WASHINGTON (AP) — El gobierno del presidente Joe Biden anunció el jueves sanciones contra un funcionario y una entidad gubernamental de Cuba involucrados en abusos a los derechos humanos cometidos durante la represión de protestas en la isla este mes.La Oficina para el Control de Activos en el Extranjero (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro incluyó a Álvaro López Miera, un militar y líder político cubano, y a la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior, en la lista más reciente de sancionados.
El Tesoro dijo en un comunicado que López Miera “ha desempeñado un papel integral en la represión de las protestas en curso en Cuba”. El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, encabezado por López Miera, y otros servicios de seguridad del gobierno cubano han atacado a manifestantes y detuvieron o desaparecieron a más de 100 de ellos en un intento de reprimir estas protestas, según el departamento estadounidense.
El gobierno encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel actuó con prontitud, y violencia, para sofocar las protestas. El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, dijo que las acciones emprendidas por las autoridades cubanas, y las muchedumbres violentas que movilizó, “dejan al descubierto el miedo del régimen a su propio pueblo y su falta de voluntad para satisfacer sus necesidades básicas y aspiraciones”.
La Brigada Especial Nacional ya había sido sancionada en enero por el gobierno del expresidente Donald Trump, que también sancionó a todo el Ministerio del Interior y a su titular Lázaro Alberto Álvarez Casas en virtud de la Ley Global Magnitski.
“Condeno de forma inequívoca las detenciones masivas y la simulación de procesos judiciales en los que se condena injustamente a penas de prisión a quienes se atrevieron a alzar su voz, en un esfuerzo por intimidar y amenazar al pueblo cubano” para silenciarlo, señaló Biden en un comunicado. “El pueblo cubano tiene el mismo derecho a la libertad de expresión y de reunión pacífica que todas las personas”.
WASHINGTON (AP) — Sin amedrentarse por las amenazas republicanas de un boicot, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo el jueves que una comisión legislativa que investigará el asalto al Capitolio del 6 de enero cumplirá su tarea “muy en serio” con o sin la participación de los republicanos.El líder republicano de la cámara baja, Kevin McCarthy, dijo que la comisión es una “farsa” y dejó entrever que sus correligionarios que participen podrían enfrentar consecuencias. McCarthy señaló que el rechazo de la demócrata Pelosi a dos de los republicanos que él había intentado nombrar fue un “enorme abuso de poder”.
La intensificación de las tensiones entre ambos partidos —incluso antes de que empiece la investigación— es emblemática de la intensa ira partidista que sólo se ha agravado en el Capitolio desde que simpatizantes del presidente Donald Trump lo invadieron e interrumpieron la certificación de la victoria del presidente Joe Biden. Muchos republicanos continúan siendo leales a Trump, y muchos restan importancia a la gravedad del violento asalto, por lo que casi no hay cohesión bipartidista en torno al asunto.
McCarthy dijo el miércoles que retiraría los nombres de los cinco republicanos que él había nombrado después de que Pelosi rechazara a dos de ellos: Jim Banks y Jim Jordan. Pelosi especificó claramente el jueves que no transigirá, y los demócratas sopesan la posibilidad de ocupar ellos mismos los lugares vacíos.
“Es mi responsabilidad como presidenta de la Cámara de Representantes garantizar que lleguemos a la verdad de esto, y no permitiremos que sus payasadas se interpongan”, señaló Pelosi en referencia a los republicanos.
Se desconoce de momento si Pelosi intentará nombrar a más miembros al panel, porque tiene la autoridad para hacerlo según las reglas de la comisión. Dejó abierta esa posibilidad, señalando que hay otros miembros a los que les gustaría participar. Pero dijo que no ha decidido si nombrará al representante Adam Kinzinger, uno de solamente dos republicanos que votaron el mes pasado a favor de crear el panel.
MISSION, Kansas, EE.UU. (AP) — Los casos de COVID-19 se triplicaron en Estados Unidos en dos semanas en medio de una avalancha de desinformación sobre las vacunas, lo cual está presionando a los hospitales y extenuando a los médicos.“Nuestro personal está frustrado”, comentó Chad Neilsen, director de prevención de infecciones en UF Health Jacksonville, un hospital de Florida que ha tenido que cancelar cirugías y otros procedimientos después de que el número de pacientes hospitalizados con COVID-19, en su mayoría no vacunados, aumentó a 134 en sus dos sucursales, frente a un mínimo de 16 a mediados de mayo.
