LA PAZ, Bolivia (AP) — El presidente boliviano Rodrigo Paz cambió el lunes al comandante de la policía en momentos en que su gobierno afronta un creciente malestar social en pleno estado de excepción debido a la escasez de combustibles y la falta de respuestas a la crisis económica.En un acto en Palacio de Gobierno, Paz tomó juramento al coronel Adrián Javier Álvarez como comandante de la policía en lugar de Mirko Sokol, quien horas antes presentó su renuncia. El mandatario pidió a Álvarez una “lucha frontal y permanente contra la delincuencia organizada, el narcotráfico, el narcoterrorismo” que “acecha” a la nación andina.
Sokol se vio involucrado hace dos meses en comprometedores audios en los que supuestamente reveló que un grupo de policías reunía dinero para forzar su salida y tomar el control de la fuerza. Sokol no negó los audios, pero dijo que fueron “manipulados”.
El vicepresidente de Bolivia, Edman Lara —que es expolicía—, formalizó denuncias ante la fiscalía contra Sokol. El jefe policial no se presentó a la primera convocatoria del Ministerio Público.
La dimisión se presenta en momentos en que agricultores y otros sindicatos, entre ellos cocaleros afines al expresidente Evo Morales (2006-2019), anunciaron para esta semana protestas y cortes de ruta por la escasez de diésel en plena cosecha de granos y para exigir la derogación de un reciente incremento en el precio de ese combustible para empresas y otros consumidores mayoristas.
“Somos un gobierno antibloqueos”, dijo Paz. Poco después en un contacto con los medios locales anunció que la estatal petrolera dejará de tener monopolio en la importación de combustibles y que abrirá el mercado a importadores privados para garantizar el abastecimiento. Asimismo, propuso abrir el debate para eliminar la millonaria subvención a los hidrocarburos “porque está privando de salud y educación a los bolivianos”.
El mandatario boliviano ha quedado debilitado tras el reciente escándalo de su polémico exasesor, el argentino Fernado Cerimedo, detenido preventivamente en la cárcel bajo la acusación del intento de feminicidio de su novia y de enriquecimiento ilícito.
El mandatario heredó problemas acumulados en los 20 años de mandatos de los presidentes izquierdistas Morales y Luis Arce (2020-2025) como la crisis de la industria de hidrocarburos, la creciente escasez de combustibles debido a la falta de dólares para importar, la fuerte carga fiscal por las subvenciones aplicadas a los carburantes, el aumento del costo de vida y el incremento del crimen organizado.
En referencia a la zona cocalera del Chapare —al centro de Bolivia— el feudo de Morales, el gobernante dijo que no se puede “permitir territorios donde la ley retroceda frente al delito”.
“Y hay que asumir con firmeza que aquellos que violentan dichos territorios en contra de la soberanía nacional tienen que pagar por ese delito, no podemos permitir que organizaciones criminales pretendan imponer sus propias reglas”, agregó.
Paz acumula reclamos que generaron la protesta de 53 días entre mayo y junio por parte de sindicatos que demandaron la renuncia del mandatario.
Los sindicatos amenazan con reactivar las movilizaciones cuando concluya el estado de excepción el 20 de septiembre.
Los productores del oriente ya hicieron una primera protesta con el bloqueo de una vital ruta la semana pasada. La suspendieron durante el fin de semana tras un acuerdo con el gobierno y amenazan con volver a manifestarse.
POR THE ASSOCIATED PRESS
(AP Foto/Juan Karita)