a las 7:27 de la mañana. Los soldados rusos le cubrieron la cabeza y lo llevaron por el camino de entrada hacia un edificio de oficinas insulso.Dos minutos después, una voz suplicante y amordazada taladró la quietud matinal. Luego la respuesta despiadada: “¡Habla! ¡Habla, maldito desgraciado!”
Las mujeres y los niños llegaron más tarde, sosteniendo bolsas empacadas de prisa y acompañados por perros.
El 4 de marzo era una mañana fría y gris en Bucha, Ucrania. Los cuervos graznaban. Al anochecer, al menos nueve hombres caminarían hacia su muerte en el número 144 de la calle Yablunska, un complejo de edificios que los rusos convirtieron en cuartel general y centro neurálgico de actos de violencia que conmocionarían al mundo.
Posteriormente, cuando todos los cuerpos fueron encontrados desperdigados por las calles y arrojados en tumbas excavadas apresuradamente, podría haber sido fácil pensar que la carnicería fue aleatoria. A los residentes que preguntaran cómo ocurrió esto se les diría que no se atormenten, porque hay algunas preguntas que simplemente no tienen respuesta.
No obstante, hubo un método para la violencia.
Lo que sucedió ese día en Bucha fue lo que soldados rusos, en conversaciones telefónicas interceptadas, llamaron “zachistka” (limpieza). Los rusos cazaron a personas que aparecían en listas preparadas por sus servicios de inteligencia y fueron de puerta en puerta para identificar amenazas potenciales. Aquellos que no aprobaron este filtro, incluidos combatientes voluntarios y civiles sospechosos de ayudar a los soldados ucranianos, fueron torturados y ejecutados, según muestran videos de vigilancia, intercepciones de audio y entrevistas.
NACIONES UNIDAS (AP) — La invasión rusa de Ucrania ha sacado a alrededor de 14 millones de ucranianos de sus hogares en el “desplazamiento más grande y rápido visto en décadas”, lo que provocó un incremento en el número de refugiados y desplazados en todo el mundo, que supera los 103 millones de personas, apuntó el miércoles el responsable de la ONU para los refugiados.Filippo Grandi, que dirige el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, dijo ante el Consejo de Seguridad que los ucranianos están a punto de enfrentar “uno de los inviernos más duros del mundo en circunstancias extremadamente difíciles”, incluyendo la continua destrucción de infraestructura civil que está “haciendo que la respuesta humanitaria parezca una gota de agua en el océano de las necesidades”.
Las organizaciones humanitarias han “aumentado drásticamente su respuesta”, agregó, “pero hay que hacer mucho más, comenzando por poner fin a esta guerra sin sentido”.
Pero dada “la posible naturaleza prolongada de la situación militar”, Grandi indicó que su agencia se está preparando para nuevos movimientos de población, tanto dentro como fuera de Ucrania.
En su amplia intervención, Grandi dijo a los miembros del Consejo que aunque Ucrania acapara los titulares, en los 12 últimos meses su agencia ha respondido a 37 emergencias derivadas de conflictos en todo el mundo.
“Sin embargo, las otras crisis no logran captar la misma atención internacional, la misma indignación, los mismos recursos ni las mismas acciones”, manifestó.
CARACAS (AP) — El presidente colombiano Gustavo Petro le pidió el martes a su homólogo venezolano Nicolás Maduro reintegrarse al sistema interamericano de derechos humanos que abandonó el chavismo desde 2013, idea que el mandatario venezolano dijo estar considerando.La invitación se hizo pública luego de la primera reunión presencial que sostuvieron los dos mandatarios en Caracas, luego de años de tensiones entre los dos países vecinos.
En la reunión privada hablaron sobre los pasos a dar en función de reconsiderar la entrada al sistema interamericano de derechos humanos, según detalló Maduro en una declaración conjunta. “He sido muy receptivo y así será en el transcurso de las próximas semanas, en relación a este interesante tema planteado por el presidente Gustavo Petro”, agregó.
En septiembre de 2012, el gobierno venezolano denunció la Convención Americana sobre Derechos Humanos y un año después se concretó su salida de ese sistema. Ello implicó que las violaciones a derechos humanos que pudieran ocurrir en Venezuela después de septiembre de 2013, no podían ser conocidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH). Activistas de los derechos humanos advirtieron que la medida iba en detrimento de la protección de los derechos de los venezolanos.
Con el encuentro inició una nueva etapa en la espinosa relación bilateral que a lo largo de casi dos siglos ha tenido frecuentes incidentes entre sus fuerzas armadas y disputas por la soberanía de territorios que desembocaron en la ruptura del vínculo diplomático y comercial en los últimos tres años.
RÍO DE JANEIRO (AP) — En el periodo previo a las elecciones presidenciales de Brasil, muchos temían que un resultado apretado sería impugnado y significaría una sentencia de muerte para la democracia más grande de América Latina.Sin embargo, hasta ahora se ha evitado que se concreten los peores temores, pese a una victoria del expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva sobre el actual mandatario Jair Bolsonaro, de tendencia derechista, y a las persistentes protestas de algunos simpatizantes de Bolsonaro en todo el país.
Los aliados de Bolsonaro rápidamente reconocieron la victoria de Lula, las fuerzas armadas se quedaron en sus cuarteles y los gobernantes de otros países ofrecieron su apoyo a Lula y cortaron de tajo la idea de cualquier cosa que se pareciera a la insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos.
“Todas las válvulas de escape de Bolsonaro fueron cerradas”, comentó Brian Winter, experto en Brasil y presidente del Consejo de las Américas, con sede en Nueva York. “Se le previno desde todos los frentes que no impugnara los resultados y quemara la casa al salir”.
Aunque Bolsonaro se ha negado a felicitar a Lula, en general las instituciones de Brasil parecen haber resistido.
Bolsonaro emitió un mensaje por video el miércoles en el que pidió el fin de las protestas de sus simpatizantes. “Sé que están molestos. Estoy tan triste y molesto como ustedes. Pero tenemos que mantener la cabeza fría”, señaló. “El cierre de carreteras en Brasil pone en peligro el derecho de las personas a ir y venir”.
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BRASILIA (AP) — El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, se abstuvo el martes de reconocer la elección de su rival izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, y en su lugar usó sus primeras declaraciones públicas desde la derrota de hace dos días para agradecer a sus simpatizantes y alentar sus protestas, siempre que sigan siendo pacíficas.Poco después de sus declaraciones, que duraron menos de dos minutos, el jefe de gabinete, Ciro Nogueira, anunció que Bolsonaro lo había autorizado a comenzar el proceso de transición.
El mandatario derechista, quien antes de la elección había cuestionado reiteradamente la fiabilidad del sistema electoral de su país, no tenía mucho espacio para poder rechazar los resultados. Los mandatarios de diversos países han reconocido públicamente la victoria de Lula, al igual que algunos de los aliados más cercanos de Bolsonaro. Además, miembros del gabinete, gobernadores electos y líderes evangélicos que habían sido firmes simpatizantes de Bolsonaro han comenzado a tener acercamientos con el próximo gobierno de izquierda.
Bolsonaro perdió la contienda del domingo por un margen estrecho, al obtener el 49,1% de los votos por 50,9% de Lula, según la autoridad electoral nacional. Fue la carrera presidencial más reñida en el país desde la reinstauración de la democracia en 1985, y representa la primera vez que Bolsonaro pierde una elección en sus 34 años de trayectoria política.
Flanqueado por más de una docena de ministros y aliados durante su breve discurso desde la residencia presidencial, Bolsonaro no mencionó los resultados de las elecciones. En su lugar, defendió los logros de su gobierno.