“Están cansados. Están pensando que esto es algo por lo que ya pasaron, y hay algo de enojo porque sabemos que esta es una situación en gran parte prevenible, y la gente no está aprovechando la vacuna”, afirmó.
En todo Estados Unidos, el promedio móvil de siete días de casos nuevos diarios aumentó durante las últimas dos semanas a más de 37.000 el martes, frente a menos de los 13.700 registrados el 6 de julio, según datos de la Universidad Johns Hopkins.
Las autoridades de salud culpan del repunte a la variante delta y a la desaceleración de las tasas de inoculación. Apenas el 56,2% de los estadounidenses han recibido al menos una dosis de la vacuna, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).
En Luisiana, las autoridades de sanidad reportaron 5.388 casos nuevos de COVID-19 el miércoles, la tercera cifra diaria más alta desde que comenzó la pandemia en Estados Unidos en enero de 2020. Las hospitalizaciones por la enfermedad subieron a 844 a nivel estatal, un aumento de más de 600 desde mediados de junio.
- Detalles
- Operador 3
- Noticias E.E.U.U
- 1040
PORTLAND, Oregon, EE.UU. (AP) — El humo y las cenizas de los enormes incendios forestales que arden en el oeste de Estados Unidos nublaron los cielos y desataron alertas de mala calidad del aire el miércoles en partes de la costa este del país, que padece los efectos de las conflagraciones a 4.023 kilómetros (2.500 millas) de distancia.Los fuertes vientos llevaron el humo de California, Oregon y Montana al otro extremo del continente. La ciudad de Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania registraron neblina.
El mayor incendio forestal del país, en Oregon, creció a 1.595 kilómetros cuadrados (616 millas cuadradas), poco más de la mitad del tamaño de Rhode Island. También arden incendios en ambos extremos de la Sierra Nevada de California, en el estado de Washington y en otras zonas del oeste del país.
El hecho de que el humo haya llegado hasta el este evoca lo sucedido el otoño pasado, cuando los enormes incendios que ardieron durante la peor temporada de incendios forestales en la historia reciente de Oregon ennegrecieron los cielos locales, pero también afectaron la calidad del aire a varios miles de kilómetros de distancia. En lo que va del año, Seattle y Portland se han salvado en buena medida de padecer mala calidad del aire.
A los habitantes de partes de Nueva Jersey, Pensilvania y otros estados del este que sufren de males cardíacos, asma y otros problemas de salud se les recomendó permanecer en espacios cerrados. Las alertas de mala calidad del aire en partes de la región seguirán en efecto hasta el jueves.
“Una de las cosas que hace que este evento sea tan notable es que el humo está afectando a una franja tan grande de Estados Unidos”, dijo Jesse Berman, profesor adjunto en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Minnesota y experto en calidad del aire. “No se ven afectaciones tan focalizadas y que tal vez la parte norte del estado de Nueva York esté siendo afectada, sino que son varios estados de la costa este los que están recibiendo el impacto”.
NUEVA YORK (AP) — El director de la comisión que organizó la ceremonia de juramentación del expresidente Donald Trump fue arrestado el martes, acusado de que él y otras personas conspiraron para influir en las posturas de política exterior de Trump para beneficiar a los Emiratos Árabes Unidos.Thomas Joseph Barrack, de 74 años, era uno de los tres hombres que fueron acusados en un tribunal federal de Nueva York por tratar de influenciar la política exterior cuando Trump se postuló a la presidencia en 2016 y posteriormente cuando ocupó el cargo.
Matthew Herrington, abogado de Barrack, no respondió de momento a un correo electrónico. Se tenía previsto que Barrack compareciera en un tribunal federal del sur de California.
Barrack, de Santa Mónica, California, fue acusado de asociación delictuosa, obstrucción de la justicia y de hacer múltiples declaraciones falsas durante una entrevista realizada el 20 de junio de 2019 con agentes federales. Matthew Grimes, de 27 años, y Rashid Sultan Rashid Al Malik Alshahhi, de 43 años, también fueron acusados en un acta de siete cargos de un tribunal federal de Brooklyn.


